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miércoles, abril 21, 2021

El cirio de Navarro

Cuando no hay un plan o programa, la autoridad hace lo que se le ocurre para pretender
conducir su gobierno.

Así ha sido el trienio de Alejandro Navarro al frente del municipio de Guanajuato; pero
hasta a Navarro parece que se le acaban las ocurrencias.

El alcalde de Guanajuato adjudicó en 2019, obras a constructoras por 12 millones de
pesos, con supuestos recursos del Fondo Minero, solo que había un pequeño problema:
no tenía todo el dinero para ello, ya que al menos el gobierno federal no lo mandó, ni lo
ha mandado y es poco probable que lo mande, pues las reglas de operación de dicho
Fondo cambiaron sustancialmente con esta administración federal.

Ante la imposibilidad de pagar el adeudo, al polémico presidente municipal se le acabaron
las ocurrencias y entonces acudió una vez más a la religión que dice profesar.

Ha organizado misa en la compuerta de alguna presa para ver si así llovía; pidió el apoyo
de la Santísima Trinidad para poder combatir la delincuencia en la ciudad y ahora dice orar
y prender una “velada grande, un cirio” que compró en San Juan de los Lagos, para que les
paguen a los constructores.

Que una persona prenda velas, grandes o pequeñas como una oración, y por ende como
una manera de pedir que interceda un ser supremo es un acto religioso muy válido desde
las creencias de cada quien.

Que lo haga un gobernante, para así tratar de resolver los problemas de la administración
pública que encabeza, lo transforma en un acto de gobierno y ello no solo rompe la
laicidad a la que está obligado, sino que deja ver que Navarro es incapaz de resolver el
problema y aumenta la incertidumbre de los acreedores.

Regreso a clases: responsabilidad de todos

El regreso a las aulas se ve cada vez más cerca. Los movimientos gestados por padres de familia que exigen las clases presenciales, el discurso de las autoridades y hasta las recomendaciones de los especialistas apuntan a ese lado.

Sin embargo, también está el riesgo de que -si no se siguen las medidas de sana distancia- pueda ser una medida contraproducente y llevar a la población a una nueva ola de contagios.

Hay que escuchar con atención la voz de los expertos y también las recomendaciones de autoridades de salud y educativas de otros países en donde ya se hizo posible la vuelta a las aulas.

Volver a clases tendrá que ser una responsabilidad compartida. En donde los menores de edad tengan a bien obedecer la sana distancia, los padres de familia sean copartícipes y estén atentos a posibles signos o síntomas que indiquen alerta, en los centros educativos se respeten las medidas como el uso de cubrebocas y la ventilación de espacios y las autoridades de educación y salud permanezcan alertas y recordando que el ‘riesgo cero’ no existe.

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