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viernes, diciembre 3, 2021

¿Y cuáles son los riesgos?

Mentir ha sido la constante de las autoridades del poder ejecutivo ante las condiciones, exigencias, incertidumbre, ansiedad, crisis que ha dejado la pandemia en los hogares de los mexicanos.

Diez y ocho meses y en nuestro país nunca ha cambiado la tendencia de la pandemia, varias veces el presidente afirmó que no había nada de qué preocuparse, que era un asunto para el cual se tenían todos los preparativos necesarios, se habían tomado todas las precauciones y estábamos listos.

Pero tampoco esas afirmaciones tienen sustento en la realidad. No es cierto que hemos estado listos, la pandemia ha rebasado todas las capacidades del gobierno mexicano.

Cuando inició el proceso de vacunación se tuvo el enfoque clientelar dirigido a los adultos mayores, por cierto, se cansaron de decir que habían hecho contratos para adquirir todas las vacunas que la sociedad mexicana necesitaba pero las vacunas no llegan y una vez más el presidente le pide a la vicepresidenta de Estados Unidos que le regalen vacunas para los mexicanos  adicional a las vacunas que se administraron a los ciudadanos de las fronteras con Estados Unidos.

Seguimos siendo el cuarto lugar en el mundo por el número de muertos y el 8% es el índice de letalidad que sigue siendo de los más altos… en el mundo.

En algún momento el gobierno mexicano se apresuró a distribuir vacunas a mayor velocidad, especialmente unas semanas antes de las elecciones intermedias… después  bajó el interés en vacunar a los mexicanos y adicionalmente existe el porcentaje de mexicanos que sigue creyendo en patrañas y viven en la convicción de no vacunarse.

Cuando todos los días se supera el nivel máximo de contagios, cuando el índice  de contagios es cada vez más alto y específicamente con la variante delta, los contagios están impactando en segmentos de jóvenes y menores de edad; al gobierno mexicano, que llega tarde a todo y explica con sandeces su incompetencia para resolver la crisis sanitaria, se le ha metido en la cabeza que los estudiantes de México deben regresar a las escuelas, que por cierto quedaron abandonadas durante los diez y ocho meses.

Miles de ellas vandalizadas (por si les faltara mayor daño) la realidad es que nada se ha hecho en la infraestructura educativa para estar preparados al regreso a las aulas de las escuelas del país.

Tampoco se ha trabajado en las estrategias de prevención ante el inminente escenario de contagio exponencial. La realidad es que “dentro de la burbuja que despacha en el palacio nacional todo es color de rosa, no pasa nada, no hay nada de qué preocuparse.

Dice el presidente que las clases pueden darse en los patios y jardines de las escuelas…. A partir de la variante delta el contagio en menores de  edad ha incrementado, los cientos de defunciones no parece que sea un dato relevante para el presidente y el subsecretario de salud del país… no son mucho problema.

Después de la célebre expresión del presidente en su monólogo del día: llueva, truene o relampaguee (sic) se inicia el siglo escolar de manera presencial.

Tenemos derecho a suponer que se han ocupado de preparar el regreso a las aulas y que se han tomado todas las precauciones porque se está desafiando el comportamiento de la pandemia, seguimos sin resolver sus efectos en el país y ahora queremos que millones de personas regresen a sus centros escolares.

Para lo que le alcanzó al gobierno mexicano es la publicación de 10 lineamientos  de la secretaría de educación pública.

Uno de los lineamiento señala la verificación de las condiciones de las escuelas y cada una de las aulas y que los padres de familia deberán firmar su consentimiento para asumir la responsabilidad total ante la eventualidad de contagio de los que acuden a los centros de trabajo escolar y por supuesto de todas y cada una de las familias de los educandos.

Es decir, con un poco de saliva se quiso resolver lo que requiere, infraestructura, condiciones de salud, de conectividad, de equipamiento, de evaluación del comportamiento de la pandemia, de responsabilidad.

Todos los escenarios futuros que propuso la OCDE para 2020 quedaron rebasados; las condiciones de Disponibilidad, de Accesibilidad, de Aceptabilidad colmo se propone en los estudios de Tomasevski desde 2004 hoy no solo no se toman en cuenta, a raíz de la pandemia hay un retroceso en las condiciones de las instalaciones educativas que administra el gobierno mexicano. El 31% de las escuelas para indígenas carecen de servicios sanitarios para los estudiantes, el 58% de las escuelas comunitarias cuentan con energía eléctrica.

Hay un déficit de aulas, que en escuelas indígenas es del 25.1%

Pero las aulas deben de garantizar iluminación, audición, VENTILACIÓN y temperatura adecuada.

Hay un efecto de desmantelamiento de los sistemas escolares a todos los niveles, sin lugar a dudas el sistema que debe pagar el gobierno cuenta con cero inversiones.

¿En qué consiste la preparación del gobierno mexicano para el regreso a las aulas?

En un discurso por las mañanas, fatuo, indolente, irresponsable al que el presidente le agrega qué hay que correr algunos riesgos…

 Hasta la próxima PROSPECTIVA.

Gerardo Mosqueda
Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato. Correo electrónico: gmg@gerardomosqueda.com.mx Twitter: @MosquedaGerardo Facebook: gerardomosqueda

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