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lunes, abril 12, 2021

“México profundo. Una civilización negada” de Guillermo Bonfil Batalla (1987)

Para iniciar este análisis, y para el interés de Usted, estimado lector, dejo la biografía del autor, que es uno de los personajes más importantes en el análisis de las sociedades indígenas. Puedo afirmar que esta obra es el ideario escrito del movimiento zapatista de 1994. Al Dr. Bonfil Batalla, ya no le tocó ver ese alzamiento, que develó al mundo la precariedad del Estado mexicano, en muchos aspectos. El principal, la falta de equidad con las poblaciones indígenas, en particular en el Estado de Chiapas, justo en el momento de que se pretendía entrar con el pie derecho a formar parte de un tratado de libre comercio muy disparejo, con Estados Unidos y Canadá.

La primera vez que tuve en mis manos ese libro fue en 1992, y me impactó mucho la forma tan sencilla de desglosar un tema tan importante como es, la siempre presente diferencia entre el México Profundo y el México Imaginario. Ambos términos son acuñados por el autor, para hacer notar la diferencia que existe entre la población meramente rural y la población netamente urbana. Para ser más claros, el México Profundo es aquel que aún conserva raíces mesoamericanas en la forma de ver y entender al mundo, y cómo estas sociedades se pudieran integrar al “mundo occidental”, que es lo que intenta hacer el México Imaginario con ellos.

El libro está dividido en tres partes. La primera es “La civilización negada”, que se compone de tres secciones: I.- Una tierra con civilización milenaria; II.- El indio reconocido, y III.- Lo indio desindianizado. La segunda parte es “Cómo llegamos a donde estamos” que se subdivide en cinco interesantes secciones, que son: I.- El problema de la cultura nacional; II.- El orden colonial; III.- La forja de una nación; IV.- Los (revolucionados) tiempos modernos, y V.- Los senderos de la sobrevivencia india. Y la tercera parte “Proyecto nacional y proyecto civilizatorio”, que a su vez se divide en dos secciones: I: El país que hoy tenemos, y II.- Civilización y alternativa.

Con el constante afán “civilizatorio” que desde hace cinco siglos permea en nuestro continente, se han aplicado prácticas que han demostrado que lo “civilizatorio”, acabó por convertirse en actitudes despiadadas en contra de las poblaciones originarias, que han luchado para seguir conservando esas raíces tan fuertes que los han colocado, siempre, en desventaja con los “civilizadores”.

Bonfil, plantea que es muy difícil desvanecer un legado de más de 20 mil años anteriores a la llegada de los europeos a estas tierras, pero que en tan solo quinientos, se perdieron el o los idiomas que se hablaban, para imponer el castellano, y se hizo añicos la profunda religiosidad de los pueblos mesoamericanos, que al menos a la llegada de europeos, ya tenían consolidada una religión de más de tres mil años.

En mi humilde opinión, es un libro que despierta la conciencia hacia ese sector de la población tan vapuleado. Eso me provocó a mí, aquella primera vez, que tuve la oportunidad de leerlo. Y a los dos años de haberlo leído, viene el levantamiento zapatista, que desafortunadamente se desvirtuó de una forma precipitada; que solo amplió el rezago en esas comunidades, con un movimiento disfrazado de “buenas intenciones”, y sobre todo, la zanja que existe entre el mestizo y el indio. La segunda vez, ya en pleno estudio de los aspectos antropológicos en la ENAH lo leí nuevamente, pero el análisis fue más profundo, porque de alguna manera ya estaba interactuando con ese México Profundo. Y hoy que lo retomé para hacer este análisis, me dejó con un sabor de boca no muy agradable, al pensar que las cosas no se han mejorado en casi nada con ese México Profundo, al que el México Imaginario le tiene tanto pánico, y ningún respeto.

Solo es interesante para el México Imaginario, cuando se trata de verlos a través de sus colores, gastronomía, olores, costumbres, arte, pensamiento, los “visitamos” en los hoy se denominan “pueblos mágicos”. Esa perversa invención que no justifica para nada su creación. Pero cuando este México Profundo se levanta por solicitar justicia social, de la cual carecen en un porcentaje elevado, y en varios rubros (ejemplos hay muchos en las últimas tres décadas), entonces sí se les ve como un lastre, y no como los “inditos” romantizados que hacen cosas diferentes y “bonitas”.

Es una lástima que sigamos viendo de esa forma a nuestro México Profundo, con la única idea de “civilizarlos”. Bonfil hace una definición muy clara del indio, y dice que: “pertenece a una colectividad que posee una herencia cultural propia que ha sido forjada y transformada históricamente por generaciones sucesivas”.

Para Bonfil, los indios tienen un arraigo a la tierra, a la que NO conciben como mercancía. Y no la ven así, por el simple hecho de que es la Madre Tierra; la que provee. Son ajenos al concepto salario; son extremadamente respetuosos de las autoridades y la forma de organización que ellos mismos proponen. Poseen una autonomía que no se ve en otros tipos de sociedades, y sobre todo, actúan en COMUNIDAD para producir mediante su principal actividad, que es la agrícola, como base del sustento alimentario y de comercio de su sociedad.

En fin, leer a Bonfil Batalla le traerá, estimado lector, la versión del revolucionario que tiene escondido, la del Mexicano Profundo. No el Mexicano Imaginario, ese que se ha conformado con lo colonial como una forma de vida así: colonizada, conformista, simple, sin cuestionar, sin exigir las mínimas garantías que emanan de la Carta Magna de México.

Estimado lector(a), espero su comentario al correo que viene al final del artículo. Después que tenga oportunidad de leer esta pequeña crónica, o mejor, si lee la obra, le solicito me haga favor de honrarme con su opinión, y de esa forma podamos compartir las sensaciones que le provocó esta recomendación.

La siguiente aportación será “Garabato” de Vicente Leñero, uno de los grandes autores mexicanos. Es una novela, que contiene otra novela dentro de la trama. Un thriller a la mexicana

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Luis Humberto Carlín Vargas
Luis Humberto Carlín Vargas
Arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Coordinador General del Proyecto Cultural León Prehispánico (PCPAC). Coordinador Académico de los Diplomados de Arqueología e Historia de México (DAeHM). Ingeniero en Sistemas. Músico. Correo electrónico: luishumberto.carlin@pcleonprehispanico.com

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