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viernes, junio 18, 2021

“La muerte y otras sombras”, de Mario Benedetti (1968)

“La muerte y otras sombras” es la recopilación de diecinueve cuentos, en los que el gran escritor uruguayo hace serias y no tan serias reflexiones acerca del tema de La Muerte.

Desde el inicio del libro, con el texto de Antonio Machado, “Se miente más de la cuenta, por falta de fantasía: también la verdad se inventa”, nos evoca a un diálogo entre la vida y la muerte, en la que la muerte puede ser inventada, tanto como la vida.

Todos los cuentos son excelente, pero hay unos que son verdaderas joyas. El que abre la serie, “La Muerte”, es una verdadera dicotomía, en la que el personaje principal se debate entre seguir viviendo o morir, debido a una enfermedad terminal. Toda la elegante narrativa del autor se vierte en varios de las reflexiones que el protagonista de este cuento plantea, por ejemplo: “quedarse sin ellos. Sin ellos, bah, sin nadie, sin nada. Sin los hijos, sin la mujer, sin la amante. Pero también sin el sol, este sol; sin esas nubes flacas, esmirriadas, a tono con el país”. Lamentando el hecho de que va a morir.

El planteamiento del deseo de La Muerte en estos relatos, es constante, y en ocasiones deseable, pero, ¿en todos los casos sucederá?

Los títulos de los diecinueve cuentos son: La muerte; El altillo; Réquiem con tostadas; Ganas de embromar; Todos los días son domingo; Los bomberos; Musak; La expresión; Datos para el viudo; A imagen y semejanza; El fin de la disnea; La noche de los feos; El otro yo; El cambiazo; Para objetos solamente; Miss Amnesia; Acaso irreparable; Péndulo; Cinco años de vida.

Como ya lo mencioné, todos los relatos son excelsos, pero hay tres, que en lo personal, me provocaron una gran sensación por muchos motivos.

El que más me agradó es “La noche de los feos”, por su frialdad y crudeza para describir a uno y a otro, en un encuentro fortuito: “Nos miramos las respectivas fealdades con detenimiento, con insolencia, sin curiosidad. Recorrí la hendidura de su pómulo con la garantía de desparpajo que me otorgaba mi mejilla encogida. Ella no se sonrojó. Me gustó que fuera dura, que devolviera mi inspección con una ojeada minuciosa a la zona lisa, brillante, sin barba, de mi vieja quemadura”.

El segundo es “El otro yo”, es una introspección del personaje principal, Armando Corrientes, para mostrarnos las angustias y los sinsabores que padece. Y lo resuelve con un suicidio, pero ¿quién se suicida, Armando o el “otro yo”?

Y el tercero que más disfruté fue, “La muerte”, que ya expliqué anteriormente.

En casi todos estos cuentos encuentro a Martín Santomé y Laura Avellaneda, los dos personajes entrañables de La Tregua, mi obra favorita de este autor, y de la que puede leer la recomendación que hice para esta sección.

En verdad es un libro que va a disfrutar, y cada cuento lo puede leer en pocos minutos. Vale mucho la pena.

La próxima recomendación será “El tuerto es rey” del escritor Carlos Fuentes, una obra extraordinaria. Diálogo interesante en el que ambos personajes suponen que el otro ve, aunque ambos son ciegos. De lo mejorcito de Fuentes.

Estimado lector(a), espero su comentario al correo que viene al final del artículo. Después que tenga oportunidad de leer esta pequeña crónica, o mejor, si lee la obra, le solicito me haga favor de honrarme con su opinión, y de esa forma podamos compartir las sensaciones que le provocó esta recomendación.

 

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Luis Humberto Carlín Vargas
Arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Coordinador General del Proyecto Cultural León Prehispánico (PCPAC). Coordinador Académico de los Diplomados de Arqueología e Historia de México (DAeHM). Ingeniero en Sistemas. Músico. Correo electrónico: [email protected]

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