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sábado, noviembre 27, 2021

Ser feminista, revindicando el dolor y retomando el poder.

Por: Maria Isabel Villalobos Vallejo

En la columna de esta semana, me gustaría compartirles lo que para mí a significado asumir la postura política de ser feminista, para así, de la manera más esperanzadora, incentivar a que otras mujeres que no lo hacen y que puede que tengan una postura crítica, se involucren de primera mano en esta discusión que sin duda nos compete a todas, además, quiero darles a conocer porque el feminismo es nuestra ruta de acción en el trabajo que hacemos desde Chicas BiLess.

Ser feminista, al igual que ser mujer, no es una característica innata, se es feminista una vez que se rompe la burbuja en la que se creció y se decide en vivencia propia cuestionar todo aquello que es normal en nuestro mundo, para enfrentarse a la incomodidad y la turbulencia, esto no se hace mágicamente ni de un día a otro, la mayoría de las veces, somos motivadas por otras mujeres grandiosas que han estado en la lucha desde hace años, ellas, nos inspiran a leer, informarnos, investigar y sobre todo actuar.
Ser feminista es complejo y satisfactorio, esto implica hacer un ejercicio introspectivo que sin duda nos muestra que aquellos problemas que nos aquejan por el simple hecho de existir, es algo que afecta a todas las demás, nos confrontamos a nosotras mismas y después,  con herramientas y criterio, con nuestras familias, parejas, amigos, compañeros, vecinos y hasta desconocidos, con la certeza de que esta lucha no es ni puede ser únicamente de nosotras.
La feminista se construye a partir de la inconsistencia, de la inconformidad y de la incongruencia que se reflejan en el lugar que nos ha sido asignado con abuso y opresión por aquellos que han decidido por nosotras desde antes de nacer, qué color debemos de usar, cómo nos debemos de comportar y cuál es nuestro destino; así que cuando una decide asumirse públicamente como feminista, debe de de estar preparada para afrontar sus miedos con valentía y fuerza, porque el camino no es sencillo, y menos en un lugar conservador en el que no se nos permite ni abrir la boca.
Pero ser feminista también significa redescubrir el amor propio del que no éramos consientes, sabernos acompañadas por otras que tarde o temprano se convierten en hermanas de batall, relaciones que representan con claridad el apoyo mutuo e implícito, pues lo que le hacen a una, se lo hacen a todas.
Muchas personas se sienten cojonudas con la palabra feminista, la intentan minimizar y darle un significado peyorativo que no abona a la discusión social y cívica que necesitamos, la descontextualización de nuestra lucha es una provocación innerte que no brota en nuestro campo y que lejos de desmotivar nos empuja a no bajar la cabeza, a no dejar ni un espacio, a no perder el poder que poco a poco le hemos arrebatado a un sistema patriarcal, machista y capitalista, con lo que mejor sabemos hacer, pensar.
Ser feminista es más que pagar la mitad de la cuenta, es más que no ser femenina, es más que liberarnos de la idea del amor romántico, ser feminista es incomodar hasta visibilizar que el espacio (público y privado) que peleamos, siempre ha sido nuestro y no lo vamos a soltar.
Si sientes que lo que escribí hace click contigo, déjame decirte que no estás sola, te estamos buscando y esperando, con dudas, con ideas por aportar, con compañerismo y sobretodo con apoyo y amor Sororo, no dudes en acercarte a nuestro espacio colectivo, Cafetería La Tijera, donde realizamos proyectos, eventos, talleres y acompañamiento para todas aquellas mujeres que deseen contribuir a la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

 

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