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jueves, abril 22, 2021

Viernes de dolores capitalino

El alcalde Alejandro Navarro ha anunciado que la tradicional festividad del Viernes de
Dolores sí se celebrará este año, a pesar de la pandemia.

El viernes de la semana inmediata anterior a la Santa, los capitalinos se reúnen, primero
en el pequeño espacio que va del Teatro Juárez a la Plaza de la Paz, donde se lleva a cabo
una enorme venta de flores y una verbena, y luego en un recorrido por altares a la Virgen
de los Dolores y por las diferentes minas que circundan la ciudad.

Recorrer esos escasos cien metros de la zona Centro puede tomar, a cualquier transeúnte,
varios minutos ante el tumulto de personas que se congregan.

Ofrecer, como lo ha hecho Navarro, que se puede llevar a cabo tomando las medidas
adecuadas ante la crisis sanitaria que estamos viviendo, es todo un reto para la
administración municipal, que precisamente no se ha caracterizado por sus medidas de
protección a la ciudadanía.

Baste recordar que hasta hace unos días, su mejor apuesta eran unos “arcos sanitizantes”,
que a decir de los expertos eran totalmente inútiles, incluso cuando funcionaban.

Un manejo inadecuado de la fiesta cuevanense puede ser un serio disparador de
contagios en la capital.

¿Y de qué sirve?

La iniciativa 3 de 3 para que los funcionarios sean más trasparentes ¿De qué ha ayudado?

Si bien es una iniciativa ciudadana impulsada por dos de las organizaciones más influyentes en la vida de los funcionarios, Transparencia Mexicana e IMCO, parece ser aún un tema que no toman en serio los servidores públicos.

Sí bien es necesario que los funcionarios que nos gobiernan deben de ser transparentes, más en aras de acabar con la corrupción, parece ser que esto no tiene dientes y da mucho por desear.

De hecho esta iniciativa resulta ser también un motivo más para que los reflectores se den vuelta a la cara de ellos, para demostrar que “no tienen nada que temer, ni esconder” y ahora incluso de quienes contienden por un cargo de elección popular.

Esto último de manera voluntario.

Se trata de construir y ganar confianza de que quienes están en el “poder” son honestos y no tienen cola que les pisen; sin embargo, ello se queda en el olvido cuando de una forma u otra se evidencia que algún funcionario tiene propiedades que no alcanzaría a comprar con sus ingresos, incluso con el sueldo que han tenido por años.

Al final, el 3 de 3 tiene buenas intenciones, pero deja aún mucho que desear.

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