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lunes, febrero 26, 2024

El simulacro virtual de la vida en la pandemia

Noé Morales Antonio

 

“La OMS pidió ahora evitar las cuarentenas como método principal para controlar el coronavirus” era el titular de una noticia que resumía la entrevista que le realizaba the Spectator a David Nabarro (uno de los enviados por la OMS a Europa). Este titular sacudía fuertemente el encierro que algunos han guardado, si sólo nos quedamos con el título pareciera que el esfuerzo realizado no tiene sentido.

El encierro se presentó como una medida, al menos en México, para aquellos que tuvieran las posibilidades económicas y laborales, principalmente; dónde se presentaron nuevos retos para continuar la convivencia buscando un lugar que permitiera reproducir, en la medida de lo posible, aquella vida cotidiana de la cual nos estábamos alejando, estuviéramos o no encerrados en nuestras casas.

Este espacio fue el mundo digital, un lugar en el cual ya comenzábamos a migrar parte de nuestra vida, el periódico, las noticias, la televisión, inclusive app´s para poder conocer a personas cerca de nosotros se hace posible en el mundo digital. Sin embargo, no dejábamos la interacción en el espacio físico, se presentaba el mundo digital como un espacio “seguro” ( sí en comillas, de esto ya se habló en otro artículo[1]) para realizar simulacros que pudieran llevarse a cabo en nuestra vida cotidiana; si decido conocer a alguien primero se realiza el simulacro a través de las redes y el mundo digital, de resultar satisfactoria la experiencia entonces se traslada al mundo “real” o físico, si el simulacro fracasa no se lleva a la realidad y podemos actuar como si no tuvieran consecuencias nuestras acciones en lo digital.

Este simulacro se exacerba tanto durante esta pandemia que la espera por regresar a la “normalidad” resulta agobiante, aunque la realidad del encierro también lo sea,  se sigue pensando que los efectos de la pandemia serán un bache que pasaremos con calma y regresaremos a un camino sin ninguna imperfección, a pesar de la cantidad de noticias que advierten lo contrario. La atención está puesta en un feliz regreso a la “normalidad” que los hechos inmediatos se han pasado de largo, la fuerza que ha tomado la vida virtual ha sido tanta que el temor de ciertos sectores se está cumpliendo, es decir, grandes decisiones de han tomado con base en las tendencias en redes sociales, se ha generado presión importante a partir de la virtualidad.

Un ejemplo claro de esta fortaleza del mundo digital es que ahora todos somos miembros honorarios de la policía contra el COVID, vamos sumando o restando puntos dependiendo la transgresión, no trae cubrebocas, dos puntos menos, se lavó las manos, un punto extra, etc. Todo esto desde la comodidad de nuestras casas, en el celular o en la computadora un click se suma a una serie de comentarios que dan fuerza a una actitud policial en la sociedad.

Si nos detenemos a leer la noticia sobre lo que dice la OMS, nos damos cuenta de que el titular es más escandaloso que la noticia misma; no se está pidiendo salir a la calle, mucho menos está diciendo que se tienen las condiciones necesarias para salir y reactivar la convivencia social en el mundo real. Sólo se pide re-pensar la necesidad de una cuarentena, pues Nabarro nos dice: “ El único momento en que creemos que una cuarentena está justificada es para ganar tiempo para reorganizar, reagrupar y reequilibrar sus recursos, y para proteger a los trabajadores de la salud que están agotados. Pero, en general, preferimos no hacerlo”.

Las recomendaciones dadas por el Daniel Nabarro no es un tema nuevo, se inscribe en la gran polémica sobre la severidad o ligereza de medidas tomadas por el Estado para enfrentar el COVID-19. Siendo la cuarentena tal vez una de las medidas que más refuerza la pobreza en los países que deciden ejecutarla de manera total y obligatoria.

En este punto, te preguntarás tú quién lee este artículo ¿cuál es la relación de la vida digital con la noticia sobre re-pensar la cuarentena? Te contesto: la pandemia, al reducir las actividades, nos ha colocado en un letargo sensorial donde se nos escapa con mayor facilidad los detalles y consecuencias sobre la pandemia misma, en el encierro se vive una marea de emociones que nos ha obligado a pensar en la salud mental, obligándonos a pensar de manera solitaria. La noticia parece darnos una cachetada y nos obliga a pensar fuera de un encierro, nos permite pensarnos fuera de un papel policial, y en vez de una serie de castigos y señalamientos públicos, nos invita a pensar en formas alternativas de vivir la pandemia, en algún paseo por el campo, una salida tomando todas las medidas necesarias, en fin, voltear al mundo, nuevamente, fuera de la virtualidad pero sin obviar lo discutido en ella.

Lo más importante que nos interesa resaltar es que nuestra vida ha fortalecido un simulacro en el mundo digital, clases, trabajo, reuniones, conciertos, películas, etc., han migrado con pie firme al mundo virtual, las redes sociales resaltan como las herramientas de información y castigo más fiables que existen, polémicas que se dan en esta virtualidad terminan con la misma rapidez con la que comienzan, para ser un simulacro parece que la vida misma es la que va acelerada en su percepción.

Y como cuando uno va dentro de un carro, en la carretera, y centra la atención por la ventana, los objetos pasan tan veloces que apenas podemos distinguir su forma que las posibilidades de que se nos escapen detalles en la observación son mayores. Lo mismo pasa ahora que nuestra vida cotidiana ha migrado a lo virtual, el tiempo pasa tan rápido que no observamos que las decisiones que hoy se toman desde esta virtualidad es sólo para el porcentaje pequeño que tiene acceso a una cuarentena, a un servicio de internet y a las redes sociales.

Hay una migración al mundo digital, pero no lo hizo toda la sociedad, dejando atrás un mundo “real” que se ha pausado, con la esperanza que las emociones del encierro desaparezcan en la simulación, y que depende de las decisiones que solo unos pocos podrán tomar. Los parámetros morales se han modificado y esperamos que los que no participaron de dichos cambios entiendan esta “nueva normalidad”, el regreso a la “realidad” será paulatino y no tan grave para algunos, mientras que para los menos privilegiados les espera un cambio rotundo, fuerte y sin poder cuestionar.

Así que, a ti que lees esto te pregunto ¿Cómo llevas el simulacro?

[1] https://zonafranca.mx/opinion/todos-tenemos-la-razon/

Sporadikus
Sporadikus
Esporádico designa algo ocasional sin enlaces ni antecedentes. Viene del latín sporadicos y éste del griego sporadikus que quiere decir disperso. Sporás también significa semilla en griego, pero en ciencia espora designa una célula sin forma ni estructura que no necesitan unirse a otro elemento para formar cigoto y puede separarse de la planta o dividirse reiteradamente hasta crear algo nuevo. Sporadikus está conformado por un grupo de estudiantes y profesores del departamento de filosofía de la UG que busca compartir una voz común alejada del aula y en contacto con aquello efervescente de la realidad íntima o común. Queremos conjuntar letras para formar una pequeña comunidad esporádica, dispersa en temas, enfoques o motivaciones pero que reacciona y resiste ante los hechos del mundo: en esta diversidad cada autor emerge por sí solo y es responsable de lo que aquí se expresa.

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