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viernes, junio 18, 2021

Respuestas

Pertenezco a una generación que quiso cambiar el mundo, fui aplastado, derrotado, pulverizado, pero sigo soñando que vale la pena luchar para que la gente pueda vivir un poco mejor y con un mayor sentido de la igualdad”.

“Enfrentamos al sedentarismo con caminadores, al insomnio con pastillas y a la soledad con electrónica”.

                                                                                                                      José Mujica

“Las respuestas difieren para cada uno. Incluso, es un obstáculo para lo que amablemente llamamos comunicación”.

                                                                                                                   Jacques Lacan

 

El contexto político electoral que estamos viviendo es por demás trágico. Las campañas están vacías de contenido, pareciera que hay una amnesia generalizada, lo mismo pasa con el presidente y con el conjunto de legisladores y legisladores tanto a nivel estatal y federal. La memoria de largo plazo esta ausente, no hay autocrítica y no hay sensibilidad social, humana y mucho menos con la realidad económica.

Las campañas se mueven en un territorio ficticio. No hay abordaje de ningún tipo a lo que la pandemia trajo consigo. No hay propuestas para ver como se va activar la economía, la creación de empleos, la disminución sustancial de la pobreza, en especial de la pobreza extrema. Hay una parálisis de pensamiento político.

La repetición de lo haya actuado y propuesto en otras campañas electorales se hace presente y en lugar de que tengan contenido o un nuevo mensaje al menos producto de una mínima reflexión de lo que ha pasado en los últimos tres años en el país, y en especial en 2019. Las propuestas que se hace en la contienda electoral están vacías, son solamente eslóganes, frases, que dicen todo y que no dicen nada. Una mercadotecnia política que usa “ideas” de gran impacto, para que haya una recordación de “marca”, esto es, que se acuerden de candidato o candidata o de un partido político o por el recuerdo de la frase que oyen u que se asocia  a lo que regalan y ahora por lo videos “graciosos” que algunos están candidatos están promoviendo en las redes sociales para dirigir la intensión del voto.

Las respuestas a los problemas, sociales, humanos, económicos, ambientales, culturales y de seguridad pública no están. No hay respuestas a los reclamos y demandas sociales, muchas de ellas ya históricas, ante la estrategia del poder y del gobierno en turno, de sepultar en el olvido o en la vorágine de declaraciones insulsas que sólo buscan cubrir la falta de responsabilidad y de resultados para evitar que haya justicia.

“La palabra respuesta reconoce en el latín, su origen etimológico. Está integrada por “re” que indica reiteración y por “spondere” con el significado de ofrecer o prometer. Una respuesta es, por ende, lo que le sucede a un estímulo, a una pregunta o a un ofrecimiento”. Las respuestas pueden ser positivas, negativas o dudosas*”. Pero todas las respuestas en teoría se generan a partir de querer responder a preguntas que la realidad formula, pero lo que alcanzamos a observar, es que la cultura política mexicana las respuestas están llenas de silencios y omisiones, de acuerdos bajo la mesa, de protección de personas e intereses, de escusas y justificaciones que no son respuestas claras y concretas.

Hay ya una institucionalizada falta de respuestas, de la misma dimensión que la corrupción y la impunidad. Las áreas y direcciones de comunicación de las dependencias e instituciones se encargan de “del control de daños”, de la “comunicación para el manejo de crisis”, de los “cuartos de guerra” para manejar las Relaciones Públicas y a los medios de comunicación ante los cuestionamientos que se les pueden hacer a gobernantes y funcionarios públicos y que es muy utilizada como estrategia en las campañas electorales, especializados en ocultar, distorsionar, justificar y hasta conceder que hay errores, fallas, aún delitos, sin aceptar y sin reconocer ninguna responsabilidad de quienes estén involucrados.

Las respuestas son parte el cuestionamiento que nos vamos haciendo ante la realidad que se vive. “Qué, Cómo, Cuándo, Quién, Quiénes, Dónde, Cuánto, Para Qué, Con qué, Desde Cuándo, Por Qué, Hasta Cuándo, Cuántas veces más” son parte de la forma de poder interrogar a la vida y de revisar todo lo que es necesario para deconstruir las propias construcciones de conceptos y categorías que hemos elaborado y usamos para explicarnos a nosotros mismo y buscar entender el proceso civilizatorio, pero sobre todo intentar comprender la existencia humana, en lo personal y en lo social.

Interrogar, preguntar, interpelar,, cuestionar o demandar son parte de la necesaria búsqueda de dar sentido y significado a los acontecimientos, a los hechos, esto es, querer tener respuestas y poder encontrar esas respuestas, a la vez de formular esas preguntas son parte ineludible tarea de la filosofía, de la filosofía política, de la ética, de la ciencia en general y en particular de las ciencias sociales y humanas ante lo que vemos, ante lo que actuamos, ante lo que sentimos, ante la toma de consciencia de la realidad y de nuestra participación en la construcción del hecho social  y las formas en que toman los actos y acontecimientos humanos junto con la psique humana que está presente en la vida cotidiana en sus comportamientos.

La curiosidad, el asombro, el pensamiento crítico, la alteridad y la creatividad son respuestas en sí mismas, y son parte inherente del actuar humano, en donde se pone en juego la inteligencia, y el lenguaje, las actitudes y la voluntad de salir de la caverna en alusión a la alegoría que uso Platón para decirnos que estamos encadenados desde que nacemos a las sombras reflejadas en la pared que componen aquello que consideramos real. La toma de conciencia de la injusticia, pese a la legalidad y la legitimidad con la que se han llegado a justificar atrocidades como la esclavitud y el apartheid que eran legales.

Así, la realidad, desde la política del poder y la dominación se presenta como fija, incuestionable, difiriendo y negando las respuestas reales. Se trata de presentar los hechos como consumados y sin consecuencias. El pensamiento crítico no se conforma con declaraciones que no son respuestas, sino demagogia o retórica en el mejor de los casos. Hace unos días ante la tragedia de la línea 12 del Metro, el presidente López Obrador ante los cuestionamientos sobre la responsabilidad en la construcción de la obra y de su mantenimiento dijo: “puede haber responsables, pero no culpables”.

Hoy es necesario tener respuestas ante lo que vivimos. La injusticia, la desigualdad, el desempleo, de la falta de servicios de salud, de medicamentos y del poco valor y hasta maltrato para el personal del área de la salud son hechos concretos, -hay datos, cifras, parámetros, mediciones-.  La caída del sistema educativo y el deterioro de la calidad educativa y la creciente deserción escolar en todos los nivele junto con la falta reconocimiento al trabajo de profesores y profesora es un problema que requiere respuestas, el saldo inicial que se pronóstica es un rezago de 10 años en la escolaridad promedio y sin considerar el problema de la calidad educativa. El desmantelamiento de instituciones y programas que son vitales para el cuidado de los recursos naturales es un serio problema de corto y largo plazo. Los cambios en las reglas y políticas en el campo de la investigación científica y en el desarrollo tecnológico, sin considerar un proyecto de nación incluyente y estratégico y sin tomar en cuenta la realidad de las y los investigadores es ya una factura que nos cobrara muy caro en el futuro del desarrollo social y económico del país.

Por ahora las promesas que se hacen en las campañas por todos los partidos políticos son para un país que no existe. El realismo mágico llegó para quedarse en la cultura política de México y de Latinoamérica si lo pensamos un poco. La oferta lectoral está llena de propuestas, insulsas, banales, ingenuas, inviables y que no responden a los problemas estructurales que tenemos como nación. No hay respuestas para evitar que se siga convirtiendo todo el territorio nacional en un gran cementerio.

Faltan muchas respuestas y falta una ética política. Tal vez nos falta hacer nuevas preguntas y buscar otras respuestas. “Cuando creíamos tener todas las respuestas nos cambiaron todas las preguntas” escribió Mario Benedetti, lo que habrá que decir, es que necesitamos comprender con urgencia que en México como país las preguntas cambiaron y hoy necesitamos encontrar y construir nuevas respuestas, más allá de los partidos políticos, del propio gobierno y de las estructura social y económica que busca mantenernos en el Mito de la Caverna.

 

*https://deconceptos.com/general/respuesta

Arturo Mora Alva
Biólogo por la UNAM, Mtro. en Educación por la UIA León, Doctor en Estudios Científico Sociales por el ITESO con especialidad en Política. Profesor Universitario en todos los grados. Investigador Social, Consultor y Analista.

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