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viernes, mayo 20, 2022

“Un mundo feliz”, de Aldous Huxley (1932)

Uno de los libros más importantes que generó el S XX, es sin duda alguna, “Un Mundo Feliz”; que retrataba el futuro no muy lejano de una sociedad con una marcada estratificación social que era totalmente planeada (granjas de producción de humanos), con el propósito de equilibrar la preservación de la especie. No importando que fuera inducida; de una humanidad aleccionada por la hipnopedia; dormida por un tipo de droga (en este caso el SOMA); peligrosamente clasificada en Alfas, Betas y Gamas.

Pocos años antes, en 1926, se lanza una novela de la autora Tea von Harbou, que logra magistralmente penetrar y hacer conciencia de una sociedad totalmente desequilibrada, aunque en la realidad se quiera mostrar diferente, que al igual que en Un Mundo Feliz, la idea de un mundo ideal, viene a desquebrajarse. 

Ambas ideas vienen en ese momento crucial para el mundo de la posguerra (La Primera Guerra Mundial), y los conflictos sociales que se suscitaron por este gran drama que provocó esta inútil guerra, y que abrió la posibilidad de una Segunda Guerra Mundial.

Es uno de los libros qué, como otros, he leído al menos tres veces. Una muy joven, estando en la secundaria. Otra después del bachillerato, y la última, ya muy cerca de los cuarenta. Obviamente la primera vez no entendí muchas cosas y con los años fui comprendiendo cada vez más, cuál era la idea que había querido expresar el autor. 

Un mundo feliz” debe ser uno de los libros más leídos en el planeta. El tema de la clonación, que tanta polémica trajo en la década de los noventa en el S XX, lo trajo a mi mente y fue que lo leí una última vez. También revisaré en algún otro momento,  “Nueva visita a un mundo feliz” que escribió el autor, veintisiete años después, con una visión muy particular.

Aunque parezca muy distante para que este método de reproducción de humanos se fortalezca, no dudo que en un futuro cercano tendría que ser una solución a la decisión, muy respetable, de la nuevas generaciones de no querer tener descendencia, cosa que tendrá consecuencias; no sé de qué tipo, pero traerá.

Al final, el asunto de la segregación, la estratificación social, el “apartheid”, y otras invenciones humanas, ya las vivimos en esta actualidad, y las hemos vivido muchos siglos antes.

Estimado lector(a), espero su comentario al correo que viene al final del artículo. Después que tenga oportunidad de leer esta obra, espero que me escriba y de esa forma podamos compartir las sensaciones que le provocó esta recomendación. 

La siguiente entrega será “Tonantzin-Guadalupe” de Miguel León-Portilla, la interesante visión del gran conocedor del tema, de cómo se fue dando esa transición, y los elementos que son trasladados directamente de un culto a otro.

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Luis Humberto Carlín Vargas
Luis Humberto Carlín Vargas
Arqueólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Coordinador General del Proyecto Cultural León Prehispánico (PCPAC). Coordinador Académico de los Diplomados de Arqueología e Historia de México (DAeHM). Ingeniero en Sistemas. Músico. Correo electrónico: luishumberto.carlin@pcleonprehispanico.com


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