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viernes, septiembre 17, 2021

Valemadrismo

Entre nosotros, las cosas que carecen de importancia, valen madre, machinamente hablando. Tres cosas tienen ese carácter ahora, y ya dendequiaque: el narco, la pandemia y la democracia.

No se puede explicar la ”cultura” narca sin valedores que consuman sus mercaderías, y suman millones: drogas, armas, estilos, musiquillas y demás parafernalia que soporta una gran industria criminal. Al que busca todo eso le andan valiendo madres todas las consecuencias sangrientas que se tienen que pagar por las ganancias de los “buenos”.

Contagiarse del coronavirus tiene sin cuidado a millones que nomás portan un cubrebocas casi como accesorio de moda, y a veces ni eso. Sin compasión, les vale que se enfermen y mueran personas, que se llenen hospitales y que los panteones se saturen. “Que se muera el que se tenga que morir” es la idea de fondo en esa postura valemadrista.

La democracia, ah, la democracia. ¿Qué le significa eso a millones de gentes que ven la vida en común pasar por sus narices? Dos cosas nomás: insultos a las instituciones y a los políticos y, acaso, un voto cuando hay elecciones. Este país está lleno de injusticias y, por ende, de resentimiento. Sentirse mal por angas o tangas impide la razón, se hacen de tripas corazón y se queda uno quieto o enojado. Las elecciones de 2018 fueron, todos los que lo notan lo dicen, una oleada de coraje contra los privilegios. Pero el enojo no construye, quiere ver sumirse a los presuntos culpables de los males hundirse.

Nuestro país está desarticulado entre la violencia criminal, la pandemia acelerándose y una democracia en reversa. Pero todo eso es producto de una sola cosa: nos anda valiendo madre.

Arturo Miranda Montero
Profesor y gestor asiduo de la política como celebración de la vida juntos.

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