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viernes, diciembre 3, 2021

Rascarse con sus propias uñas

En días pasados AMLO anunció recortes en varios programas sociales, universidades públicas, asociaciones civiles, estancias infantiles y refugios para mujeres víctimas de violencia, entre otros sectores. El malestar, resistencias y protestas hechas por directos afectados, a prensa y terceros no se hicieron esperar. Si bien hay sectores que no se dejaron, existen otros que son más vulnerables.

Si bien no es ningún secreto que “se sirvan con la cuchara grande” altos funcionarios en diversas instituciones con los recursos públicos, se necesita analizar si los recortes son la opción para despejar este problema. Por una parte no es ningún secreto ni lo limitados presupuestos de la instituciones públicas, así como los desvíos de recursos (recordemos la estafa maestra).

Sin embargo AMLO no se equivocó al meter las manos y hasta plantear eliminar la autonomía universitaria de la Constitución, no porque no pueda tener perversas intenciones la derogación de dicha autonomía, si no por que a final de cuentas quienes llevan las de perder las y los estudiantes de dichas instituciones, a costa de un sistema que se auto fiscaliza sus gastos, que se auto evalúa académicamente y  autoriza unilateralmente recursos, de forma arbitraria y sin transparencia (y casualmente siempre salen airosos en su auto evaluaciones).

Las asociaciones civiles tuvieron un auge y crecimiento importante con el PRI, se necesita de ellas por ser un contrapeso de poder y un apoyo social importante, ellas junto con los periodistas han logrado hacer visibles los problemas que para las miradas anestesiadas de los de a pie resultan invisibles o irrelevantes (en el mejor de los casos). Sin embargo también muchas de estas organizaciones son utilizadas para fines distintos a los deseados.

Por último tenemos los refugios para mujeres víctimas de violencia. Es una lástima que México siendo de los países más violentos para las mujeres (por lo menos en América Latina de acuerdo con la CEPAL). Las personas en situación de violencia son altamente vulnerables, necesitan de apoyo interdisciplinario y altamente especializado que muchas veces rebasan a las instancias gubernamentales. Ello mayoritariamente trabajando con menor nivel de recursos y sin tintes políticos o partidistas.

El hecho de otorgarles directamente los apoyos a las mujeres víctimas de violencia difícilmente va a causar un impacto en sus vidas. En principio por que al estar en situación de peligro se necesita acercarse a grupos de apoyo que determinen cuál es la ruta adecuada y aplicable al contexto de cada usuaria de los refugios, no es lo mismo ser una mujer migrante, indígena, niña o de la tercera edad.  Así como no cualquier profesional de psicología, derecho, servicio social y otras ramas van a resolver de forma eficaz sus problemas.

Siguiendo esta lógica, quiero pensar que se está buscando eliminar intermediarios o evitar triangular recursos, si bien la corrupción, impunidad y desvío de recursos generan desigualdades. Ello no implica que existan intereses irreconciliables entre funcionarios, alumnos y gobierno, OSC’s fiscalización y poblaciones vulnerables o bien entre refugios, usuarias y presupuestos.

María Isabel Puente Gallegos
Abogada por la Universidad de Guanajuato, Maestra en Derechos Humanos y Doctoranda en Sostenibilidad por la Universidad de Valencia, España. Activista. Fanática de la Fiera. mapuenga@alumni.uv.es Facebook: María Isabel Puente

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