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miércoles, abril 21, 2021

Un presidente en su palacio

Hoy, en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Palacio Nacional amaneció
amurallado, protegido de las manifestaciones feministas, resaltando la enorme distancia
que ha impuesto el presidente a la lucha y a la voz de las mujeres.

La serie de vallas que colocaron alrededor de Palacio recuerda aquél “ni los veo, ni los
oigo” que pretendió imponer Salinas a sus opositores.

Sin duda habrá quien piense que Andrés Manuel es el presidente que ha estado más
cercano de su pueblo. Ha recorrido los casi 2,500 municipios, viaja en avión comercial, su
equipo de seguridad había sido muy discreto; sin embargo en ciertos temas, como la lucha
de las mujeres, las búsquedas por los y las desaparecidas, no es empático y no solo se
aleja, sino que pone muros.

Las fotos de Palacio Nacional aislado, protegido de las marchas feministas de hoy, son uno
de los peores mensajes que ha mandado este gobierno hacia la población, especialmente
la femenina.

Todo esto ocurre mientras Morena se sigue haciendo bolas con Félix Salgado, quien, hoy
por hoy es su candidato a la gubernatura de Guerrero, y quien no depende de una
supuesta encuesta, sino de su propia decisión para dejar de serlo, lo que ha provocado un
enojo social que AMLO no sabe procesar, por más que se lo intenten explicar las mujeres de su entorno.

Andrés Manuel ha dicho que el muro se ha colocado porque hay mucha provocación e
infiltrados.

Tiene razón. ¿Qué más provocación que la designación de Félix Salgado como candidato?
¿Qué más infiltración que un personaje aparezca como integrante de un movimiento que
no solo se dice de izquierda, sino transformador de México?,

Si hay infiltrados y provocaciones, esos vienen desde el gobierno y desde el partido del
presidente, y eso es una de las causas de las protestas.

El PRI siempre encuentra como ser menos

Lejos de aquellos años en los que el otrora partido del Estado mexicano crecía, pues significaba la única manera de acceder al poder, hoy se ha convertido en una fuerza sumamente disminuida.

Eso ha provocado, entre otras cosas, que no tenga de quien echar mano para sus candidaturas, así que ha revivido a sus viejos cuadros, en las mismas posiciones de siempre.

Uno de estos ejemplo lo aportaba el caso de Celaya, en donde la candidatura para la alcaldía se la habían dado a Javier Contreras, alguien que ha recorrido buena parte del espectro priista.

Sin embargo, el PRI recordó sus viejos y permanentes estilos y decidió imponerle la planilla a Contreras, porque lo cierto es que no importa el puesto de alcalde, que el candidato tricolor no alcanzaría, sino las primeras regidurías.

Al no disponer de ellas, Javier decidió renunciar a encabezar el proyecto y con eso seguir restando a un PRI que hace mucho que no suma más que derrotas y desafiliaciones.

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