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domingo, mayo 16, 2021

México; el narcoestado, la evidencia irrefutable

El jueves por la noche nos enteramos de la detención en los Estados Unidos, del ex Secretario de la Defensa Nacional del sexenio anterior, acusado de vínculos con el narcotráfico, lavado de dinero y uso de recursos de procedencia ilícita. Esta detención nos confirma la estrecha relación entre el narcotráfico y el poder en México, de cuando menos los últimos 50 años.

Ya en 1964 con Gustavo Díaz Ordaz en la Presidencia de la República y a través de la Dirección Federal de Seguridad dependiente de la Secretaría de Gobernación se desarrolla esta relación entre el operador designado por el presidente y los narcos. En este período, la tarea estuvo a cargo de Fernando Gutiérrez Barrios.

En 1970 y con Echeverría en el poder, se termina por establecer este vínculo, siendo sus cuñados, los Zuno Arce los encargados de encumbrar a esta nueva generación de narcos como Rafael Caro Quintero, Don Neto, el “jefe de jefes” Miguel Ángel Félix Gallardo. Es en este período de tiempo y por inverosímil que parezca, que se da la mayor producción de mariguana dentro del territorio nacional.

Una vez más y al tiempo, la DEA (por sus siglas en inglés) se encargó de encarcelarlos a todos; Zuno Arce, terminó sus días preso en una cárcel en Florida y los narcos mexicanos de esa época, en diversas cárceles.

En la presidencia de José López Portillo los encumbrados son el Cartel del Golfo y su narco operador, el Negro Durazo, quien años después termino preso.

Miguel de la Madrid Hurtado, no quiso acabar con el problema, también fue otro militar, de altísimo rango, su Secretario de Defensa   Juan Arévalo  Gardoqui, – cuyo nombre salió a relucir en el juicio por el caso Camarena en una corte de California donde se le acusó de estar involucrado con el narco-fue el sexenio donde se encumbró a otra clase, a los narco juniors; esta vez, tocó el turno a los hermanos Arellano Félix y al mismísimo Chapo Guzmán.

Sigue el turno de Carlos Salinas de Gortari, el llamado “jefe de la mafia del poder”, encumbrando toda una serie de narcos y operadores desde militares como el General Gutiérrez Rebollo y hasta familiares. Qué risa le ha de ver causado a Carlos Salinas de Gortari la desafortunada declaración de Mario Vargas Llosa en el sentido de que México era la dictadura perfecta. Es increíble la ingenuidad de tal escritor.

Con Ernesto Zedillo, y en el contexto de la crisis económica, el narcoestado mexicano se fortaleció llevando el conflicto y la tensión entre los mismos militares, ocurrieron escándalos como el de la matanza de Acteal, que ameritó una acusación por delitos de lesa humanidad ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Llegamos al sexenio de Vicente Fox, con un narco estado operado en todos sus ámbitos por la incompetencia; un día sí, y otro también, campearon las fugas en los penales de máxima seguridad, haciéndonos el hazme reír del mundo entero.

En el gobierno de Felipe Calderón, al no poder administrar el narcoestado, le declara “la guerra” a sus mismas instituciones, impregnadas de narcos. Hace lo inconcebible, se pelea con sus gentes. Esa fue su desgracia, no se dio cuenta que peleaba contra García Luna y los suyos. Hoy sabemos (gracias, nuevamente a la DEA) de los vínculos y manejos de García Luna y del claro fortalecimiento durante su sexenio, del cártel de Sinaloa.

Así, llegamos, en un recuento de 50 años en donde la realidad nos abruma y nos golpea sin misericordia. Las series de Narcos en Netflix y el personaje de Conrado apuntalan y señalan esta realidad mexicana: la existencia del narcoestado, paralelo al estado mexicano.

Ya sabemos que la llamada cuarta transformación (4t) en materia económica esta perdida. Habrá más pobres al final del sexenio. Con toda esta información de las agencias estadounidenses, la verdadera y única cruzada de esta 4t es terminar con el narcoestado.

La única forma en la que el Presidente de la República aspire a un reconocimiento de la historia, es sólo y exclusivamente si tiene los arrestos necesarios para terminar con el narcoestado. Ya no tiene que buscar en la corrupción, ni en el modelo económico neoliberal (esos como coartada en un primer momento pudieron haberle servido) pero la realidad y la DEA han puesto de manifiesto el verdadero reto de su gobierno.

Si en realidad aspira pasar a la historia como algo distinto a Fox, Calderón o Peña Nieto necesita garantizarnos a todos los mexicanos que los servidores públicos encargados de las áreas de seguridad están ahí para asegurar el Estado de Derecho y no para encumbrar nuevas rutas y nuevos capos sexenales. De ese tamaño es su cruzada, ni más ni menos.

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Luis Fernando Marroquin Espinosa
Empresario. Con estudios en Derecho y mención honorífica de su generación, con reconocimiento de posesión de la lengua inglesa, otorgado por la UNAM. Ciudadano guanajuatense interesado en la vida política nacional y del estado.

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