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sábado, mayo 15, 2021

LA HUMANIDAD: ¿Qué o quiénes somos? Parte 3 y última.

Poseemos una muy singular forma de hacernos entender con los demás, nuestro lenguaje. No importa el idioma. Lo importante es, esa gran capacidad de comunicación, y aunque no sea la única del reino animal, es la nuestra. Ni mejor ni peor. Es propia de nosotros. Y esa propiedad existe junto a todos esos símbolos, signos, insignias, emblemas, que solamente los humanos reconocemos y les damos ese significado.

Un lenguaje rodeado de muchos idiomas, a los cuales, la mente humana tiene la gran capacidad de acceder mediante el esfuerzo de ir aprendiendo, ya sea por imposición, o ya sea por gusto. Gran cosa es el idioma que nos permite comunicarnos, que nos permite expresar nuestras inquietudes, nuestros aciertos, nuestros fracasos. Nuestra vida.

Y esa vida por la que hemos transitado, la que nos ha llevado por caminos escabrosos o por caminos fáciles de recorrer; es lo que nos otorga la grandeza de poder ser nosotros mismos.

Aunque se pueda pensar que lo que sigue es muy antropocéntrico, puedo afirmar que, como seres individuales, somos irrepetibles. No hubo, ni habrá otro igual a nosotros.

Alguien, a quien hace algún tiempo entrevisté decía: “Nacemos originales, morimos siendo copias”, cuestión que devino en un debate durante la entrevista. Y acabamos coincidiendo en que nacemos originales y morimos originales, pero con una carga cultural que vamos acumulando hasta el final de nuestra vida; lo que sí es muy cierto es, que no hay alguien igual a nosotros. Ese bagaje es muy grande, y lo vamos filtrando para construir nuestra propia identidad. Nuestro propio ser. Nuestro yo.

Y de esa forma, la vida nos va llevando a tratar de conocernos poco a poco, aunque nunca logremos completar el autoconocimiento, sí podemos ir siendo conscientes de nuestro propio ser, con todas esas carencias y todas esas grandezas. Y cada día haremos lo necesario para ir siendo más de lo que realmente pretendemos. Lograr la anhelada realización de sí mismo, mediante los objetivos y metas trazadas, que en muchas ocasiones cambiará, probablemente para mejorar, y aunque en ocasiones las cosas definidas para lograr esa realización cambien, no debemos pensar en que sean errores. No, no lo son. Tratar de vivir la vida no es un error. La vida se compone de acciones, que probablemente pensaremos que no sean las adecuadas, pero siempre habrá más caminos para llegar a las metas que nos proponemos. Porque si trazamos un solo camino, y no resulta como lo planeamos, podemos llegar a frustrarnos. Hay que trazar varios para un solo objetivo. Entonces, las acciones, se van a convertir en aciertos.

Cuando el espíritu aprende a vivir sin saber que va cometiendo errores, y que lo vivido simplemente son experiencias, se puede ir mejorando día a día. No debemos someternos a juicios extremos que nos reducen desde dentro a nosotros mismos. Mucho menos a juicios externos sin ningún sustento.

Nuestro espíritu nos concede la dicha de saber hacia dónde elegir; de trazar la ruta a seguir por este mundo; se nos concedió desde el momento de la concepción. Desde ese preciso instante, es que estamos destinados a morir. La cosmovisión mesoamericana concebía este concepto y lo plasma en muchas de sus obras. No hay ninguna duda de que ese libre albedrío, en ocasiones se torna en cosas que van en contra del stablishment y causa sin sabores en la sociedad. Malestares al pensar que los “normales” somos nosotros; que los que tenemos la razón somos nosotros. ¿Realmente la gente dentro de un manicomio no tiene razonamiento o libre albedrío? Es una cuestión que me ha puesto a pensar desde hace algunos años. ¿Será que los cuerdos son ellos y nosotros estamos en un manicomio abierto, sin rejas ni bardas? ¿Cómo usamos el libre albedrío para alimentar el espíritu? Seguiré en esa búsqueda de la respuesta por lo que me resta de vida.

Quiero concluir con una breve reflexión que, al igual que las preguntas anteriores, me han dado mucho en qué pensar, desde hace tiempo. Somos una especie que ha logrado infinidad de cosas. Somos una especie que pronto estará en vías de extinción, tal y como le ha sucedido a la mayoría de las especies que han transitado en este planeta. Entonces, ¿cuándo empezará ese proceso? ¿Ya empezó? Sabemos que llegará el momento. Así lo ha demostrado la historia del Planeta Tierra. Aquí solo estaremos un corto tiempo. Dejaremos nuestras obras, que no puedo calificar de buenas o malas. Simplemente serán las evidencias de nuestro andar por este Planeta Tierra.

Hemos privilegiado más de lo necesario las cosas del dinero, las posesiones que no dan prestigio, pero sin duda hemos dejado a un lado algo que es muy importante y que pocas veces analizamos: Nuestro propio ser.

¿Qué soy?

¿Qué quiero?

¿Qué quiero de los demás?

¿Qué quieren los demás de mí?

 

Luis Humberto Carlín Vargas
Luis Humberto Carlín Vargas
Arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Coordinador General del Proyecto Cultural León Prehispánico (PCPAC). Coordinador Académico de los Diplomados de Arqueología e Historia de México (DAeHM). Ingeniero en Sistemas. Músico. Correo electrónico: [email protected]

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