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miércoles, diciembre 1, 2021

Efecto del azúcar en el cerebro

-María Concepción Gómez Madrazo

Jugos, algodón de azúcar, manzanas acarameladas, refrescos y tantos productos azucarados que endulzaron nuestra infancia, parecen repercutir en nuestra salud ocasionando obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, entre otras; también pueden tener efectos negativos a nivel cerebral, produciendo inflamación o reacciones de carácter emocional, por ejemplo, hiperactividad infantil, disminución de la capacidad para concentrarse y aprender, ansiedad, fatiga, demencia o depresión.

Es impresionante la cantidad de efectos negativos que puede tener el exceso del consumo de azúcar en nuestra salud, sin embargo, es algo que nadie nos dice, al contrario, nos dan más, por ejemplo, si un niño llora, en lo primero que piensa la mamá es en darle una paleta de caramelo o un dulce para que deje de llorar, tenemos una reunión y lo que no puede faltar es el refresco, hay un cumpleaños y sin pastel no hay festejo, estamos completamente rodeados por el azúcar y muchas de estas cuestiones están relacionadas con nuestras costumbres y tradiciones, pero… ¿por el hecho de que sea costumbre significa que no podemos decirle no al azúcar? O simplemente podemos consumirla con moderación, pues finalmente nosotros somos los que decidimos si la consumimos o no.

¿Qué es el azúcar? La RAE la define como una sustancia cristalina perteneciente al grupo químico de los hidratos de carbono, de sabor dulce y de color blanco en estado puro, soluble en agua, que se obtiene de la caña dulce, de la remolacha y de otros vegetales.

El cerebro es un órgano que se nutre casi exclusivamente de glucosa para poder funcionar.

¿El elevado consumo de azúcares puede tener efecto en nuestro cerebro?, la respuesta es sí. En general una alta ingesta de azúcar o de otros hidratos de carbono pueden ocasionar daños tanto en la estructura como en las funciones cerebrales.

¿Alguna vez nos hemos preguntado cuál es la cantidad de azúcar que comemos? O ¿Cuál es la cantidad adecuada que debemos consumir? La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado a los adultos con índice de masa corporal normal reducir el consumo de azúcar al 5% de la ingesta calórica diaria, es decir, 25 g/día.

Cuando ingerimos alimentos que contienen azúcar en cualquiera de sus presentaciones, al introducirlos en la boca y entrar en contacto con las papilas gustativas de la lengua, estas mandan señales activando nuestros receptores de lo dulce en el tronco cerebral y de ahí a diferentes áreas de nuestro cerebro anterior y al córtex cerebral, donde la señal recibida al ingerir el azúcar activa el sistema de recompensa del cerebro. Del mismo modo, en el aparato digestivo también hay receptores del azúcar, los cuales van a enviar señales al cerebro indicando si existe sensación de saciedad o no. De esta forma, los efectos que provoca el azúcar en el cerebro explican el por qué podríamos tener dificultades para controlar el consumo de alimentos azucarados.

Estos receptores también mandan señales al páncreas para que en el caso de que exista un exceso de azúcar éste produzca más insulina. El activo principal de nuestro sistema de recompensa en el cerebro es la dopamina, y se ha demostrado que, si comemos alimentos ricos en azúcares, la respuesta de dopamina por parte de nuestro cerebro no se nivela, por lo tanto, entre más azúcar consumamos, nuestro cerebro seguirá mandando una señal de recompensa.

Existen dos tipos de receptores de dopamina dentro del cerebro, D1 y D2. D1 provocan la excitación post-sináptica neuronal y los D2 impiden la liberación de dopamina. Cuando consumimos azúcar en exceso, se generan trastornos neurológicos y psiquiátricos. ¿Por qué sucede esto? Porque surge un desequilibrio entre ambos receptores, lo cual va a desencadenar una degradación neuronal, y se obtendrá como resultado que una estimulación en exceso de los receptores D1 y también habrá una disminución de la expresión de los receptores D2 en otras áreas del cerebro como en la amígdala, hipocampo, cortex prefrontal, estriado dorsal y sustancia negra.

Como mencioné anteriormente, el exceso de azúcar puede dañar nuestro cerebro, sin embargo, esto no significa que debamos tener una vida amargada o desabrida; podemos comer azúcares, siempre y cuando sea con moderación siguiendo el consumo recomendado por OMS.

María Concepción Gómez Madrazo. Pasante de la Licenciatura en Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la Universidad Iberoamericana León.

Bibliografía

La OMS recomienda a los adultos reducir el consumo de azúcar al 5%. (enero de 2021). Obtenido de Consejo General de Enfermería de España: https://www.consejogeneralenfermeria.org/sala-de-prensa/noticias/item/2913-la-oms-recomienda-a-los-adultos-reducir-el-consumo-de-azúcar-al-5

Cabrera, J. (25 de mayo de 2018). Azúcar y cerebro. Obtenido de Universidad de La Laguna: https://riull.ull.es/xmlui/bitstream/handle/915/9080/Azucar%20y%20cerebro.pdf?sequence=1

Azúcar. (s.f.). Obtenido de Real Academia Española: https://dle.rae.es/azúcar

Manzanares, P. (17 de octubre de 2013). Azúcar, el combustible del cerebro. Obtenido de https://www.fundaciondiabetes.org/upload/noticias/10826/024.pdf

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