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martes, enero 25, 2022

Pregunten

Todos nos damos cuenta de que los gobiernos no nos consultan sus decisiones.

Dan por hecho que una vez electos tienen carta blanca para hacer y deshacer, según du leal saber y entender.

Dicen interpretarnos y, en realidad, solo nos ven la cara.

Nos buscan sonrientes y displicentes cuando andan en pos del voto; pero una vez encaramados, como canción: uno pa’rriba voltea muy poco y ellos pa’bajo no saben mirar.

Al aislarse, ellos viven una realidad que no es necesariamente la nuestra. Dicen entendernos y que por eso deciden las cosas. Alucinan algo y le ponen presupuesto, dinero que no es suyo pero del que disponen casi a placer. Como entre nosotros no hay rendición de cuentas fiable, sus deseos son órdenes a las tesorerías.

Se les ocurren cosas fantásticas que luego terminan en escombros. Ya luego se irán ellos sin remordimiento alguno. Hasta se postulan para otro cargo de elección ¡y ganan!. Se agarran de nuestras desmemoria y dejadez.

Por ejemplo, al ayuntamiento de Guanajuato le parece que hacer un centro comercial, estacionamiento y área de trafico de cadáveres es muy buena idea. Deciden entonces pedir endeudamiento para satisfacer la ocurrencia; deuda que recaerá sobre los habitantes que la pagarán. Es decir, ellos inventan una cosa y se la cargan a los demás.

¿Por qué tienen esos comportamientos? ¿Qué les hace pensar que pueden operar sin darle cuentas a nadie? Por eso es válido que la gente pida ser consultada: sí o no a las obras impuestas desde la burbuja oficial. Ya basta de ocurrencias sin control.

Arturo Miranda Montero
Profesor y gestor asiduo de la política como celebración de la vida juntos.


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