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martes, abril 20, 2021

Pandemónium

Estamos en un tiempo y lugar con gran confusión, ruido y griterío. La “nueva normalidad” es tan vieja como la que se dice superar.

La economía basada en la acumulación de capital, producido en los procesos a cargo de los trabajadores, doblegó siempre la pretensión gubernamental de mantener distancia y encerrarnos ante la pandemia. Lo mismo si se trata de individuos que viven al día que de los grandes capitalistas que no pueden romper su cadena de ganancia.

Los gringos presionaron esa vía para abrir lo automotriz (rey de reyes del capitalismo) y la informalidad mayoritaria resistió todo y sigue en crecimiento.

El desempleo ya es monstruoso, aún más dañino que antes de la pandemia. Filas en oficinas de las afores para sacar el ahorro del retiro, préstamos usureros de todo tamaño, atracos crecientes y todo lo que dé algo de dinero se hace patente. Comer es cosa de dinero y nuestra cara alimentación chatarra nos colocó en la morbilidad de riesgo.

Los gobiernos solo funcionan en cuadrado. Lo único es cómo abrir la economía a costas de la salud pública. Lo normal era que no había regulación prominente de instalaciones, servicios y procesos por parte de las autoridades de todo tipo. Ahora, al reabrir, nada se ve que resuelva lo necesario y urgente: revisar que todo esté en orden para impedir el contagio masivo.

Se instalan semáforos y es hora de pasarse los altos y a claxonazo limpio: ¡ábranse que voy pasando! Cada uno hará para sobrevivir lo que le venga en gana o en razón. La comunidad está rota.

Arturo Miranda Montero
Arturo Miranda Montero
Profesor y gestor asiduo de la política como celebración de la vida juntos.

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