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domingo, mayo 16, 2021

“La noche de Tlatelolco”, de Elena Poniatowska (1971)

Uno de los libros más contundentes, en lo que representa al periodismo de denuncia, pero sobre todo un extraordinario y arduo trabajo de reunir muchas voces, muchos momentos (tanto gráficos, como textuales y discursivos), que formaron parte de un suceso por demás vergonzoso que involucró al Estado Mexicano, en una masacre que hasta la fecha sigue sin esclarecerse.

Como ya hemos estado analizando en las últimas crónicas, este movimiento es la continuación del que organizaron los ferrocarrileros una década antes, aunque este se volvió nacional, pero además, alentado por otros movimientos sociales que estaban permeando en el mundo en ese momento.

En los EUA surgieron varios movimientos sociales importantes, entre ellos: las protestas en contra de la Guerra de Vietnam; Movimiento por los Derechos Civiles (que incluye los asesinatos de Luther King y Kennedy); el magno concierto de Woodstock.

En Europa la invasión a Checoslovaquia por parte de la hoy extinta URSS (llamada la “Primavera de Praga”), fue motivo de protestas; la “Primavera francesa”, claramente en oposición al régimen capitalista y de consumo; en España, las protesta contra el franquismo; En Gran Bretaña, protestas de índole laboral.

Y China no se quedó atrás, con su Revolución Cultural. También hubo movimientos importantes en Argentina y Uruguay, en el Continente Americano.

Una época de cambio generacional, que se verá reflejada en grandes transformaciones las siguientes décadas.

Pero entrando en el libro de Poniatowska, puedo comentar que me tocó leerlo en mi época de estudiante del CCH, casi una década después del suceso del M-68. Después, en mis días de la licenciatura en Arqueología, en la que hice un ensayo a propósito del movimiento.

Hoy, que tuve que revisar el libro nuevamente para esta contribución, no recordaba todos los subrayados y anotaciones que hice en esas dos veces que lo leí.

El contenido es muy significativo, ya que muestra dichos y hechos, que los propios protagonistas (líderes, estudiantes, profesores, directores, etc.) fueron plasmando durante los meses que duró el M-68.

También, muestra los textos de los miles de carteles que se usaron para protestar, a veces como posters, a veces como volantes de mano.

Yo estaba  muy joven, pero hay cosas que tengo muy presentes en mi mente, y que recuerdo como si hubiera sido ayer. Algunas de ellas fueron, los camiones quemados, las tanquetas recorriendo la ciudad y los dibujos que hacía en mis cuadernos (muchos de ellos con esos recuerdos o con copias de los carteles que veía en la calle). Fue un momento que me marcó, aunque de ninguna manera negativa. Al contrario.

Dejaré algunos pasajes, para que Ud., estimado lector, se anime a leerlo. Y si ya lo leyó, vuelva a hacerlo y revise las similitudes de los movimientos que vivimos hoy, y que en el fondo expresan lo mismo: justicia social.

 

“Los estudiantes tienen razón, pero a nosotros nos perjudica que quemen los camiones, porque luego tenemos que ir caminando” Guillermo Puga, obrero de la fábrica Ayotla Textil

 

“Quemar camiones siempre ha sido una tradición en las luchas estudiantiles. Es una manera de enfrentarse al gobierno” Ernesto Ramírez, estudiante de la ESIME del IPN

 

“Algunas noches, cuando me duermo, siento como que un muro de bayonetas se va estrechando alrededor de la litera” Florencio López del CNH (Consejo Nacional de Huelga)

 

“Había mucha sangre pisoteada, mucha sangre untada en la pared” Francisco Correa, físico, profesor del IPN.

 

“Yo siento que vivo ya una vida de segunda mano” Paula Iturbe, madre de estudiante muerto

 

Y así es como la autora nos presenta este enorme testimonio, que en momentos es desgarrador, evidencia de una lucha social que se vivió en México; sí, ese México de las “Olimpiadas de la Paz de 1968”. Incongruencias de la vida.

 

 

La próxima semana la recomendación será un libro de Bill Gates, llamado “Camino al futuro”. Sí, el cofundador de Microsoft, escribió en 1995 este libro, y el cual es muy recomendable para entender cómo veía el futuro en las telecomunicaciones, que hoy son una realidad.

Estimado lector(a), espero su comentario al correo que viene al final del artículo. Después que tenga oportunidad de leer esta pequeña crónica, o mejor, si lee la obra, le solicito me haga favor de honrarme con su opinión, y de esa forma podamos compartir las sensaciones que le provocó esta recomendación.

 

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Luis Humberto Carlín Vargas
Luis Humberto Carlín Vargas
Arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Coordinador General del Proyecto Cultural León Prehispánico (PCPAC). Coordinador Académico de los Diplomados de Arqueología e Historia de México (DAeHM). Ingeniero en Sistemas. Músico. Correo electrónico: [email protected]

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