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viernes, julio 19, 2024

Cuerpos que no importan

Queremos escribir desde el hartazgo, que quede claro desde que esto inicia.

El pasado lunes en Ciudad Juárez, Chihuahua, encontraron brutalmente asesinadas a dos mujeres lesbianas, eran pareja, eran familia, eran madres de tres, eran lesbianas. Esta columna no es en memoria, no queremos escribir por un recuerdo, queremos clamar por la justicia, pero también queremos poner de manifiesto cómo la invisibilidad también mata.

Nohemí Medina y Yulizsa Ramírez no solamente fueron víctimas de un feminicidio atroz sino también víctimas de la indiferencia hacia la violencia que vivimos las mujeres lesbianas; aún dentro de la comunidad LGBTTTIQ+ la indignación, el clamor de justicia, las solicitudes de reparación del daño entre la comunidad activista se mide en función de cuerpos e identidades, y claramente en esa medición las lesbianas estamos muy abajo.

Pocas y pocos fueron las colectivas y organizaciones pero también activistas de a pie que se manifestaron en la exigencia del esclarecimiento del feminicidio y ni hablar de las autoridades, si quisiéramos hacer un monitoreo de los medios y los perfiles de personas que se manifiestan cuando ocurre un crimen de odio o un ataque por motivos de orientación sexual e identidad de género encontraríamos que a Noemí y Yulizsa las dejaron en el más cruento olvido. Simplemente no importa hablar de un feminicidio contra mujeres lesbianas.

El resultado de la lesbomisoginia encarna en sus más dolorosas vertientes la violencia feminicida que además de atravesarnos por motivos de sexo, el cuerpo con que nacimos, se incardina como un castigo en contra de las elecciones político afectivas que hacemos al elegir amar a otras mujeres, nada suscita más odio que ver mujeres amando a otras mujeres, tanto así que ni siquiera se habla de ello, la existencia lesbiana ha sido una lucha constante que hemos librado durante años por la posibilidad de ser y existir, también por sobrevivir, pero la existencia lesbiana se ha tornado mucho más incómoda y por ende nulamente aceptada ya no digamos en los sectores conservadores, sino en los que se precian de ser progres y GBTTTIQ friendly. Todo el mundo condena la homofobia, y la transfobia ni se diga, todo eso está muy bien, pero ¿quién habla de la lesbofobia? El silencio es brutal.

Esta columna es un golpe a ese silencio. Las vidas de las mujeres lesbianas importan, e importa nombrarnos y visibilizarnos para poner de manifiesto que nuestra lucha es por la vida, por una vida digna en donde no nos atraviesen ni la misoginia ni la lesbofobia, en donde cada mujer que elija amar a otra mujer sea libre de vivirlo y expresarlo, en donde nuestras vidas no corran peligro y la violencia no se incardine con más fuerza en nuestros cuerpos, en donde otras defensoras no elijan el silencio y la indiferencia.

Desde Chicas BiLess León condenamos enérgicamente los feminicidios de Noemí y Yulizsa así como cada mujer lesbiana invisibilizada, seguimos luchando y resistiendo por nosotras, por nuestros amores, por nuestra existencia. Hoy más que nunca, queridas compañeras, nos sentimos orgullosas de nombrarnos lesbianas y resistir.

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