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jueves, abril 22, 2021

CAPÍTULO 30.- La Religión entre los antiguos mexicanos. Cuarta parte. “Itlahtollo in inemiliz tonatiuh”

Rescatado de un poema larguísimo intitulado: “Itlahtollo in inemiliz tonatiuh”; que traducido fielmente del náhuatl, quiere decir “Lo que el Sol quiere decir de su propia vida”, tenemos el relato de los cuatro cuadrantes incluidos dentro del primer círculo en el que aparece Tonatiuh como centro de lo que llamamos, La Piedra del Sol, al cual describiremos. Esas cuatro partes, en las que se aprecian cuatro figuras dentro de ellos, nos describen las cuatro Eras o Soles en que vivieron los ancestros de este pueblo, que en algún momento fueron guiados por un personaje que les prometió que si seguían su mandato, los convertiría en un pueblo muy poderoso. El numen, Huitzilopochtli, insistía en que debían construirle su templo en el lugar que él les indicaría.

Continuando con las imágenes esculpidas en el círculo central de este monumento, que ya comenté, refieren a las cuatro Eras o Soles en que vivieron los ancestros del pueblo mexica. Estas Épocas, que van a ser destruidas (siempre con los cuatro elementos presentes: agua, tierra, viento y fuego), y después construidas por dos personajes muy importantes, siempre en una lucha de contrarios: Tezcatlipoca y Quetzalcoatl, dos de los cuatro hijos de Ometeotl, la dualidad creadora de todo lo existente.

La primera Era, Nahui Ocelotl (Cuatro Ocelote), ubicada en la parte superior derecha, es la imagen de un ocelote (felino más pequeño que el jaguar y el puma). Ese Sol es creado por Tezcatlipoca Negro. En ese Sol, existían hombres gigantes que comían bellotas, raíces y otras cosas. Ese Sol es destruido por el Tezcatlipoca Blanco, Quetzalcoatl; éste lo golpea con su xiuhcoatl o serpiente de fuego y hace que Tezcatlipoca caiga al agua, para convertirse en ocelote y comerse a la mayoría de los gigantes.

La segunda Era o Sol, ubicada en la parte superior izquierda, es creada por Quetzalcoatl, en su advocación de viento (Ehecatl), y su nombre es Nahui Ehecatl (Cuatro viento): la figura representa a Quetzalcoatl, precisamente con una máscara de ave. En esta Época vivían hombres monos, y comían acocentli o piñones de pino. Tezcatlipoca lo derriba de un zarpazo. Quetzalcoatl se levanta como un gran viento, derriba todos los árboles y se come a la mayoría de los hombres.

El tercer Sol, ubicado en la esquina inferior izquierda es Nahui Quiahuitl (Cuatro Lluvia): lo va a crear Tlaloc, a nombre de Tezcatiploca, y la figura esculpida es lluvia de fuego. En este Sol, existieron hombres guajolotes, y van a comer acecentli o maíz de agua. Quetzalcoatl hace que llueva fuego, y la mayor parte de la humanidad perece y los que quedan, se convierten en guajolotes.

El cuarto Sol, ubicado en la esquina inferior derecha es nombrado Nahui Atl (Cuatro Agua): y lo que está esculpido representa agua. Este Sol lo crea Chalchihuitlicue, (la parte femenina de Tlaloc), apoyada por Quetzalcoatl. En ese Sol, habitaban los hombres peces y comían cencocopi o teocentli (maíz muy pequeño). Esta Era la destruye Tezcatlipoca, haciendo que llueva con tal fuerza que la tierra se inundó y la mayoría de los hombre mueren o se convierten en peces.

Tenemos ya las cuatro eras anteriores de esa cosmovisión del pueblo mexica. ¿Qué pasa con el Nahui Ollin (Cuatro Movimiento), también llamado Quinto Sol (quinta Era)? Según la crónica, ese Sol se va a destruir por movimiento (movimientos telúricos, principalmente), y es la Era que actualmente vivimos. Para ellos, cada era tiene una duración de 676 años, según sus cuentas calendáricas, pero no tiene nada que ver con la realidad de las cosas en nuestra actualidad. Así que no le suene a profecía, ni nada por el estilo. Es solo una bella historia, para que el pueblo mexica pueda validar su estirpe, su razón de estar en este mundo.

Hay una apreciación muy curiosa en cuanto a la lectura de los Cuatro Soles. Cuando uno los lee iniciando en el cuarto y acabando en el primero, descubrirá, estimado lector, algo que trescientos años después alguien propone. Se lo dejo de tarea.

Estimado lector, espero sus comentarios al correo que viene más abajo. Nos leeremos la próxima semana, que #HablemosDeArqueolgía.

NOTA: Todo lo aquí expresado, es producto de investigaciones formales, realizadas por varios profesionales, principalmente de la arqueología, así como de otras áreas académicas formales, con el afán de complementar el conocimiento aquí vertido. Las imágenes mostradas son extraídas, en su mayoría, de la revista Arqueología Mexicana y otras, tomadas del internet.

Los hipervínculos que aparecen son, normalmente, artículos de mi autoría o referencias necesarias para ampliar el tema.

CORREO: arqueolobocarlín@gmail.com

#HablemosDeArqueologíaCarlín

https://www.facebook.com/Mah-titlahtohcan-itech-arqueología-108577840559560/

 

 

Luis Humberto Carlín Vargas
Luis Humberto Carlín Vargas
Arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Coordinador General del Proyecto Cultural León Prehispánico (PCPAC). Coordinador Académico de los Diplomados de Arqueología e Historia de México (DAeHM). Ingeniero en Sistemas. Músico. Correo electrónico: luishumberto.carlin@pcleonprehispanico.com

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