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viernes, junio 18, 2021

La imperiosa necesidad de crear empleos

Los funcionarios del gobierno federal deben estar convencidos de que la prioridad para este país debe ser la creación de empleos, de preferencia que sean formales y bien remunerados. Con la creación de fuentes de trabajo se fortalecerá el mercado interno y dependeremos menos del exterior, habrá menos materia prima para que los criminales recluten personas en sus filas, habrá mayores tasas de crecimiento de la producción y el país entrará en un círculo virtuoso de mejores condiciones de vida para sus habitantes.

Sin embargo, en el accionar de quienes deberían ser servidores públicos vemos que sus prioridades son otras y parece que trabajan para beneficiar a grupos económicos minoritarios. Para estos funcionarios federales parece no importar que al cuarto trimestre de 2011 había en nuestro país una Población Económicamente Activa (PEA) desocupada que ascendía a 2 millones 437 mil personas. Tampoco parece preocuparles que en ese mismo trimestre había en nuestro país una PEA Subocupada que sumaba 4 millones 293 mil personas (personas que trabajan menos de 35 horas a la semana, pero que quisieran trabajar más horas pero no encuentran otra ocupación). Así, de entrada el problema laboral de México suma a más de 6 millones 730 mil personas.

Y lo anterior no es lo único grave. Tenemos de igual forma que al cuarto trimestre de 2011 había una PEA total que sumaba 47 millones 836 mil personas, pero de este total había 6 millones 368 mil personas que ganaban menos de un salario mínimo, 10 millones 753 mil personas que ganaban entre 1 y 2 salarios mínimos, y 4 millones 175 mil personas que no percibían ingresos. Así que en nuestro país hay una PEA ocupada que asciende a más de 21 millones 296 mil personas que o no tienen ingresos o ganan menos de $3 mil 680 pesos al mes. ¿Es posible tener un mercado interno fuerte cuando más del 44.5 por ciento de las personas que trabajan en México ganan tan poco? La respuesta evidentemente es NO.

Así, pues no nos debería sorprender que México tiene un mercado interno extremadamente débil y que por eso somos tan dependientes de nuestras exportaciones y de lo que sucede en economías como Estados Unidos. Dependemos de un sector exportador que, pese a todo, trata de encontrar nuevos mercados porque en México las ventas están estancadas desde hace muchos años.

Y como señalábamos líneas arriba, a las autoridades federales no les interesa verdaderamente que haya más empleos, y en todo caso han privilegiado la importación masiva de bienes de consumo, y el crecimiento de las industrias intensivas en capital (maquinaria y equipo) y se han mostrado dispuestas a sacrificar a las industrias intensivas en mano de obra. No hay sintonía en los objetivos de las autoridades de la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y del Banco de México. Cada una de estas dependencias tiene sus objetivos particulares y no se han unido en aras de generar una política económica que se traduzca en más y mejores empleos para los mexicanos.

¿Entonces que es lo que deberían hacer nuestras autoridades? A continuación mencionaré solo algunos elementos que deben ser atendidos a la brevedad:

1. Terminar con el “Super peso”
Al momento de escribir estas líneas el dólar se cotiza en niveles de $12.75 pesos, lo cual claramente afecta la competitividad tanto de exportadores como de productores que abastecen el mercado doméstico. Hemos señalado en infinidad de ocasiones que la actual política monetaria ha probado ser dañina para la planta productiva nacional porque genera una sobrevaluación recurrente del peso mexicano. Diversos economistas y líderes empresariales han criticado la política monetaria restrictiva por parte del Banxico, ya que ésta ocasiona que tengamos tasas de interés artificialmente elevadas, las cuales son en la actualidad 52 veces más altas que las de Estados Unidos (al 15 de marzo de 2012 la tasa anualizada de un Cete a 28 día es de 4.18 por ciento, mientras que la tasa de un bono del Tesoro estadounidense a plazo de un mes paga 0.08 por ciento anual).

Evidentemente este diferencial en tasas de interés provoca un flujo constante y permanente de divisas hacía México y por ello tenemos de nueva cuenta un tipo de cambio en niveles que oscilan entre los $12.70 y $13.00 pesos por dólar.

Si analizamos los diferenciales de inflación acumulados entre México y Estados Unidos en el periodo de 1997 a la fecha, el tipo de cambio debería estar en un nivel de $13.70 pesos por dólar. Por lo tanto, en los niveles actuales el peso está aproximadamente 7.5 por ciento sobrevaluado frente al dólar. Pero si por otra parte, atendemos las acusaciones que se hacen de que el yuan chino está un 20 por ciento subvaluado, pues entonces nuestros productos son hasta 27 por ciento más caros únicamente por el factor tipo de cambio respecto a China.

Debemos insistir en que el Gobierno Federal y el Banco de México deben comprender que el tipo de cambio es ahora en día el factor más importante para determinar la competitividad de nuestras exportaciones y el encarecimiento de las importaciones.

Es por todo lo anterior que lo más conveniente sería que el Banco de México disminuya marginalmente su tasa de interés de referencia para que así las demás tasas de interés bajen y haya una menor entrada de capitales especulativos al país, lo que haría que el dólar se apreciara y nuestras empresas fueran más competitivas y puedan crear más empleos.

2. Apoyos a mipymes a través de compras gubernamentales
Es de suma importancia que todos los órdenes de gobierno se convenzan que la recuperación y crecimiento económico nacional tendrá que darse a partir de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), y es por ello que se deben darse fuertes apoyos a este tipo de negocios, y uno de ellos es haciendo ajustes a los programas de compras gubernamentales (se debe tener presente que las mipymes representan el 99.3 por ciento del total de empresas y el 80 por ciento de los empleos en México.

En este sentido es importante que se consoliden y amplíen los anuncios que se han hecho en los años anteriores y que consistieron en que el porcentaje de compras gubernamentales a microempresas se elevará hasta un mínimo de 20 por ciento. Sin embargo, la realidad es que esta meta no se ha cumplido y en buena medida el gobierno federal ha cometido un grave error al dejar a su suerte a las micro, pequeñas y medianas empresas, ya que la enorme mayoría de estas empresas jamás ha sido tomada en cuenta por el gobierno en sus compras.

3. Política industrial y exportaciones
Se debe formalizar una política industrial que fortalezca las cadenas productivas y fomente el comercio exterior, para que así el dinamismo que presenta el sector exportador se traduzca en mayores beneficios en materia de empleo a lo largo y ancho del territorio nacional.

En este orden de ideas, en la comunidad empresarial nos gustaría ver a una Secretaría de Economía creando los incentivos para que los empresarios nacionales realicen un mayor de porcentaje de sus compras de insumos a otros empresarios nacionales, y que además haya un fuerte impulso al comercio exterior a través de las oficinas de Promexico y mediante créditos a tasas muy competitivas a las empresas exportadoras.

Se ha dejado prácticamente todo el negocio exportador a las empresas transnacionales automotrices y electrónicas, así como al petróleo, de tal manera que fuera de estos sectores el número de empresas mexicanas que exportan de manera sostenida es muy bajo, y el monto de sus exportaciones no es muy elevado con respecto al total (tan sólo la industria de transportes representa el 23.35 por ciento de las exportaciones totales de México en 2011). Así, lo que sucede es que las exportaciones de las transnacionales establecidas en México es lo que nos hace ver como una potencia exportadora.

Desde luego que existen otros tantos aspectos en los que el gobierno federal debe mejorar, tales como la lucha contra el contrabando y la subvaluación en las aduanas, así la revisión de tratados de libre comercio en los cuales no obtenemos provecho alguno para nuestras industrias; sin embargo, consideramos que si el gobierno y los legisladores trabajan para mejorar los aspectos mencionados, las perspectivas de crecimiento económico serán mucho mejores.

México no se puede quedar rezagado en la dinámica global. Los gobiernos a nivel mundial han declarado una guerra contra el desempleo y están implementando toda clase de medidas para ser más competitivos, tener mercados internos robustos y poder exportar más. Esperemos que el gobierno mexicano haga lo propio por los millones de desocupados, subocupados y personas con salarios que no les permiten adquirir ni lo mínimo indispensable para satisfacer sus necesidades básicas.

Director General GAEAP*

[email protected]

Alejandro Gómez Tamez
Director General del Grupo Asesores en Economía y Administración Pública. Tel (477) 326-3633 http://alejandrogomeztamez.com/ En Twitter: @alejandrogomezt Visita nuestra página de internet: http://www.gaeap.com/

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