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jueves, abril 22, 2021

La reivindicación pública de la solidaridad y de la organización civil.

Al domingo 19, la ciudad de León cerraba el tercer fin de semana de abril con 45 casos confirmados, y el estado de Guanajuato con 164. Así mismo, en la entidad se reportaron 48 casos de transmisión comunitaria, 10 defunciones, y 41 casos recuperados.

Pareciera ser que las cifras de contagio continúan elevándose, de manera que la medida más efectiva de prevención sigue siendo quedarse en casa; sin embargo, desde el principio esta medida necesaria ha traído enorme preocupación a la población más vulnerable, y en realidad, para todos los sectores de la sociedad, pues la pandemia del “COVID 19” que de manera inédita vino a atacarnos en la historia moderna, nos ha demostrado que ninguna economía del mundo estaba preparada para enfrentar una crisis de esta naturaleza, que literalmente tomó por sorpresa a toda la Comunidad Internacional, evidenciando lo lejos que están los países del mundo de ser una verdadera Organización de Naciones.

Hemos podido atestiguar que cada país fue tomando sus decisiones, y pocos lo hicieron verdaderamente demostrando coordinación, al menos con sus vecinos cercanos. Rusia cerró pronto sus fronteras, y la Unión Europea, no dialogó a fondo con su importante colindante, pues ni siquiera adoptaron las mismas medidas entre cada una de sus naciones miembro.

Estados Unidos hace semanas, anunció la cancelación de vuelos provenientes de Europa, y el Gobierno de México, contrariamente a través del presidente, dijo que aquí serían todos bienvenidos. En Centro América, Nayib Bukele, tomó fuertes medidas, y pareciera que como referencia latinoamericana rápidamente armó un paquete económico de importantes medidas en favor de la población, sin embargo, igualmente, en carencia de estrategia regional. De los demás países del centro de nuestro continente, poco se supo.

En Sudamérica, vimos a una Argentina solicitar de manera obligatoria el aislamiento social, con un Brasil vecino representado en Jair Bolsonaro, diciendo que el “coronavirus no haría daño” y que la gente debía continuar saliendo a la calle a hacer sus actividades normales…Muy en consonancia con la preocupación que en México hizo tan criticado al empresario Salinas Pliego -poniendo a la economía encima de la salud pública- propietario de TV Azteca y de todas las empresas de Grupo Salinas.

Al final observamos a una “Organización Mundial de la Salud” rebasada, estrictamente limitada por la configuración política internacional, para coordinar de manera funcional los esfuerzos de los gobiernos del globo. Todos han hecho lo que quieren, y de pocas naciones se tiene la certeza de que toda medida ha respondido más a la justificación orientada por la comunidad científica, que por los intereses políticos de sus gobernantes.

 

La realidad en México.

 

Si hablamos de Comunidad Internacional, representada gráficamente en lo que conocemos como la “ONU”, recapitulamos ya la reprobación que la misma y sus miembros tuvieron para responder enfáticamente de manera coordinada para enfrentar la crisis no sólo sanitaria, sino también económica, y que precisamente por ésta última, ha sido tan difícil la sensibilidad y empatía que los países quieran tener entre sí.

Un acierto que sí quiero reconocer del Gobierno de México es que esta situación vino a evidenciar algo que López Obrador había estado diciendo hace mucho como parte de su política exterior -con la cual no coincido a excepción de esta propuesta- en referencia a las reuniones y encuentros Jefes de Gobierno: Continuar con la agenda internacional, pero transformar los encuentros para realizar la mayoría de manera virtual. Esto, por supuesto justificado en varias bondades como el ahorro de presupuesto a gastarse en cada viaje internacional, además del ahorro de tiempo que como servidores públicos invierten en las distancias de los vuelos internacionales.

Sin embargo, pareciera ser que nuestro Gobierno Nacional, ha tenido serios errores en la gestión de esta crisis sanitaria y económica, que como hace poco decía el líder estatal del Partido Verde en Guanajuato, Sergio Contreras, “Más allá de sólo ser una crisis sanitaria y económica, puede consolidarse como una crisis social con riesgos nunca antes experimentados en nuestro país”.

El liderazgo de Andrés Manuel López Obrador viene en decadencia, pues por mejor gestión que pudiera ejercer de esta crisis, llega a ella bastante debilitado en la coordinación con los gobiernos estatales, e incluso con su propio gabinete, evidenciando él mismo a su secretario de Hacienda, comunicando en sus conferencias mañaneras “que no sabe de dónde sacan esos datos” aludiendo a los pronósticos que la misma secretaría había proyectado.

La aparición en constantes medios de comunicación la semana pasada por parte de Martín Orozco, gobernador panista del estado de Aguascalientes, haciendo referencia de toda la falta de coordinación con el Ejecutivo Federal, no ha hecho más que evidenciar la urgencia que consciente e inconscientemente nos ha quedado claro a todas y todos:

La reivindicación de la solidaridad y de la organización civil.

En León, la referencia estadística nada agradable de ser la cuarta ciudad con más pobres a nivel nacional (CONEVAL, 2019) vino a traernos un enorme reto ante esta pandemia del coronavirus, la cual tomó desprevenidos a gobiernos que por años en León y en Guanajuato, priorizaron al “desarrollo económico”, atrayendo innegablemente inversiones y empresas internacionales, pero sin coordinar con leyes y políticas públicas para la dignificación del salario, y sin fortalecer transversalmente la estrategia para intervenir socialmente desde los ejes educativo, de seguridad, vivienda y de prevención de riesgos psicosociales para contener y reducir la alta vulnerabilidad y marginación social de población residente en cada uno de los ocho polígonos de pobreza de León.

Y fue así como el cierre paulatino de empresas comenzó a atacar preocupantemente a la sobrevivencia de los hogares de San Juan de Abajo, Las Joyas, Diez de Mayo, San Francisco de Asís, Piletas, Los Castillos, Jacinto López y Medina. Cientos y cientos de familias leonesas sacadas adelante por mujeres madres solas, comenzaron a vivir un verdadero martirio psicológico de no saber, ni siquiera qué se comería mañana, “sino el día de hoy”.

La crisis del “COVID 19” ha puesto en seria evidencia a la realidad latinoamericana y mexicana en nuestra entidad y en nuestra ciudad, la quinta de mayor importancia en el país. El INEGI, citaba al cierre de 2018, que en el estado de Guanajuato el 50.4% de los empleos existentes a ese tiempo, eran creados en la informalidad, lo cual quiere decir, que un alto porcentaje de nuestra sociedad carece de seguridad social y de prestaciones de ley, lo cual viene a vulnerarles de mayor manera en medio de esta contingencia, pues sus negocios informales están cerrados por la cuarentena, ocasionando nulos ingresos para esas familias y el riesgo de no saber qué y cómo podrían ser atendidos ante un inminente contagio de coronavirus.

Pero pareciera ser que esto vino, y viene a fortalecer los lazos sociales, pues rápidamente, y ante la incertidumbre que han ocasionado las autoridades, o la falta de coordinación entre los distintos niveles de gobierno, la sociedad civil organizada ha hecho verdadera gala de su voluntad firme por no permanecer en el status quo a pesar de tener que cumplir con la cuarentena.

Las redes sociales han servido como eficaz medio de organización y comunicación para hacer posible que los sectores más vulnerables tengan acceso a la alimentación, lo cual se ha visto reflejado en las gestiones ciudadanas que vinieron a fortalecer la sensibilidad y empatía de las y los leoneses. Causas como “Leoneses de Corazón”, la recaudación de despensas del Padre Patrick O’ Connell L.C., el Comedor Social “Libertad”, y tantas y tantas más iniciativas, nos han dicho que la respuesta inmediata ante quienes la están pasando más mal, es justamente la sociedad civil organizada y su solidaridad.

De la misma manera decenas de iniciativas ciudadanas, han convocado a la recaudación de insumos médicos básicos para hacer llegar a las clínicas del IMMS, centros de salud, y hospitales públicos.

No lo dudemos en lo absoluto, ante esta crisis todos tenemos una función, y será distinta, pero desde la circunstancia de permanecer en casa, habrá hilos que podremos tejer para sumarnos a causas que vengan a mitigar las enormes necesidades sociales que hoy nos acontecen y que pueden colapsar a nuestra ciudad y a nuestro país entero en el caso de cegarnos en nuestras propias preocupaciones sin voltear a ver las del entorno común.

Rechacemos categóricamente todo posicionamiento que quiera capitalizar políticamente para su beneficio con intereses electorales a las necesidades de nuestra población. Hace unas semanas el diputado federal del PAN, Jorge Espadas, repartió con el logo de su partido y con su nombre, una gran cantidad de frascos con gel antibacterial. Es inadmisible que en estos momentos no dimensionemos la tempestad y se quiera lucrar políticamente con esta crisis.

De todos y cada uno de nosotros depende cómo recordaremos en los años venideros nuestro actuar durante esta crisis, que, sin duda, golpea con mayor dureza a quienes no tienen ingreso y viven vulnerabilidad social.

De la misma manera, seamos tan empáticos como sea posible con todo el sector empresarial que aún en medio de la crisis, ha continuado viendo por sus trabajadores.

Recordemos, de nosotros depende qué México renace de esto.

“En tanto que permanezca el mundo, no acabará la fama y la gloria de México – Tenochtitlan” – Proverbio Azteca.

Ricardo García
Ricardo García
Joven entusiasta, Político con causa. Psicólogo de formación, trabajador de la educación por convicción. Formador de Directivos Escolares. Columnista, Capacitador y Conferencista. Secretario Estatal de Asuntos de la Juventud del Partido Verde Guanajuato. Director de TRANSFORMA Consultoría.

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