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viernes, julio 1, 2022

“La Ciudad Histórica de Guanajuato y Minas Adyacentes” Patrimonio Cultural de la Humanidad 

*Rogelio García Espinosa 

Ante el evidente nerviosismo del Presimiente Municipal, al darse cuenta de que uno, (si no es que el principal), de sus mega negocios se le está yendo de las manos, durante toda la semana pasada aparecieron, en algunos medios de desinformación, una sarta de mentiras que no es posible pasar por alto. Obviamente me refiero a ese seudo proyecto que caprichosamente, el alcalde y sus achichincles, se han empecinado en llamarle “MuMo” 

En reiteradas ocasiones he insistido en la necesidad de que los diferentes medios, sobre todo esos que tanto aplauden las infantiles ocurrencias del Presimiente, informaran correctamente a sus lectores y no trataran de imponer como verdad esa sarta de barbaridades, he insistido también en que cuando menos deberían de investigar un poco sobre los diferentes temas y no ponderar como cierto las tonterías que su amo y patrón les exige publicar. Nuevamente les extiendo una muy cordial invitación para que, cuando puedan, (cabildo y medios), analicemos desde el punto de vista museológico y museográfico el seudo proyecto de ese disparate que pomposa, pero equivocadamente se han empeñado en llamar: Nuevo Museo de las Momias. 

En lugar de desinformar a la población y a sus lectores, los medios, entre otras cosas, deberían de comentar que la Secretaría del Ayuntamiento y el Presimiente Municipal ya firmaron la contratación de la deuda por cerca de setenta millones de pesos, o sea, que, sin tener ninguna autorización, ni el visto bueno de las instancias respectivas, (INAH, ICOMOS, UNESCO), los guanajuatenses ya estamos endeudados y tenemos que empezar a pagar un crédito que nadie sabe con certeza, en donde se va a aplicar. ¡Hágame Usted el Favor!!! 

Por decreto presidencial, el 3 de febrero de 1939, el presidente Lázaro Cárdenas funda el Instituto Nacional de Antropología e Historia, (INAH), como la dependencia oficial responsable del rescate, conservación e investigación científica en los campos de antropología, arqueología, etnografía e historia; y como responsable también de la conservación, investigación y difusión de todo el patrimonio cultural paleontológico, histórico y antropológico de los mexicanos. Por primera vez en la historia de México y atendiendo a la necesidad de generar una memoria e identidad como nación, se cuenta con un organismo altamente especializado, el INAH, nace arraigado al espíritu constructivo de la época y es a partir de este momento en que por primera vez también, se propone unir la investigación científica, con la función social de conservar y difundir el vasto y monumental patrimonio cultural de los mexicanos 

A partir de la creación del Instituto Nacional de Antropología e Historia y de su patrimonio y ordenamientos jurídicos, se pretende por primera vez en el país, el conocimiento profundo de la gran riqueza patrimonial, (histórica y antropológica), de los mexicanos. 

Responsabilidad que por mandato de ley recae directa y principalmente en el Instituto Nacional de Antropología e Historia. A partir del año de 1972 y con la intención de normar las funciones sustantivas del INAH, se promulga la “Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos y es la que, hasta la fecha, continúa vigente. 

En este momento y de esta manera, sería verdaderamente difícil tratar de profundizar en el contenido de la misma, pero, con la intención de clarificar mis comentarios y reflexiones, sólo mencionaré el siguiente articulado del Reglamento de la Ley: 

“ARTICULO 42.- Toda obra en zona o monumento, inclusive la colocación de anuncios, avisos, carteles, templetes, instalaciones diversas o cualesquiera otras, únicamente podrá realizarse previa autorización otorgada por el Instituto correspondiente, para lo cual el interesado habrá de presentar una solicitud con los siguientes requisitos…” 

“ARTICULO 43.- El Instituto competente otorgará o denegará la autorización a que se refiere el artículo anterior en un plazo no mayor de treinta días hábiles, a partir de la fecha de recepción de la solicitud; en el caso de otorgarse, se le notificará al interesado para que previamente pague los derechos correspondientes…” 

“ARTICULO 44.- Cualquier obra que se realice en predios colindantes a un monumento arqueológico, artístico o históricos, deberá contar previamente con el permiso del Instituto competente…” 

Ante tanta claridad, ¿Cómo es posible que el Presimiente Municipal insista en que el INAH, (que es la institución responsable en materia de bienes muebles e inmuebles históricos y antropológicos de nuestro país desde el siglo XVI al XIX), no debe dar permisos ni autorizaciones y que dentro de sus funciones sólo puede otorgar una factibilidad? 

En verdad que resulta sorprendente el grado de torpeza, ignorancia y desconocimiento del alcalde, de los ediles, achichincles y funcionarios que le acompañan, al insistir en que una factibilidad puede otorgarles ciertos derechos y garantías cuando la ley es muy clara, “… toda obra en zona o monumento, inclusive la colocación de anuncios, avisos, carteles, templetes, instalaciones diversas o cualesquiera otras, únicamente podrá realizarse previa autorización otorgada por el Instituto correspondiente. El Instituto Nacional de Antropología e Historia otorga licencias y permisos, la factibilidad, (que no es responsabilidad del INAH otorgar), no es ninguna autorización ni permiso de construcción. 

En otro orden de ideas y retomando el tema que le da origen y razón de ser a los presentes comentarios, me parece necesario destacar que, en la actualidad, el turismo cultural es uno de esos grupos que con mayor rapidez se ha ido posicionando en el mercado y cada día, demanda con exigencia proyectos y estrategias que consideren e identifiquen a la cultura como un componente imprescindible dentro de la oferta turística. 

El 28 de julio de 1982 el gobierno mexicano a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia, declaró como Patrimonio Nacional a la Zona de Monumentos 

Históricos de la ciudad de Guanajuato, constituida por 175 manzanas que contienen 562 edificaciones históricas en un radio de 2 kilómetros, es decir, contemplaba únicamente, el casco histórico de la ciudad. El 9 de diciembre de 1988, seis años después, la Asamblea General del Comité del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, inscribió en la lista del Patrimonio Mundial a la Ciudad Histórica de Guanajuato y sus Minas Adyacentes. Quiero destacar que la inscripción no se refiere exclusivamente al “Centro Histórico”, sino a una poligonal mucho más amplia que comprende aproximadamente 2,167.5 hectáreas. Todo esto provoca una situación que le hace sensiblemente diferente a las inscripciones de las otras ciudades, ya que, en el caso de Guanajuato, no es únicamente su centro histórico; es la ciudad, más sus minas adyacentes, lo que de manera natural engloba a sus monumentos históricos y también, a sus cerros y montañas. 

Desgraciadamente estos reconocimientos, que deberían ser entendidos como responsabilidades, son utilizados con torpeza por parte de las autoridades correspondientes, provocando con esto, el ocultamiento de sus fachadas, la agresión total al monumento histórico y la alteración definitiva del contexto urbano. 

La inscripción de la “Ciudad Histórica de Guanajuato y Minas Adyacentes” en la lista del Patrimonio Mundial, fue aplaudida por propios y extraños, pero, a treinta y cuatro años de su inscripción y por las malas administraciones pasadas y presentes, muchos de esos atributos que la hicieron merecedor de tal distinción se han ido perdiendo, a tal grado, que por los caprichos de los gobernantes ignorantes y corruptos que la ciudad de Guanajuato ha tenido y que se han recrudecido con el actuar del Presimiente Municipal actual, prácticamente han desaparecido ya. 

Es necesario reconocer que cada día el viajero es más conocedor y exigente; a tal grado que, atraído por la riqueza natural, histórica y cultural, busca nuevos desarrollos y en muchos de los casos, trata de alejarse de los modelos tradicionales en los que el sol y playa no bastan. Para esta nueva modalidad y perspectiva, el viajero busca la calidad del sitio y en mucho, ésta les viene garantizada por las inscripciones patrimoniales y mundiales emitidas por las instituciones internacionales de la UNESCO. 

México, es el primer país del Continente Americano y uno de los diez países en el mundo con más ciudades y sitios inscritos en la lista del Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad, lo que nos permite entender con mayor claridad, la monumental riqueza patrimonial que en el terreno de la natura y de la cultura, México, como país posee. Orgullosamente el Estado de Guanajuato, tiene dos sitios inscritos en la lista del Patrimonio Mundial: San Miguel de Allende y el Santuario Nazareno de Atotonilco; y Guanajuato Capital. Digo ORGULLOSAMENTE, porque así es como deberíamos de presentar estos sitios a los visitantes nacionales y extranjeros. Mostrar con orgullo y dignidad toda la riqueza y autenticidad de nuestros pueblos. Desgraciadamente y para el caso que nos ocupa, las supuestas autoridades de Guanajuato Capital se han empeñado en deformar la monumentalidad de nuestro patrimonio y con maquillajes totalmente carnavalescos, han deformado la riqueza patrimonial y las consideraciones por las cuales la UNESCO decide 

inscribir en la lista del Patrimonio Mundial a la ciudad de Guanajuato y como resultado de lo anterior, están deformando también, la vivencia y la experiencia de los visitantes. 

Algunos se habrán preguntado: ¿Ante la desmedida ambición del Presimiente Municipal y el empecinamiento de meter dentro del polígono considerado por la UNESCO ese aberrante mercado con momias, se puede perder el reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Humanidad? 

Por supuesto que sí, el municipio no cuenta con los permisos ni autorizaciones del INAH, ICOMOS ni UNESCO, y si la UNESCO es quien, a partir de la propuesta de ICOMOS inscribe tal o cual sitio en la lista del patrimonio mundial; al contravenir el cabildo guanajuatense las disposiciones de las instancias responsables, por supuesto que Guanajuato Capital puede perder en lo automático el reconocimiento respectivo. 

Detengamos estos caprichos, exijamos al Presimiente que hable con la verdad, defendamos nuestros bienes patrimoniales y digamos NO a tanta aberración. 

*Doctor en Pensamiento Español e Iberoamericano Universidad Autónoma de Madrid, España. 



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