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miércoles, agosto 17, 2022

Anexos piden seguridad

Tuvo que ocurrir una masacre hace dos años, para que las autoridades voltearan a ver los centros de rehabilitación, y ahora son los encargados de estos lugares, quienes exigen las revisiones.

Y es que los tres titulares de seguridad que ha habido en los nueve meses de administración de Lorena Alfaro García, está claro que tenían proyectos de seguridad distintos… si es que los tuvieron, pero está claro que el de Ricardo Benavides Hernández no visualiza a los centros de rehabilitación, prueba de ello que se hayan suspendido las verificaciones en los anexos.

Es probable que no lo sienta parte de su responsabilidad, pero habría que recordarle al funcionario que menos de un mes antes de su llegada, ya había una víctima de homicidio relacionada con un centro de rehabilitación.

No contento con ello, Benavides Hernández quiere que le hagan su chamba y sean los mismos encargados de CRUB quienes le den la lista de anexos irregulares.

La situación de violencia es grave, y los homicidios en Irapuato aumentan, por lo que no está de más agregar, que el que no conoce y olvida la historia está condenado a repetirlo.

Al rezago, se suma rezago

Aunque hoy sepamos que algunos delitos van a la baja, de acuerdo a cifras del Inegi, lo cierto es que el número de homicidios, feminicidios, desapariciones y agresiones a niños, niñas y adolescentes, por citar algunos de los más graves, se han acumulado en las diversas agencias del Ministerio Público.

Con la justificación de muchos de los homicidios son cometidos por grupos del crimen organizado, contra bandas rivales, se han dejado de analizar muchos de esos crímenes.

La búsqueda de personas desaparecidas, corre una suerte similar, que ha obligado a los familiares a tomar la iniciativa y salir a seguir cualquier pista de la que dispongan para encontrarlas, aún sin vida.

Así podríamos agregar a los pendientes de la Fiscalía un sinnúmero (literalmente una cifra que no se podría calcular, tan solo por lo enorme de los casos que no se denuncian) de delitos sin resolver.

A todos ellos se suman ahora tres, igual de importantes que muchos de los que están en espera, pero que han herido profundamente a la sociedad.

El caso de Juan David, un menor desaparecido y presuntamente asesinado por su padrastro en Irapuato.

El brutal homicidio de Enrique Sosa, dentro de las instalaciones de un restaurante de la ciudad de León, encontrándose los hechos registrados en video y al homicida plenamente identificado, y

La agresión a seis menores de edad en Silao, en una preescolar, por parte de un becario, también perfectamente identificado.

Son solo tres ejemplos -no más- de la enorme deuda en la procuración de justicia. 

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