- Publicidad -
miércoles, diciembre 8, 2021

“El pecado de ser diferente pensando distinto” III

¡Hola apreciables lectores! Les presento la tercera y penúltima parte de “El pecado de ser diferente pensando distinto”, una secuencia en la que me inspiré profundamente y me motivé a redactar para compartir en cuatro publicaciones secuenciadas en Zona Franca, a quienes les agradezco y con quienes ya tengo dos años colaborando.

Hoy quiero puntualizar por qué es que me formé una visión social, política y de criterio de pensamiento como la que compartí en la primera y en la segunda parte.

Era 2013 cuando conocí San Juan de Abajo en León. Desde entonces, definido como uno de los ocho polígonos de pobreza en nuestro municipio -determinado así por el IMPLAN- esa comunidad se convirtió en mi mayor universidad hasta ahora vivida, como psicólogo, como profesionista, como educador y como persona, y por qué no, me atrevería a decir, como político.

Siendo adolescente, un día cuestioné a mi mamá y le pregunté: “¿Mamá sabías que Laura -nombre ficticio- no tiene regadera? Hoy me contó que sus hijos, su esposo y ella se bañan con botes de agua”. Se trataba de quien desde siempre había trabajado con nosotros en la labor doméstica.

Recuerdo que mi mamá trató de explicarme que tristemente esa era una realidad más común de lo que imaginaba, y que debía considerarme afortunado por no estar en esa situación, pero que el reto de la sociedad era ese, trabajar con justicia para reducir las malas condiciones de vida de quienes vivían en situación complicada.

Llegué a San Juan de Abajo en marzo 2013 como misionero…

Quien era mi novia, tenía desde niña yendo de misiones con su familia, con un movimiento católico al que no mencionaré, pero del cual reconozco todo el esfuerzo y liderazgo. Ella y su familia me invitaron, y fuimos por una semana… Ese corto tiempo me bastó para conocer con toda su crudeza el lastimoso contraste de la desigualdad con el que México y América Latina han aprendido -querido- vivir, haciendo como si fuera un elefante en la sala al que nadie, o siendo menos duro, pocos ven.

Más de diez mil habitantes ya desde ese entonces, viviendo sin un Centro de Salud.

Ninguna calle pavimentada, sin drenaje, y con un amplio sector de la comunidad -suburbana por cierto- sin luz. Desde pobreza siendo pobreza en términos secos y literales, hasta pobreza extrema. Vi de todo… Y me dolió enormemente llamarme leonés, y no conocer la realidad completa de mi ciudad, teniendo 22 años. ¡Yo pensaba que amaba México!… ¡Jaaa! ¡Me sentí hipócrita e iluso! ¿Qué carajo había hecho por mi país? Nada, sentí que había fallado al haber vivido en burbuja, burbuja que por cierto me había hecho ignorar que además de comunidades rurales que coloquialmente sabía que existían, también existían polígonos o comunidades suburbanas, que se crearon solas…con gente que, sin oportunidad alguna, fueron dando forma a su vida asentándose en establecimientos irregulares.

Cinco meses después me convertí en director escolar…

Recuerdo haber sido marcado como nunca con ese viaje, viaje que por cierto tuvo como destino a mi propia ciudad, con la única y particular variable de que, esa ocasión fue visitando a otra de sus caras. Cara que, o se me negó, o aprendí a negar, a ignorar, como dice ese inconsciente colectivo que Jung propuso que existe.

Amé tanto a San Juan de Abajo, a las niñas y a los niños de quienes memoricé nombre, a sus adolescentes, a sus familias y a la gente en general, que continué involucrándome con la comunidad, realizando eventos de beneficencia para ayuda directa de la Institución Educativa que meses antes de ese mismo ciclo escolar 2012- 2013, un afamado sacerdote de la ciudad había fundado y construido con ayuda de empresarios y del Club Rotario de León: “Escuela para el Futuro”.

Estaba comprometido a toda costa con cumplir conmigo mismo y con esa comunidad de que nadie cometiera mi mismo error, que era vivir sin saber de la existencia de ese polígono, lugar de origen de niñas, niños, jóvenes, mujeres y hombres, que vivían apartados, metafórica y literalmente, después de esa vía del tren paralela al Blvd. Timoteo Lozano.

Me comprometí tanto, que, para el segundo ciclo escolar, que fue el 2013- 2014, el sacerdote fundador del Colegio me ofreció el cargo de director general de la Institución Educativa. Ahora pienso que, teniendo esa edad, ni él ni yo sabíamos a ciencia cierta en qué estábamos pensando, pero fue la mejor decisión que hasta ahora he tomado.

Fueron seis años en total, los que estuve a cargo de la Dirección General de “Escuela para el Futuro”, y vi y viví de todo. Comprendí que la voluntad política -como una amiga mía decía hace poco- se mide con el presupuesto. San Juan de Abajo había sido olvidada e ignorada, a punto de cumplir 30 años de existencia. Se podía gastar en cosas innecesarias por todas partes, pero nunca y jamás, se invertía en nada para San Juan de Abajo. Los caminos eran tremendamente inaccesibles en ese entonces -y todavía de hecho-, se formaban verdaderos lagos de encharcamientos de metros y metros de largo, de ancho y con muchos centímetros de profundidad. Me sensibilizaba profundamente ver a las madres entrar a esos “lagos” con bolsas o sin ellas en las piernas, cargando a sus hijas e hijos para que llegaran limpios e impecables a la escuela.

Vi como el Gobierno del Estado, y de la ciudad de León -panistas, por cierto- habían ignorado por años y años a una comunidad así… Pero bueno, me apasioné tanto con el tema de erradicación de la desigualdad, que me enteré de que los gobiernos no sólo habían carecido de voluntad y estrategia para intervenir en San Juan de Abajo, sino que también en Las Joyas, Jacinto López, Los Castillos, San Francisco de Asís, Piletas, Diez de Mayo y en Medina. Cientos de miles de leoneses (dato duro comprobable) en situación de pobreza.

Viviendo esa realidad de 2013 a 2019 de manera directa como directivo escolar, fue que entendí muchas cosas:

• Cuando a las y los candidatos -para el cargo que sea- en verdad les interesa atender a polígonos de marginación social, vuelven a visitarles después de las elecciones habiendo ganado o no. De ambas formas se puede cumplir a quienes primero se les pidió el voto. Pero no olvidemos que la responsabilidad constitucional recaería en quienes salieron electos democráticamente.
• El PAN, de moral cristiana, también hace aquello que acusa, da dinero seduciendo al voto en las comunidades.
• Te puedes desilusionar de una Institución Política en la que creías desde niño, por la educación que recibiste, ya que pertenecí al porcentaje mayoritario de familias que inculcan al PAN en Guanajuato como único partido político.
• También, contrario a ideas como las que promueve el actual presidente de la República, entendí que estrategias de carácter populista como la manutención de familias con becas o eternos programas sociales indiscriminados, no son la respuesta para transformar las circunstancias.
• Entendí que literalmente y fuera del discurso romántico vacío, la educación es la respuesta más trascendental y que la inversión de los gobiernos sigue siendo mínima pues el presupuesto siempre será cuestión de voluntad. El mismo se hace evidente en otros rubros innecesarios o menos apremiantes.
• Entendí en el trienio de Bárbara Botello, los “muchos” o “milagritos de más” que se le pueden colgar a una edil municipal sólo por ser mujer. Yo la vi entrar como nadie a San Juan de Abajo. Construyó el parque DIF en la placita principal de la comunidad, instaló las tomas de agua potable en varios puntos de todo el polígono, arregló caminos con mayor frecuencia que otros gobiernos, y entraron muchos programas de activación y prevención social para adolescentes y jóvenes.
• Entendí, como dije en la columna anterior, que la Iglesia sigue sosteniendo muchas obligaciones constitucionales del Estado mexicano, como lo hace también en otros países de Europa, de África y de América. Lo menciono porque “Escuela para el Futuro” fue fundada por un sacerdote -como expresé anteriormente- y con su liderazgo social convocó a empresarios quienes sostienen la nómina del colegio con donativos.
• Viví la importancia del empresariado, de la filantropía, y de la responsabilidad social. Comprendí gracias a ellas y ellos, que no todo tiene que ser sólo responsabilidad del gobierno. Entendí también que no todas y que no todos son “egoístas” como lo quiere hacer ver el socialismo.
• Entendí también que el capitalismo y el neoliberalismo que tanto ha defendido el PAN en Guanajuato tampoco es la respuesta. León, como ciudad es la cuarta con más pobres en el país, a pesar de tantas empresas en su zona metropolitana, como el existente Puerto Interior. Y vi la verdad que implicaba que muchas veces los gobierno de derecha carecen de visión y sensibilidad para tratar a la población en circunstancia laboral obrera, pues no dignifican el salario, y se piensa que sólo abriendo empresas sin ver específicamente por el trabajador, “habrá trabajo que saque adelante” y quien quiera más, “¡Que se esfuerce!”.
• Entendí más que nunca, que la homosexualidad no implica ninguna interpretación de “diferenciación” social, pues contraté a personal con diversidad de preferencia sexual, donde eso, jamás fue tema, para nadie. Y muchas veces, hubo colaboradoras y colaboradores que se destacaron por ser las y los más responsables, no porque la preferencia sexual lo implique, sino porque en verdad, cada persona destaca por lo que quiere.
• Entendí que hay personas católicas involucradas en apostolados, pero con una doble moral que lastima. Recuerdo la ocasión en que llegó una señora a “misionar” y cuando le pedí playeras que usaríamos los misioneros, para entregar a mis estudiantes de secundaria que nos acompañarían, decidió darme playeras diferentes, “como si Cristo pudiera ser portado sólo por quienes veníamos fuera de las vías del tren, desde otras zonas de la ciudad”. Por supuesto usé las que se les dieron a mis estudiantes.

Que mis líneas, sean las “entre líneas” más claras de todas… ¿Izquierda o derecha?

¡Encasillarse debe quedar atrás! Pero como lo dije, por ello el progresismo me va mucho más, un centro izquierda con posibilidad de análisis amplios, como la vida misma los requiere.
Les comparto mañana, apreciables lectores, mi ultima secuencia de estas columnas en las que pensar distinto, no es un pecado.

Ricardo García
Joven entusiasta, Político con causa. Psicólogo de formación, trabajador de la educación por convicción. Formador de Directivos Escolares. Columnista, Capacitador y Conferencista. Secretario Estatal de Asuntos de la Juventud del Partido Verde Guanajuato. Director de TRANSFORMA Consultoría.

Más noticias

Comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img