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viernes, junio 18, 2021

Poder adquisitivo y mercado interno

Ante los nuevos escenarios de debilitamiento global, se ha vuelto fundamental que las naciones apuesten por el crecimiento de su mercado interno. Y es que los mercados para las exportaciones pueden representar un importante riesgo para las empresas que dependen en exceso de sus ventas al exterior.
Ya vimos que en el año 2009 la economía mexicana fue de las que más sufrió la crisis financiera internacional precisamente porque las exportaciones nacionales representan el 28% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Y las perspectivas para 2012 no son muy favorables para el comercio internacional, lo cual se constata al ver que la Organización Mundial de Comercio (OMC) ha señalado que la tasa de crecimiento del comercio cayó a un 3.7% en lo que va de 2012, cifra inferior al 5.0% observada en 2011 y 13.8% observada en 2010.
¿A qué se debe lo anterior? En parte a que la mayoría de las economías de Europa se encuentran estancadas, mientras que el crecimiento económico estadounidense es aun débil y con facilidad se podría descarrilar. Y es que la región asiática es la que tiene las perspectivas menos desfavorables a nivel global, ya que de acuerdo con en Banco Asiático de Desarrollo (BAD, ésta crecerá a una tasa de 6.9% en 2012; y en específico se espera que China crezca este año un 8.7%, mientras que la India eleve su producción en 7%.
Con respecto a China cabe destacar que el Banco Mundial ya advirtió que esta economía podría desacelerarse abruptamente y dijo que Beijing debería estar preparado para iniciar un nuevo programa de estímulo su fuese necesario.
En este orden de ideas resulta indispensable que las naciones vean hacía adentro y procuren que los mercados que se pierdan en el exterior sean compensados con ventas en el interior. Esto no implica renunciar a la actividad exportadora, es simplemente una precaución para así evitar caídas mayores en la producción y en el empleo.
Así pues, una condición fundamental para el crecimiento del mercado interno es que el número de personas trabajando y/o el poder adquisitivo de éstas aumente, ya que de esta manera la demanda interna será mayor, las empresas disminuirán inventarios, aumentará la producción y se contratará a más trabajadores, con lo que disminuirá el desempleo. Pero si por el contrario, el número de trabajadores disminuye y/o el poder adquisitivo cae, pues entonces la demanda interna no será suficiente y las empresas se vuelven más dependientes del exterior con la consecuente vulnerabilidad ya explicada ante el debilitamiento de las principales economías del mundo.
En este orden de ideas, a continuación expondré la evolución de cinco indicadores que nos darán luz respecto a lo que ha sucedido con el mercado interno y poder adquisitivo en México durante los últimos  años: la Población Económicamente Activa (PEA), la Población Ocupada, la Población Desocupada, el monto del salario promedio de cotización de los trabajadores registrados en el IMSS y el monto del salario mínimo.
De acuerdo a cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el año 2006 en México había una PEA de 43 millones 915 mil personas y una población desocupada que sumaba 1 millón 573 mil personas, por lo que la Tasa de Desocupación (TD) fue de 3.6% en promedio.
Para el año 2011 (ultimo dato disponible publicado) la PEA de México había aumentado a 49 millones 170 mil personas y la población desocupada llegó a 2 millones 561 mil personas, por lo que la TD fue de 5.2%. Esto implica que en el periodo de 2006 a 2011 la población ocupada en México creció en 10.1% al pasar de 42 millones 342 mil a 46 millones 609 mil personas; mientras que los desocupados se elevaron en 62.8% al pasar de 1 millón 573 mil a 2 millones 561 mil personas. Así pues, en términos nominales vemos que creció más la población ocupada (+4 millones 267 mil) que los desocupados (+988 mil), lo que haría que por mero incremento de fuerza laboral el mercado interno mexicano se elevara.
¿Pero que pasó con los ingresos de la población ocupada? En los dos primeros meses del año 2006 el salario base promedio de cotización en el IMSS fue de $199 pesos a nivel nacional y el salario mínimo ascendía a $47.00 pesos en promedio a nivel nacional. En los dos primeros meses de 2012 el salario base promedio de cotización en el IMSS fue de $260.25 pesos a nivel nacional, mientras que el salario mínimo fue de $60.50 pesos en promedio a nivel nacional. Lo anterior implica que en términos nominales entre el 2006 y el 2012 el salario promedio base de cotización en el IMSS creció 30.8%, mientras que el salario mínimo se elevó 28.7%.
Estas cifras harían parecer que el mercado interno mexicano se ha visto muy fortalecido, pero la realidad es que hay que ajustar estos incrementos nominales en el ingreso por la inflación registrada en el periodo. Si tomamos en consideración que entre febrero de 2006 y el mismo mes de 2012 los precios (medidos a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor –INPC-) se elevaron 29.3%, pues resulta que en el periodo de referencia el salario promedio base de cotización en el IMSS sólo se elevó 1.1% en términos reales, mientras que el salario mínimo perdió el -0.5% de su poder de compra.
Todo lo anterior implica que (si asumimos la misma composición de número de salarios mínimos percibidos en promedio por persona ocupada entre el 2006 y el 2012) que lo único que ha “fortalecido” al mercado interno mexicano es el incremento en el número de personas trabajando, pero que por cuestión de remuneración no ha habido una mejoría en el mercado interno nacional. Es decir, México tiene un mercado interno grande simplemente porque somos muchos mexicanos, no porque en promedio estemos ganando más que hace seis años.
Desafortunadamente en el sitio web del INEGI ya no están disponibles las estadísticas de porcentaje de población ocupada por nivel de ingreso, y este dato hubiese sido muy útil para conocer si hubo un incremento o decremento en el mercado interno porque ahora haya un mayor o menor porcentaje de personas ganando más de tres salarios mínimos que antes. Otro aspecto a considerar es que el número de trabajadores asegurados en el IMSS a nivel nacional es de apenas 15.5 millones, mientras que la población ocupada es de 46.6 millones de personas.
A lo que este análisis debe llevarnos es que México tiene un mercado interno que crece de manera inercial (por el mero crecimiento de la población ocupada), y no existen políticas que hagan que los niveles de ingreso de la población crezcan año con año de manera sistemática.
Es fundamental pues que ante el entorno externo cada vez más complicado se implementen políticas que fortalezcan el mercado interno de forma más efectiva, y entre dichas políticas podemos encontrar el tener un tipo de cambio más competitivo (que refleje el valor verdadero de peso y elimine el nivel actual de sobrevaluación) para evitar que sigamos siendo inundados de importaciones de productos que podemos fabricar de manera eficiente en la economía nacional; realizar las reformas estructurales que le den más competitividad y permitan mayor inversión privada en México; erradicar la corrupción y abatir la delincuencia; elevar la productividad de la mano de obra brindando acceso a las micro, pequeñas y medianas empresas a financiamiento para la adquisición de bienes de capital a tasas preferenciales; entre muchos aspectos más.
Es importante darle un fuerte impulso al mercado interno, ojala que el gobierno federal y los representantes del Poder Legislativo así lo entiendan.

Director General GAEAP*
[email protected]

Alejandro Gómez Tamez
Director General del Grupo Asesores en Economía y Administración Pública. Tel (477) 326-3633 http://alejandrogomeztamez.com/ En Twitter: @alejandrogomezt Visita nuestra página de internet: http://www.gaeap.com/

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