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sábado, julio 2, 2022

Capítulo 14.- Economía y comercio en Mesoamérica. Sexta y Última Parte

En la presente semana cerramos esta resumida serie con respecto al comercio y a la economía en Mesoamérica, con el tema del tributo.

El tributo es un mecanismo muy importante para el sostenimiento del poder de varias hegemonías que han marcado la historia de la humanidad. La definición de tributo, según la RAE es la siguiente: “Carga continua u obligación que impone el uso o disfrute de algo”. Bernardo García Martínez, en “El tributo en Nueva España”, de la revista Arqueología Mexicana, núm. 124, lo describe así: “En tiempos prehispánicos había sistemas de tributos o impuestos porque existían autoridades legítimas y organizaciones estatales y de gobierno. Los beneficiarios eran los señoríos y sus gobernantes, las casas nobles y los templos, a quienes correspondía retribuir impartiendo justicia, administrando la vida colectiva, protegiendo ante cualquier enemigo y, sobre todo, evitando la ira de las divinidades”.

Enfocándome en el grupo que he estado describiendo en varios de los artículos, los mexicas, mantuvieron un rígido sistema tributario, que no era de su propia creación, pero lo adoptaron y mejoraron al derrocar a quien ejercía el poder cuando ellos se hacen del control. Al momento del contacto con los europeos, ejercían control tributario a una población de casi seis millones de personas en el territorio que abarcaban sus dominios.

Existe un códice llamado Matrícula de Tributos o Códice Mendocino, que presenta en sus páginas la carga tributaria que cada uno de los lugares dominados tenía que entregar, y la regularidad de esas entregas. La forma de lograrlo era un tanto simple. Los mexicas permitían que cada provincia tributaria siguiera manteniendo sus convicciones ideológicas, pero de alguna manera imponían a su deidad principal, Huitzilopchtli, para que a él, dejaran lo que se les imponía de carga. Solo dejaban una partida militar que ejercería presión, a modo de causar “miedo” por el poderío que se sabía de los ejércitos tenochcas, pero nunca deberían disminuir a las poblaciones por acciones violentas, ya que entonces ¿quién tributaría? Los tributos vienen desde provincias muy lejanas, del Norte, de Sur, del Oriente y del Poniente del territorio de lo que hoy es Norte América, México y Centro América.

Y claro que, como en todas sus actividades, el número de entidades divinas que simbolizaron esta actividad, fue elevado. Entre los personajes que están documentados y que representaban al grupo de los pochtecas, mercaderes por excelencia, y que mencioné la semana pasada,  tenemos a: Chalmecacihuatl (parte femenina); Yacatecuhtli (como parte masculina). Pero en la mayoría de las imágenes que se conocen del Códice Fejervary Mayer, al que Miguel León-Portilla propone llamarle Tonalamatl de los pochtecas, aparecen repetidamente tres de las principales figuras de la cosmovisión mexica: Tlaloc, Quetzalcoatl y Tezcatlipoca, como la parte sustantiva de la actividad.

Los productos del tributo, en su mayoría, eran parte del sostenimiento alimenticio de las poblaciones. La menor parte se convertía en bienes de prestigio de los pochtecas a los gobernantes, para mantener la posición social más conveniente. Y como ya lo mencionamos, la labor de los comerciantes, también era ser espías y mantener el orden a través de comunicar cualquier problema, para anticiparse a sofocar rebeliones. El poder de los mexicas era muy rígido, y no permitía que se les tomara por sorpresa, aunque hay documentados varios alzamientos. Uno de los más importantes fue el de los mercaderes de Mexihco-Tlatelolco, que fue sofocado y castigado durante algún tiempo.

Los bienes de prestigio para la elite, son verdaderos portentos de manufactura de varios materiales: pluma, oro, cerámica, madera, obsidiana, piedra, turquesa y jade, entre otros.

Las rutas comerciales fueron muy variadas, gracias a los diferentes materiales que existían en las distintas provincias que tributaban. Se tiene el registro de navegación costera en el pacífico y alrededor de la Península de Yucatán, en donde habría puertos importantes de redistribución de mercancías, como el caso de Tulum.

Así que, estimado lector, todo lo que había pensado, o le habían contado, del “atraso” de los antiguos mexicanos, son mitos. Nada más alejado de lo investigado hasta hoy. Tenían una estructura muy compleja y sofisticada en asuntos de religión, comercio, tributos y estratificación, entre otras cosas.

La próxima semana estaremos platicando del Juego de Pelota, actividad de gran importancia para los antiguos mexicanos, que se mantuvo por siglo y que servía para mantener el orden cosmogónico; espero que cada semana se interese más en el mundo Mesoamericano y cada lectura le provoque investigar más a fondo.

Estimado lector, espero sus comentarios al correo que viene más abajo. Nos leemos la próxima semana, que #HablemosDeArqueolgía.

NOTA: Todo lo aquí expresado, es producto de investigaciones formales, realizadas por varios profesionales de la arqueología y la historia, principalmente.

#HablemosDeArqueologíaCarlín

https://www.facebook.com/Mah-titlahtohcan-itech-arqueología-108577840559560/

Luis Humberto Carlín Vargas
Luis Humberto Carlín Vargas
Arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Coordinador General del Proyecto Cultural León Prehispánico (PCPAC). Coordinador Académico de los Diplomados de Arqueología e Historia de México (DAeHM). Ingeniero en Sistemas. Músico. Correo electrónico: luishumberto.carlin@pcleonprehispanico.com


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