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viernes, julio 23, 2021

Desindustrialización de México y valor agregado

La generación de valor agregado en los procesos productivos es fundamental para el crecimiento económico y para que las empresas puedan ser exitosas, ya que sólo en la medida en que los consumidores perciben que reciben más de un producto (en comparación a otro similar de la competencia), es que lo consumirán.

En este sentido, el valor agregado es comúnmente asociado a los procesos manufactureros en los que una materia prima o un insumo es transformado en uno de mayor utilidad o valor; y en la entrega de la semana pasada mencionábamos como Pemex podría ser una empresa mucho más exitosa si en lugar de exportar esencialmente petróleo crudo tomara medidas para eventualmente ser un exportador neto de combustibles.

Este mismo concepto lo podemos aplicar para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), las cuales deben buscar procesos que incrementen el valor percibido por los consumidores de los productos que producen. Por ejemplo, al fabricar unos zapatos, el hecho de que éstos tengan un mejor diseño, confort y durabilidad en comparación de un producto de precio similar, ayudará a la empresa a que le vaya mejor. Otro ejemplo es el hecho de que es más probable que le vaya mejor económicamente a una empresa productora de mermelada de fresa que a una empresa que simplemente produce fresas. El secreto está en el valor agregado que generan los procesos de manufactura.

Teniendo lo anterior en mente, debemos entonces destacar la importancia de la industria manufacturera en cualquier nación, ya que ésta por naturaleza genera valor agregado en sus procesos de transformación. Sin embargo, datos recientes indican que en Latinoamérica y en México éste concepto no ha quedado del todo claro y hemos entrado en una etapa de “desindustrialización”.

En un artículo de Alejandro Rebossio publicado por el Diario El País de España, el 13 de julio de este año y titulado “Latinoamérica se ´desindustrializa´” se hace mención a que México y Sudamérica vienen gozando desde hace más una década de altos precios de las materias primas, pero también se pregunta qué más pueden exportar los países latinoamericanos una vez que termine la bonanza de las materias primas (hecho que al parecer eventualmente sucederá).

En dicho artículo se hace una crítica al hecho de que muchos países de la región descansaron en los altos precios de los bienes básicos para crecer y se preocuparon poco por desarrollar la industria o los servicios exportables. Y se presentan algunos datos que pudieran ser preocupantes: En 2001/2002, el 27.6% de las exportaciones latinoamericanas era de materias primas, el 16.6% de manufacturas derivadas de recursos naturales y el 55.8% de otros bienes industriales; y ya para el año 2010, las exportaciones de productos básicos aumentaron hasta representar el 42.4%, las de manufacturas derivadas el 17.7% y el resto cayó hasta el 39.9%.

Por su parte, en el mismo artículo también se menciona que en un reporte de la CEPAL, elaborado por Nanno Mulder, se muestra que en Latinoamérica en 2002 la industria proveía el 21% de los empleos y generaba el 18% del PIB; pero en el 2010, había crecido el empleo manufacturero hasta representar el 22%, mientras el peso en el total de la economía se redujo al 17%. Y en base a lo anterior el autor menciona que América Latina sufre una “desindustrialización prematura”, con bajos niveles de ingreso y productividad, a diferencia de lo que ha sucedido en economías avanzadas, donde las fábricas cedieron lugar al desarrollo de servicios cuando su peso en la generación de empleos y en el PIB era mucho más elevado.

El artículo continúa aportando datos y consideraciones por demás preocupantes, pero a un servidor esto me movió a meterme a analizar lo qué ha pasado en México en el periodo de 2000 al 2012. Y a continuación les presento mis hallazgos:

¿Cuál era la estructura del comercio exterior mexicano en el año 2000?

De acuerdo a un análisis de GAEAP con cifras del INEGI, en el año 2000 las exportaciones de México sumaron 166 mil 120.70 millones de dólares (mdd), de las cuales 16 mil 124.30 mdd fueron exportaciones petroleras y 149 mil 996.40 mdd fueron de exportaciones no petroleras; es decir, en el 2000 sólo el 9.7% de nuestras exportaciones fueron petroleras y el 90.3% fueron no petroleras.

Por su parte, del total de exportaciones no petroleras, la cantidad de 4 mil 752.60 mdd fueron exportaciones agropecuarias, 496.50 mdd fueron exportaciones extractivas y 144 mil 747.50 mdd fueron exportaciones manufactureras. Esto implica que en el año 2000, el 2.9% de nuestras exportaciones fueron agropecuarias, el 0.3% extractivas y el 87.1% fueron manufactureras.

¿Cuál fue la estructura del comercio exterior mexicano en el año 2012?

En el año 2012 México registró exportaciones totales por 370 mil 705.80 mdd, de los cuales 52 mil 891.70 mdd fueron exportaciones petroleras y 317 mil 814.10 mdd fueron exportaciones no petroleras; es decir, en dicho año el 14.3% de nuestras exportaciones fueron petroleras y el restante 85.7% fueron no petroleras.

Por su parte, del total de exportaciones no petroleras, se registraron 10 mil 914.30 mdd de exportaciones agropecuarias, hubo 4 mil 906.50 de exportaciones extractivas y tuvimos 301 mil 993.60 mdd de exportaciones manufactureras. Esto implica que el 2.9% de nuestras exportaciones fueron agropecuarias, el 1.3% fueron extractivas y 81.5% fueron manufactureras.

¿Qué cambio estructural podemos percibir en el periodo del año 2000 al 2012?

En el periodo de referencia las exportaciones totales de México crecieron 123.2%, las exportaciones petroleras se elevaron en 228.0%, mientras que las no petroleras crecieron a un ritmo menor: 111.9%. Por su parte, las exportaciones agropecuarias crecieron 129.6%, las extractivas se elevaron en 888.2%, y las exportaciones manufactureras aumentaron 108.6%.

Derivado de los anteriores crecimientos, lo que observamos es que la proporción de exportaciones petroleras aumentó su participación en 4.6 puntos porcentuales, y esto se debió a una caída en la proporción de exportaciones manufactureras de -5.7 puntos porcentuales, aunado a un incremento de 1.0 puntos porcentuales en la proporción de exportaciones extractivas y un aumento de 0.1 puntos porcentuales en las exportaciones agropecuarias.

Por su parte, de acuerdo a cálculos propios con datos del INEGI, podemos ver que en el año 2000 el PIB de la industria manufacturera representó el 19.1% del PIB total del país, y ya para el año 2012 el PIB manufacturero ya sólo representaba el 17.6% del PIB total. Es decir, en 12 años esta importante actividad generadora de valor agregado disminuyó su importancia en el PIB de México en 1.5 puntos porcentuales.

En materia de empleo formal, tenemos que en el año 2000 el 35.4% de los trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) estaban en la rama de la Industria de la Transformación, y ya para el año 2012 solamente el 26% de los trabajadores en el IMSS están en dicha rama de actividad, lo que denota una pérdida de 9.4 puntos porcentuales en el periodo de referencia.

Así pues, lamentablemente México también da muestras de desindustrializarse en perjuicio de sus posibilidades de crecimiento de mediano y largo plazos, ya que como se ha demostrado con Estados Unidos y con otros países europeos desarrollados, es sumamente difícil resucitar la planta manufacturera nacional una vez que ésta se ha desmantelado en favor del comercio y los servicios,

En función de todo lo anterior es que se requiere de una política que apoye a las mipymes manufactureras a generar valor agregado en sus procesos productivos.

Aunado a lo anterior, un paso fundamental que también ayudará a recuperar nuestra planta manufacturera nacional es el combate frontal a las importaciones que registra México en condiciones de competencia ilegal y desleal. Es decir, se requiere abatir los problemas de subvaluación en las aduanas, contrabando técnico y bronco, triangulación, piratería, entre muchos más, ya que de lo contrario las empresas nacionales estarán a merced del hampa (como un país sin policías).

Otro punto fundamental para revertir la tendencia perjudicial para la industria manufacturera nacional tiene que ver con la política arancelaria del país, y ajustar al alza (a niveles de 30 a 35%) algunos aranceles para las naciones con las que no tenemos acuerdo comercial (por ejemplo China), pero que sus elevados niveles de importaciones perjudican a los productores nacionales y no benefician a los consumidores.

Debemos exigir un cambio en la forma cómo se ha conducido el país estos últimos años. Si nos quedamos con los brazos cruzados, y empresarios y gobierno no hacemos nada, entonces estamos a merced de que registremos un estancamiento de la inversión productiva y de la productividad, una desaceleración del crecimiento, un estancamiento en los salarios, aumento en el desempleo y más informalidad laboral, más delincuencia y mayores niveles de pobreza.

 

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Correo electrónico: alejandro@gaeap.com. Director General GAEAP*
Twitter: @alejandrogomezt
Página web: www.gaeap.com

Alejandro Gómez Tamez
Director General del Grupo Asesores en Economía y Administración Pública. Tel (477) 326-3633 http://alejandrogomeztamez.com/ En Twitter: @alejandrogomezt Visita nuestra página de internet: http://www.gaeap.com/

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