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jueves, julio 29, 2021

10 de marzo… y los siguientes.

Es verdad que los mexicanos padecemos las aberraciones de la violencia, las consecuencias de la ausencia de una estrategia y la incompetencia de los poderes de país para saber qué hacer y detener de una vez por todas el deterioro, el miedo, la inseguridad, el daño emocional y lo más grave; la pérdida de las vidas de personas inocentes. Todos en nuestro país vemos cómo se deteriora la convivencia humana… Porque todos los días nos enteramos de crímenes dolosos, que rebasan la imaginación, que nos resistimos a aceptar que existen y sin embargo… lo tenemos que contar, es la realidad.

La violencia en nuestro país escala y se multiplica de manera irracional pero, desgraciadamente, se encuentra con la insensibilidad de las autoridades, la complicidad de las autoridades con los delincuentes, la fragilidad de las leyes y los juzgadores, que encuentran más rápidamente las justificaciones de la ausencia de la acción penal que los argumentos para su ejercicio eficaz.

Pasaron una cuántas horas de que se dio a conocer el #un día sin nosotras y se multiplicaron exponencialmente las reacciones solidarias con la idea… ¿quién tiene duda del daño emocional y físico que se le está haciendo a la sociedad mexicana? los mexicanos estamos hartos de la descomposición social que vivimos.

Pero como podía faltar el sesudo análisis de los que le dictan la agenda al presidente López que, solo unas horas después de manifestarse anuentes con la idea… rápidamente cambiaron de opinión, se encargaron de encontrar a los “conservadores” detrás de la idea y hasta la esposa del presidente tuvo que salir a decir que siempre no… Que mejor no apoya la idea.

 

El presidente López no tiene idea de que se debe de hacer… tiene la convicción de respetar los derechos humanos de los delincuentes y de no asumir las responsabilidades del estado mexicano y hacer frente a este cáncer social… y prefiere meter la cabeza en la tierra antes que ejercer el legítimo y obligado uso de la fuerza de orden para reducir la acción de los criminales.

También estoy de acuerdo en que infanticidios como el de la niña Fátima no deben quedar impunes y que las manifestaciones son legítimas expresiones del hartazgo y obligan a respuestas convincentes de parte de las autoridades tanto para los orientaciones a las causas del deterioro social como a las acciones derivadas de la actuación de la justicia.

Es probable que el columnista Rene Delgado tenga razón al plantear que la furia social puede generar condiciones de un “políticidio”, donde prevalezca la confusión porque la autoridad no sabe qué hacer, no tiene interés objetivo en reducir el daño que ocasiona a la sociedad una delincuencia impune y gana espacio en la conciencia social de hacer justicia por su propia mano y dar por cancelada la importancia de la autoridad.

 

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

Gerardo Mosqueda
Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato. Correo electrónico: gmg@gerardomosqueda.com.mx Twitter: @MosquedaGerardo Facebook: gerardomosqueda

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