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domingo, junio 13, 2021

San Miguel, la gran sorpresa

Según los datos del PREP, habiendo contabilizado el 98% de la votación, Luis Alberto Villarreal perdió la alcaldía de San Miguel de Allende.

Los Villarreal (Luis Alberto y Ricardo) se turnaban para ejercer la Presidencia Municipal, al grado que de haber ganado, Luis Alberto hubiera sido presidente municipal por tercera vez, mientras que Ricardo ejerció el cargo una ocasión.

El líder estatal del PAN, Román Cifuentes, les había entregado ese territorio, como una suerte de feudo impenetrable para otras fuerzas panistas, incluso para él.

Bajo esas premisas, todo hacía suponer, porque además así lo presumían, que nada, ni nadie le ganaría a la estructura electoral que habían creado y al apoyo popular.

Luis Alberto pretendía hacerse ver como el candidato y el alcalde por aclamación, pero el domingo la realidad se impuso. Los sanmiguelenses decidieron cambiar el rumbo y darles la espalda a los Villarreal

Luis Alberto no perdió porque Morena haya ganado terreno, sino porque un deshecho priismo supo darle la batalla de la mano de quien le entregó la alcaldía la primera vez: Mauricio Trejo Pureco.

Así se desmorona no solo el llamado “Grupo de la Loma”, sino el panismo más rancio y cuestionado.

Como diría el clásico: “Ánimo, Montana”.

La gran perdedora: Bety Hernández

A quien llevaron al baile fue a Beatriz Hernández, alcaldesa con licencia de Salamanca, y quien buscaba volver a ser electa pero ahora representando al Partido del Trabajo, pues Morena le cerró la puerta.

Después de casi tres años al frente de Salamanca, y gobernando en ocasiones con actitud impositiva como cuando contrató a Soluciones Móviles Hidalgo para hacer cambio de luminarias; Beatriz Hernández no logró convencer a los salmantinos.

Los ciudadanos no sólo prefirieron a Julio César Prieto Gallardo, abanderado de Morena, sino prácticamente a todos los demás por encima de ella.

Con casi el 96 por ciento de las casillas contabilizadas, Beatriz Hernández apenas obtuvo poco más de 3 mil 700 votos, lo que representa el 3.8 por ciento de la población.

Dicen que el voto también sirve para ‘premiar o sancionar’ a un gobierno y pareciera que los salmantinos en esta ocasión prefirieron castigar duramente a Bety.

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