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lunes, abril 19, 2021

Sin piloto

Llevamos ya un año moviéndonos casi a ciegas.

Ese virus se nos apareció como fantasma, hasta que su presencia se hizo manifiesta en enfermos y muertos por todo el mundo. ¿Qué es? ¿De dónde salió? Tales son preguntas iniciales a las que debimos dar respuesta. Y todavía hay dudas.

Cuando un problema se hace común a todos, entonces entra la política: es un problema político. Y la pandemia es un asunto político. De ahí que los políticos debieron entrar en situación de crisis, con gabinetes adecuados y acciones pertinentes. Pero como gobernar es comunicar, todas las comunicaciones que los gobernantes federales, estatales y municipales nos han lanzado les han pintado de cuerpo entero. No bastarán los muertos por miles ni los enfermos por millones ni los dolores causados para que los políticos de hoy queden marcados para siempre por lo que hicieron o dejaron de hacer.

Las comunicaciones oficiales han ido de la negación del problema a la propaganda vulgar de que ya estamos saliendo. Ya se han hecho recuentos de los decires oficiales y en ellos se da cuenta de los dislates, contradicciones y francas mentiras lanzadas por caraduras. Así han comunicado, así han gobernado. Toda la carga nos la dejaron a los habitantes. Si nos enfermamos, resulta nuestra responsabilidad. Eso de irles a llenar las camas y saturar hospitales… Lo único que han podido decir es que el sistema público de salud ya tenía fisuras o que si no se usaban las camas era porque no había enfermos, enfermos rechazados y muriéndose en sus casas.

Y con las vacunas, todo es cosa de ver qué se dice: una contradicción que contraviene a otra, quedando el esfuerzo en la organización ciudadana que trata de resistir.

Arturo Miranda Montero
Arturo Miranda Montero
Profesor y gestor asiduo de la política como celebración de la vida juntos.

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