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martes, julio 27, 2021

Hay pastel en Celaya, pero no para todos

Cuando se parte una rebanada de pastel quedan las migajas en el plato, ¿quién no trata de tomarlas con los dedos?, sin duda que se antoja; quizá lo mismo ocurre con el recurso público que tienen a su disposición las dependencias del Gobierno Municipal de Celaya.

En el Instituto Municipal de la Vivienda (IMUVI) en Celaya, alguien pensó que se podía tomar no solo las migajas, sino una rebanada del pastel, entonces la denuncia y una semana después, el reporte a Elvira Paniagua Rodríguez, presidenta municipal.

La alcaldesa, antes que termine las investigaciones la Fiscalía, quizá ya comenzó a limpiar el cuchillo que partió el pastel, al considerar que se trata de un “hackeo” de cuenta.

Y si de limpiar se trata, también la alcaldesa se libra de culpa, al destacar que las dependencias descentralizadas del gobierno, tienen a un Consejo Directivo, su propios recursos y un director responsables.

Pero no es la primera vez que se les cae el pastel del plato en Celaya, cuando en la administración del exalcalde, Ismael Pérez Ordaz, el director administrativo del Desarrollo Integral de la Familia (DIF) sacó el pastel del horno y se lo llevó, algo así como 4.9 millones de pesos.

El desfalco no fue descubierto sino hasta cuatro meses después entrado el gobierno del entonces alcalde, Ramón Lemus Muñoz Ledo, se detuvo al implicado y quedó preso, unos seis años después quedó libre, pero del dinero nada se pudo recuperar.

Por eso la alcaldesa Paniagua Rodríguez hasta presume que en su administración no hay lugar para llevarse rebanadas de pastel, porque se descubrió, se denunció e incluso espera que se resuelva qué pasó con el dinero en su administración para que en caso determinado, se proceda contra los responsables, que se quedaron embarrados de pastel. 

Traidores y traidoras  del PRI

A la dirigencia del PRI no le gusta la crítica y ya advirtieron que las discrepancias las cobrarán con la expulsión.

De forma burda y por demás sexista, el secretario general del PRI y próximo diputado local, Alejandro Arias, cuestionó la hombría de militantes que no acompañaron las candidaturas del tricolor y dieron su respaldo a otras.

El asunto no quedó ahí, dejó claro qué hay “traidores” y “traidoras” en el tricolor, a quienes les pidió tener los “ovarios y …” (ni siquiera se atrevió completar la frase) para retirarse del partido antes de que los echen fuera por discrepar de las decisiones del Comité Estatal.

La expresión le juega en contra a Alejandro Arias que se había visto mesurado y conciliador, pero sobre todo respetuoso.

No es con expresiones sexistas con las que se contribuye a la discusión, así sea para procesar las diferencias que se tengan.

Tal parece que con ello Arias parece lanzar una amenaza a Yulma, quien oportunamente se deslindó de muchas decisiones del CDE, dejando en claro su militancia.

La realidad es que el PRI cada vez se queda con menos activos, con cada vez menos y menos militantes, y no están en posición de andar expulsando gente, pero tal vez para la actual dirigencia la lógica es que entre menos bocas más grande la rebanada del pastel.

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