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jueves, abril 22, 2021

“El pecado de ser diferente pensando distinto II”

“EL PECADO DE SER DIFERENTE PENSANDO DISTINTO ll”.

 

¡Hola apreciables lectores! Ya les compartía ayer, que me parece que el mundo ha evolucionado lo suficiente como para seguir queriendo reducir a las personas con definiciones limitadas, como sí el hecho de encasillar hoy a alguien en la izquierda o en la derecha, fuera a definir por siempre su postura homologada en todos los temas distintos que acontecen en la sociedad. De hecho, uno de los grandes líderes del siglo XX, de la historia universal, como lo es Winston Churchill, cambió de partido en variadas ocasiones, alternando su militancia entre el “Partido Liberal” y el “Partido Conservador” de Inglaterra a lo largo de su trayectoria política.

Con citar a Churchill, no intento decir que yo piense que él haya sido alguien carente de convicciones, o que, si así hubiera sido en su caso, yo coincida con que eso sea algo favorable. No… sólo reitero que ya desde entonces a varios personajes políticos afamados, les incomodaba estar encasillados, porque ninguna de las cajas te permite coincidir por siempre en todo. Churchill dijo “Algunos hombres cambian de partido por el bien de sus principios; otros cambian de principios por el bien de sus partidos”.

Y eso es justo lo que quiero decir: Hoy en día lo que la sociedad necesita son principios y valores. Teniendo actividad política o no, todas y todos estamos cívica y filosóficamente obligados a tener participación ciudadana, la pregunta es si la misma se rige por nuestros valores y por nuestros principios, pero más importante aún es preguntarnos ¿Y de qué principios y valores estoy formado y por cuáles rijo mi vida?

Veo a muchas y muchos juzgar a Andrés Manuel López Obrador por haber referenciado como “Fífi” a un sector de la sociedad al que no quiero por ahora contribuir negativamente describiendo, ya que no pienso sumarme a calificativos que nos siguen “acotando” qué somos o qué no somos. Eso nos corresponde a nosotros… ¡Pero entramos al juego de una capitalización política y electoral a su favor que logró con demagogía ganando a quienes están en situación compleja y vulnerable socialmente! -Pero que sí quiero reiterar, esa es una desventaja en la que sí, todos compartimos una responsabilidad-.

Y se le juzga y se le ataca, por llamar “Fífis” al sector al que crucifica, pero es precisamente que se le juzga y se le ataca, cayendo en el mismo y gran error del presidente y agrediendo a quienes no iniciaron el juego de la segregación con términos clasistas: Los llamados “Fífis” se subieron al tren de la violencia y la descalificación social, creando, usando e inmortalizando el concepto de “Chairos”. Y eso, qué bien le vino al presidente. ¡De cierta forma le dieron la razón! ¡Y le ayudaron! Dijeron con palabra y acto en cada agresión en las redes sociales emitida, que sí hay elitismo, que sí hay prejuicios sociales, que sí hay discriminación, y que sí hay rechazo social, y el resentimiento provocado en quienes se sintieron aludidos, y definidos como “chairos”, vino a acrecentar el odio, la polarización y la segregación.

¿Dónde quedó la educación de “los fífis” interpretada como la formación académica -que se supone que sí pudieron obtener por la acusada calidad de vida que señala el presidente- que permitiría adelantarse a interpretar lo que podría suceder cayendo en ese juego?

¡Caray! Ahorita retomo ese punto, pero entonces aquí pongo sobre la mesa otra vez el tema de los valores. Y pondré el siguiente ejemplo:

Bajo este encasillamiento ideológico que el presidente y que la misma sociedad promueve, pensemos en un matrimonio que está en contra de Andrés Manuel López Obrador, por su “liberalismo ideológico” en temas de educación sexual. En mi ejemplo, esta familia, marcha cada que el “Frente Nacional por la Familia” se manifiesta por alguna de sus causas defendidas. El “Frente Nacional por la Familia” es un movimiento que defiende las convicciones de la defensa de la vida, y de la concepción de la familia, desde la interpretación católica. Este matrimonio tiene el derecho constitucional de manifestarse, y de creer en lo que decida.

Sin embargo, cuando este matrimonio regresa a casa, y lee en redes sociales los comentarios contrarios a su marcha -que están en contra de la misma- éste responde: “Pinches chairos que están con su Peje, sigan echando la hueva comiendo de sus migajas”. Real, caso real, de los muchos que he llegado a leer. ¿Dónde quedan los valores que son aportados por su fe cristiana? Y no, no estoy siendo sarcástico. Soy católico también. Simplemente estoy invitando al cuestionamiento… ¿Dónde quedaría la congruencia entre el discurso y la fe? Cristo no segregó, y menos a los pobres -quienes supuestamente defiende Andrés Manuel-.

Por eso, insisto una vez más, los valores. Más allá de ideología política, son los valores y los principios los que nos darán identidad, ya que la diversidad de temas, nos implicarán tomar posturas que en algún momento no coincidan con la “ideología” o el corte político, pero los valores, definirán con mucha mayor solidez nuestro proceder o actuar, aclarando también que en un mundo en el que afortunadamente la libertad de pensamiento es un derecho humano, habrá siempre quienes coincidan, y quienes no.

 

Por convicción soy progresista

Y soy progresista porque creo en que el respeto de las creencias, y de la preferencia sexual es un derecho humano, en el que nada ni nadie, tenemos derecho a interferir, o a discriminar por ello.

Soy progresista, porque, aunque la misma está considerada un tanto más cercana a la izquierda -no termina de encasillarse ahí como tal- y no está precisamente alineada en lo económico a un modelo socialista, con el que, por cierto, no coincido. Pero tampoco, coincido con un modelo capitalista que sí bien ha demostrado que sabe producir libre comercio global, poder adquisitivo y riqueza, no ha sabido cómo distribuir a esta última, o cómo sacar de la pobreza al porcentaje en que se mantiene al menos la mayoría de la población de América Latina.

¿Por qué seguimos segregados defendiendo a dos modelos económicos que han fracasado? En uno, hemos podido constatar que las naciones no prosperan, y que no se logra una calidad de vida… Al menos es lo que ha sido evidente en cada nación que ha adoptado al socialismo. Pero en el capitalismo, hemos visto que también, la pobreza crece, que la clase media se reduce, que vive endeudada, y que quienes viven en situación de pobreza, no trabajan para vivir, sino para sobrevivir.

No creo en la idea de mantener a un pueblo con becas gubernamentales o eternas ayudas sociales, y tampoco creo en que destruir a los empresarios sea la respuesta, la economía y la sociedad les necesita como generadores de empleo y prestadores de seguridad social y de muchas otras cosas más. Pero tampoco creo en un México indiferente, que permaneció callado durante años con gobiernos considerados “neoliberales”, que facultaron la invisibilización de la marginación social en que viven millones de mexicanos, y tampoco creo en que la atracción de inversiones sea la respuesta para sacarles de la pobreza, pues políticas internas como la dignificación del salario sigue por los suelos, además de que, la cobertura universal educativa y de salud, siguen sin cumplirse como nos exige la constitución.

Pero ojo, pensar así, hoy es pecado… ¡Pecado para un sector interpretado a sí mismo coloquialmente como conservador de corte católico! El cual no escucha la diversidad de pensamiento, muchas veces basado en el estudio sociológico, económico y científico de diversos temas en la agenda pública de México.

Puedes incluso coincidir con ese sector, en muchos temas que no se comparten respecto a posturas de nuestro presidente definido por sí mismo como izquierdista, pero en el momento en que se tiene que hacer ver la viga que en el ojo también llevan, ya no gusta, sin importar la agresión de sus posicionamientos y descalificativos hacia todas y todos aquellos que salen de su ideal que abanderan como cristiano.

De nosotros depende, de todas y todos, no continuar segregando más.

Les espero mañana jueves, para continuar hablando de “EL PECADO DE SER DIFERENTE PENSANDO DISTINTO”, pues contaré mi historia. La que, en San Juan de Abajo, Chile, y Argentina, construyeron y solidificaron mis valores, convicciones, principios, y forma de entender al mundo. Por supuesto, una de las miles de millones de formas posibles de ver al mundo, tomando en cuenta la cifra de personas que habitamos el planeta.

 

 

Ricardo García
Ricardo García
Joven entusiasta, Político con causa. Psicólogo de formación, trabajador de la educación por convicción. Formador de Directivos Escolares. Columnista, Capacitador y Conferencista. Secretario Estatal de Asuntos de la Juventud del Partido Verde Guanajuato. Director de TRANSFORMA Consultoría.

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