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miércoles, agosto 17, 2022

Justicia sin cortapisas para Ernesto Méndez

El alcalde de San Luis de la Paz, Luis Gerardo Sánchez, recurrió a la revictimización del periodista Ernesto Méndez, quien fue arteramente asesinado por un grupo armado, cuando se encontraba en un local de su propiedad.

Sin detenerse un segundo en la mecánica de la masacre que dejó cuatro muertos y un lesionado, el priista se enfocó en descalificar la actividad que realizaban en el lugar. Sostuvo que todo se deriva de no operar con la licencia de bar correspondiente, como si ello pudiera evitar el hecho de sangre.

Por lo anterior, periodistas de todo el estado nuevamente se pronunciaron por un proceso de investigación expedito, que esclarezca el móvil y no criminalice a quienes son las víctimas de este violento crimen.

Ernesto sumaba 18 años como periodista, que incluyó su paso por esta casa editorial. Actualmente dirigía su propio portal de noticias en San Luis de la Paz y emprendió un proyecto de organización de eventos, por el que se le otorgó la concesión de los eventos de la próxima Feria del Noreste 2022.

Sin duda era un miembro notable del gremio periodístico guanajuatense, que hoy se ve nuevamente envuelto en la indignación de un hecho atroz que suma otro hecho de violencia que se hay llevado a otros de los suyos.

Volteando para otro lado

Tras el homicidio de Ernesto Méndez ha habido diferentes reacciones.

Una de las que llama la atención es la de varios diputados de diferentes grupos políticos.

Los legisladores que fueron entrevistados por Zona Franca coinciden en voltear para otro lado. La culpa no tiene nada que ver con su trabajo legislativo. Ellos han hecho leyes que rayan en la perfección y son otras cosas las que fallan cuando matan a un o una periodista.

Por ejemplo, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos, David Martínez Mendizábal, lejos de cualquier autocrítica y de un ofrecimiento de revisar qué está fallando desde el poder legislativo, considera que las leyes tienen elementos suficientes para dar protección al gremio y voltea a culpar a quien debe aplicar los protocolos correspondientes.

En términos similares se expresó Gerardo Fernández. El legislador del Verde dijo “que aunque la ley es perfectible” -menos mal que asume la imperfección legislativa-, lo que falla no es la ley, sino los protocolos.

Se equivocan los legisladores. Cuando alguien es asesinado falla el Estado en el cumplimiento más esencial. Falla el poder Ejecutivo, el Judicial y también el Legislativo.

Cuando esa víctima es además un periodista o una activista de derechos humanos, entonces la falla del sistema se hace más evidente, porque ni desde la ley, ni desde la contención de la impunidad, ni desde la prevención, se pudo garantizar el libre ejercicio de su profesión y eso nos hace una sociedad peligrosa e incompleta.

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