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sábado, junio 22, 2024

¿Qué carajos hacía la Guardia Nacional?

Antier por la noche, fueron masacradas en la colonia Industrial, en León, 4 mujeres y dos menores de edad, uno de ellos de dos años y el otro de tres meses.

Las versiones y líneas de investigación empezaron a surgir en diversas redes sociales, mismas que no reproduciremos, pues algunas tienen un sentido revictimizante.

Entre los hecho de los que hay plena certeza, es que a ese mismo domicilio ingresaron cinco elementos de la Guardia Nacional, quienes salieron unos minutos después cargando una bolsa negra, sin que se conozca su contenido.

También se conoce que apenas cinco minutos después de la salida de la Guardia Nacional, frente al domicilio se paró una camioneta de la que salieron los sicarios que llevaron a cabo la masacre.

Hasta el cierre de nuestra edición, ningún mando de la Guardia Nacional ha salido a explicar la presencia de esos elementos, como tampoco qué sustrajeron del domicilio donde unos minutos después se dio la masacre.

Ante todo eso, las preguntas inevitables son: ¿qué carajos hacía la Guardia Nacional, en esa casa?, ¿qué sustrajeron del lugar?, ¿tenían una orden de cateo?, ¿acudieron con alguna autoridad judicial?, ¿Por qué no informa la Guardia Nacional o el gobierno federal?

En resumen: no sabemos que llevó a la Guardia Nacional a, presuntamente, allanar el domicilio, donde solo cinco minutos después se masacraría a seis personas, pero sí sabemos que no es la primera vez que ocurren hechos -presuntamente ilegales- en los que se ve involucrada la fuerza federal, sin que haya explicación de su actuar.

En teoría, toca a la Fiscalía estatal averiguar qué pasó la noche del domingo en ese lugar, lo que de entrada, no es un buen augurio de transparencia, ni de certeza jurídica.

Pepnna sin empatía

La negativa de Teresa Palomino Ramos, titular de la Procuraduría de Protección a Niñas, Niños y Adolescentes (Pepnna), a opinar sobre los asesinatos de menores en Guanajuato revela la falta de sensibilidad y empatía en una institución que debería estar al frente de la defensa de los derechos infantiles.

El ni siquiera condenar los hechos tras el asesinato de dos bebés en un ataque armado en la colonia Industrial demuestra además una indiferencia inaceptable.

La Pepnna, aunque no tenga funciones penales, tiene la responsabilidad moral de posicionarse firmemente contra la violencia que afecta a los niños y adolescentes.

El simple hecho de no emitir una postura o expresar una condena clara ante la violencia homicida no solo es un fallo ético, sino que además deja a la institución mal vista.

La tragedia en Guanajuato no es un incidente aislado, sino parte de una alarmante tendencia de violencia creciente y ante esta realidad, el silencio de la Procuraduría equivale a una complicidad pasiva que solo agrava la desprotección de los menores.

Es fundamental que las autoridades encargadas de la protección infantil muestren empatía y se pronuncien contra cualquier acto que vulnere los derechos de los menores, enviando un mensaje contundente de que la vida y seguridad de los niños son prioritarias y no pueden ser relegadas a un segundo plano burocrático.

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