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jueves, abril 15, 2021

“El túnel”, de Ernesto Sábato (1948)

Cuando la obsesión y los celos, desencadenan un asesinato. De las mejores novelas que he leído. Un problema que hoy está muy visible en la sociedad: la violencia de género. Una historia un tanto surrealista y de corte existencialista, que da cuenta del relato de un crimen, que el protagonista confiesa.

Un drama, que el propio relator, Pablo, convierte en algo que no existe, pero para él es muy real. La tragedia, no en triángulo, sino en cuatro partes. Tres hombres y una mujer. El protagonista, un pintor, que se obsesiona con María, la dama, solo porque estuvo en una exposición donde él presentaba su obra.

El pintor inicia un acoso obsesivo sobre María, a tal grado que se atreve a hablar con el esposo de ella. Ese acoso se convierte en una relación tóxica, que él mismo propicia, sin que María esté enterada, cosa que sucede, pero hasta un tiempo después.

En esta ocasión, trataré de hacer un breve análisis de mi percepción sobre cada uno de los personajes principales.

Juan Pablo Castell: El personaje principal, es un artista (pintor) mediocre, que va a potencializar sus dramas. Un tipo intenso y arrogante. Inquietante, en muchos sentidos. El cuadro que expone, y que es por el que conoce a María, es otro protagonista, y se llama La Maternidad. Más adelante lo describiré. Castell, ávido de atención, provoca un sinfín de actos, que irremediablemente lo llevarán a un desenlace trágico; esto provocará un discurso, durante toda la trama, que será una constante excusa para validar su crimen. A pesar detodo, en él no se muestra ningún remordimiento por sus actos siniestros. Obsesivo hasta la ignominia en varios matices de su vida. Un personaje visceral, sin duda alguna, que comete eventos que van a ir acrecentando una obsesión impresionante. Solitario empedernido. Sin ninguna relación estable en sus treinta y cinco años. Detractor de la humanidad a niveles exacerbados. No se enamora de María. Aunque él lo crea así. María es solo un reflejo de él mismo viendo su cuadro.

María Iribarne: Una mujer que representa a la mujer sumisa. Para el autor este personaje cumple varios roles, pero el principal es la Madre. Esa figura que el pintor plasma en su cuadro. María jamás será una persona para Castell, es solamente una parte de su obra. El sólo la ve como admiradora de su cuadro. Creyendo que ella se enfoca, justo en el preciso lugar, que el mismo Castell apunta su propia obsesión: la ventana. Aunque este hecho por parte de María no sea cierto, ella va cayendo en la redes del pintor a través del acoso, y termina siendo su amante.

Allende: El esposo ciego. Ese que no quiere ver las múltiples infidelidades de su joven y bella esposa. En el apellido lleva su ser implícito: el que está más allá. Ausente. Aunque las declaraciones de Castell, provocan en Allende un desenlace lamentable.

El cuadro: “La maternidad”, es un personaje importante por que esconde al Castell, la que es un niño caprichoso, pero también, un asesino en potencia. A mi entender, la causa principales esa madre que estuvo ausente y es por eso que busca mil pretextos para justificar el hecho dramático.

Otro de los personajes que aparecen es Hunter, primo de Allende, personaje no menos importante y que aparece como cuidador de la Estancia. Ese lugar, la Estancia, es como el refugio de María. Este personaje, se supone amante de María.

No es una novela policiaca de intriga, ya que desde el inicio sabemos quién es el asesino. Una obra, que en lo personal considero, que refleja un acercamiento a la propia biografía del autor, Ernesto Sábato, no en la conclusión de la obra, pero sí en muchos detalles de su vida. “El túnel”, es ese que no nos deja escapar, ni ir a ningún lado, no nos deja ver a nuestro alrededor. Es contundente. Oscuro e interminable.

Le invito, estimado lector, a que se introduzca en esta extraordinaria obra, no se va a arrepentir. Existe una producción cinematográfica, muy buena, pero le recomiendo primero el libro.

La próxima semana la recomendación será “La Tragicomedia. Vol. 1”, de José Agustín. Una análisis crítico muy detallado que hace el autor, con respecto a una época de la historia de México que abarca de 1940 a 1970; siempre con el humor y sarcasmo que lo caracterizan.

Estimado lector(a), espero su comentario al correo que viene al final del artículo. Después que tenga oportunidad de leer esta pequeña crónica, o mejor, si lee la obra, le solicito me haga favor de honrarme con su opinión, y de esa forma podamos compartir las sensaciones que le provocó esta recomendación.

 

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Luis Humberto Carlín Vargas
Luis Humberto Carlín Vargas
Arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Coordinador General del Proyecto Cultural León Prehispánico (PCPAC). Coordinador Académico de los Diplomados de Arqueología e Historia de México (DAeHM). Ingeniero en Sistemas. Músico. Correo electrónico: luishumberto.carlin@pcleonprehispanico.com

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