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sábado, junio 22, 2024

La quimera de la filosofía

Noe Morales

Cuando recién se ingresa a la carrera de filosofía la pregunta que siempre surge por parte de quién no la estudia es ¿y para qué sirve la filosofía? Sinceramente es una pregunta bastante compleja para alguien que apenas está recibiendo las bases teóricas de una disciplina tan extensa; sin embargo, la pregunta no se facilita conforme se acerca la titulación y el ingreso al campo laboral se hace presente.

Cuando se piensa en filosofía, fuera de la disciplina, se hace referencia a pensamientos complejos y a veces innecesarios, por no decir que complicamos todo gratuitamente. Pero, pensar a la filosofía, y con ello al resto de las ciencias sociales,  de este modo es injusto en muchas formas, pues, en primera instancia, se les niega a otras carreras la posibilidad de tener un pensamiento complejo, como si una fórmula matemática resultase tan natural como respirar y no pareciera un lenguaje ajeno, o cualquier oficio no necesitara de resolver problemas inesperados, es más, planear cualquier actividad familiar es extremadamente complejo y con la pandemia se ha exponenciado a grados en los que ir a la tienda se convierte en un ejercicio de inteligencia en el cual tenemos que ubicar y adelantar los posibles ataques del enemigo COVID. Pensar que solamente la filosofía tiene un pensamiento complejo es otorgarle un lugar privilegiado que trae consigo una serie de responsabilidades que, tal vez, la disciplina no pueda soportar o inclusive no quiera ni el privilegio y menos la responsabilidad que implica.

Siempre se marca una diferencia gigantesca entre una comunidad académica y el resto de la sociedad, dejando en las manos de los primeros las explicaciones y soluciones más “complejas” a la cotidianeidad. Esta diferencia marca al mundo académico como un lugar dónde entidades estudiadas pueden despojarse de sus ataduras mundanas, sus relaciones políticas y sus emociones para observar el resto de la sociedad desde un microscopio que solamente la academia tiene acceso. Le han llamado pensamiento complejo a la herramienta que permite al mundo académico enarbolar análisis detallados; pero realmente lo que se ve en libros, artículos o entrevistas es el resultado de algo más que un ejercicio complejo de pensamiento. La opinión emitida es esos medios de difusión académica es apenas un pequeño porcentaje de horas de lectura, escritos tras escritos sobre un tema que han circulado entre pares, incontable número de pláticas y discusiones; cuando el lector se acerca a una columna de periódico y observa el desarrollo fluido de una idea no es testigo del trabajo previo o inclusive una versión extensa, del mismo, destinada a una revista especializada

Y aquí tenemos dos preguntas importantes ¿qué es un pensamiento complejo? Y ¿cuál es entonces el papel de las ciencias sociales? estas cuestiones van ampliamente relacionadas pues, aunque las ciencias sociales ofrezcan análisis puntuales y elaborados de la realidad, estos no son necesariamente una forma compleja de pensamiento sino algo mucho más trabajado dirigido a un público específico y no así a una divulgación más general. Hoy vemos que las opiniones que son escuchadas son las que se publican en redes sociales o medios de difusión masiva, sin importar si existiera un análisis más detallado, lo que tienen importancia son aquellos que están dentro de estas herramientas; el ejemplo claro de esto es Twitter, miles de opiniones se escriben en esta red y parece que los likes determinan cuál es un verdadero pensamiento complejo, sin importar de quién provenga la publicación y dónde por supuesto las opiniones emitidas por las ciencias sociales son las que menos atención reciben.  

Teniendo en cuenta que una red como twitter limita a 140 caracteres una publicación, entonces, un pensamiento complejo parece ser una intuición a la cual se le dio el tiempo suficiente para ser expresada de manera clara en 140 caracteres o mil palabras. Entonces no existe nada mágico en un pensamiento complejo, cualquiera tiene acceso a estos medios, la opinión se puede expresar en muchas formas y el tiempo para medir esas intuiciones dependerá de quien lo escriba, aunque muchas publicaciones parecieran no haber dedicado el suficiente tiempo.

Para que un pensamiento se pueda complejizar no se necesita pertenecer a un nicho académico específico, sino que, principalmente, la disposición de otorgar un tiempo para repensar una intuición tiene un papel importante, pues las relaciones y problemas cotidianos están siempre presentes, pero no siempre expresados o puestos a la luz; por supuesto que bridarle tiempo y atención a nuestras relaciones con lo cotidiano puede hacer menos clara la idea, es precisamente porque se ha complejizado al aparecer nueva información a considerar.

¿Cuál es entonces el papel de las ciencias sociales? preguntábamos líneas arriba, y después de abrir la posibilidad de la formulación de un pensamiento complejo al resto de la sociedad, desaparece el carácter exclusivo que en apariencia tenía el mundo académico; y al mismo tiempo podremos esclarecer una de las funciones que las ciencias sociales tienen en la dinámica social. Con la salvedad de una futura réplica a este texto, por parte de los lectores, las ciencias sociales se convierten en las disciplinas incomodas pues no solamente complejizan los fenómenos cotidianos, sino que los hacen, en primera instancia, incomprensibles; es de tal esfuerzo el análisis por parte de estas disciplinas que no sólo se ponen en evidencia los elementos inmediatos que componen un evento, también señalan aquellos que parecen estar velados por una serie de hábitos que no nos permiten ver más allá de lo inmediato.

Estos ejercicios se vuelven incomodos porque abren un abanico de herramientas para pensar desde ópticas distintas, pero acceder a éstas requiere no sólo brindar tiempo a una intuición para que se complejice, sino también realizar una investigación que nos permita entender dinámicas sociales, políticas, éticas, económicas, etc. Y aquí hay que dejar muy claro que este ejercicio sí es exclusivo, en tanto necesario, del espacio académico, es decir, son pocas las personas que antes de salir a comprar algo a la tienda investiga sobre el producto a adquirir e inclusive esta búsqueda no se acerca a la investigación que caracteriza a las ciencias sociales; sin embargo, dentro de nuestras actividades habituales y cotidianas un ejercicio tal parece entorpecer la eficiencia de nuestro día.

Definitivamente el ejercicio de investigación que se da dentro e las ciencias sociales requiere una cantidad de tiempo que puede entorpecer la vida cotidiana, sin embargo, muchos resultados se quedan dentro de la misma comunidad académica para discutirse y continuar trabajando en los argumentos que puedan ser claros para quienes no están inmersos en estas dinámicas de investigación.

Así mi querido lector, ni la filosofía ni las ciencias sociales son solamente un pensamiento complejo escrito de manera legible, son eso y la constante actividad de incomodar a quién nos lee con preguntas y temas, muchas veces rebuscados, que nos atraviesan y que requieren ser analizadas por todos, es decir, todo lo que cotidianamente nos pasa nos llama a pensarlo de manera compleja e integral, detenernos antes de hablar, dialogar antes de juzgar y aportar antes de cancelar; agregando a esto, el abanico de herramientas que se ofrecen desde el ejercicio académico, difundiendo artículos de divulgación y fortaleciendo el ejercicio crítico.

Sporadikus
Sporadikus
Esporádico designa algo ocasional sin enlaces ni antecedentes. Viene del latín sporadicos y éste del griego sporadikus que quiere decir disperso. Sporás también significa semilla en griego, pero en ciencia espora designa una célula sin forma ni estructura que no necesitan unirse a otro elemento para formar cigoto y puede separarse de la planta o dividirse reiteradamente hasta crear algo nuevo. Sporadikus está conformado por un grupo de estudiantes y profesores del departamento de filosofía de la UG que busca compartir una voz común alejada del aula y en contacto con aquello efervescente de la realidad íntima o común. Queremos conjuntar letras para formar una pequeña comunidad esporádica, dispersa en temas, enfoques o motivaciones pero que reacciona y resiste ante los hechos del mundo: en esta diversidad cada autor emerge por sí solo y es responsable de lo que aquí se expresa.

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