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jueves, julio 29, 2021

Reyezuelos

El escritor Guillermo Sheridan memoraba un remoto recuerdo:

Si fuera rey de tierra, el oro querrá;
si omne mortal, la mirra tomará;
si rey celestial estos dos deixará
y tomará el incienso, que le pertenecerá.

Con cierto pensamiento torcido en la actualidad, me imaginé a nuestros gobernantes puestos en tales predicamentos.

Creo que la enorme mayoría de esos son “rey de tierra” a los que les encanta el oro, razón única por la que se han colado a la política a ciencia y paciencia de sus partidos. No es gratuita la corrupción mexicana al arribo de esos que nada saben mas que treparse a los cargos: no me den, pónganme donde hay.

Pocos son mortales que se queden con la mirra porque su vida pública sea corta y solo una mirruña del beneficio alcancen. Que si no…

A últimas nos ha caído uno que francamente se cree caído del cielo, no quiere más nada que no sea incienso. Nada ni nadie puede controlarlo: él es Él y punto.

Claro que hay demasiados que piensan merecer botafumeiro cada vez que se paran ante sus gobernados; así se perfuman, al tiempo que evitan la hediondez popular. Es la hipocresía, la doble cara del político que se da baños de pueblo pero que mira íntimamente solo por su vanidad.

Como quiera que sean, ninguno de los gobernantes puede aspirar al ánimo gratuito ciudadano en tiempos de desconfianza. Mire que ya sabemos quiénes son los reyes magos.

Arturo Miranda Montero
Profesor y gestor asiduo de la política como celebración de la vida juntos.

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