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miércoles, abril 21, 2021

“Demian”, de Hermann Hesse (1919)

La sexta novela del gran autor, que me impactó y fue un referente muy puntual durante mis años mozos. Una lectura que hubo que releer años más tarde, para entenderla de otra forma. Y una tercera vez, a la edad madura para realmente comprender cuáles fueron los motivos por los que Demian se quedó tan dentro de mí.

Debatiéndose entre el bien y el mal, la vida de Emile Sinclair (que es el propio Hesse quien está escribiendo sus experiencias), va girando desde sus años mozos, en donde enfrentará vivencias que lo someterán a esos juicios de valor tan propios del S XIX, siglo en que nace Hesse (1877), y las referencias del nuevo S XX y la nueva modernidad, cuando se da su madurez como escritor.

La novela se enfoca en cada parte de la vida del personaje principal, Emile Sinclair, que relata en primera persona todo lo acontecido, haciendo constantes referencias a pasajes bíblicos.

“El reino de la luz” y “el reino de la noche” son referentes invariables para definir su concepción del mundo. En el primero están sus padres, hermanas, etc.; en el segundo, los ladrones, los viciosos, etc. Sus prejuicios religiosos afloran constantemente.

Para Sinclair, el personaje que aparece en su vida, Max Demian, será aquel que le hará ver el mundo de distinta forma de como Emile está acostumbrado. Un tipo que le impacta por su forma de ver la vida, de una manera tan desenfadada, que en algún momento le salva de la actitud negativa de otro personaje que lo había empezado a extorsionar.

Así las cosas, Sinclair, hace de Demian su héroe y sigue fielmente toda su filosofía, después de una disertación con respecto a Caín y Abel, en la que Demian asegura que se ha tergiversado esa historia y da su punto de vista.

La fama de Demian, para confrontar con su verborrea a profesores y alumnos en temas muy profundos, hace que algunos se tambaleen en sus creencias religiosas, entre ellos Sinclair.

El pensamiento de Demian, es normalmente dual, supone que en las creencias debe haber un equilibrio de fuerzas; y que debe existir “lo bueno y lo malo”.

Las vidas de ambos, Sinclair y Demian, toman rumbos distintos. Sinclair se va iniciando en los placeres mundanos, que estaban en su concepción del “reino de la noche”; se embriaga con frecuencia. Se inicia en el sexo con damas. Aunque, lo que él buscaba era amor, algo que pudiera representar su “reino de luz”.

Ya no le cuento más, estimado lector(a), vale la pena leerlo y reflexionarlo. En verdad es una joya de la literatura. Y si no lo leyó de joven, no importa. Hay que leerlo en cualquier momento para disfrutarlo. Es un libro que no pasa de moda.

Es una historia que todos hemos vivido, de una u otra forma. Se lo aseguro.

Le recomiendo leer del mismo autor, Sihdhartha (1922) y El Lobo Estepario (1927), que junto con la novela que hoy relato, se vuelven una trilogía imperdible. La crónica del Lobo Estepario (1927), que realicé en esta misma sección, la podrá encontrar en el hipervínculo señalado en azul.

Estimado lector(a), espero su comentario al correo que viene al final del artículo. Después que tenga oportunidad de leer este pequeño relato, o mejor, si lee la obra, le solicito me haga favor de honrarme con su opinión, y de esa forma podamos compartir las sensaciones que le provocó esta recomendación.

 

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INCLUIR ESTA COLABORACIÓN EN LA SECCIÓN “LEER PARA CRECER” Y EN LA SECCIÓN “LUIS HUMBERTO CARLÍN VARGAS, GRACIAS”

 

Luis Humberto Carlín Vargas
Luis Humberto Carlín Vargas
Arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Coordinador General del Proyecto Cultural León Prehispánico (PCPAC). Coordinador Académico de los Diplomados de Arqueología e Historia de México (DAeHM). Ingeniero en Sistemas. Músico. Correo electrónico: luishumberto.carlin@pcleonprehispanico.com

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