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domingo, mayo 16, 2021

Voluntad política, parte de la solución

“Gracias, gracias, muchas gracias a nuestros paisanos migrantes, ahora que más se les ha necesitado, es cuando más han ayudado a sus familiares en México. A pesar de la pandemia en Estados Unidos, las remesas han crecido en 10 por ciento en relación con el año pasado; estimo que van a llegar a 40 mil millones de dólares a finales de año, un récord en beneficio de 10 millones de familias”.

Esto es parte de lo que dijo el Presidente López Obrador el día de su informe  de gobierno,otorgando con ello un reconocimiento tácito al fracaso de sus políticas económicas. A este considerable monto en remesas, habrá que añadir -calculo yo-, unos 5 mil millones de dólares más, producto de los dólares en efectivo que cada migrante trae consigo en la bolsa cada vez que viene a territorio nacional, ya sea para festejar a la madre, al padre o para la festividad del pueblo. Estos 45 mil millones de dólares al tipo de cambio de 22 pesos por dólar son prácticamente un billón de pesos, es decir un millón de millones de pesos.

Para entender la magnitud de esta cifra de dinero, les comento, que el presupuesto anual de egresos para el estado de San Luis Potosí, es aproximadamente de 52 mil millones de pesos; el del estado de Querétaro es de 41 mil millones de pesos; Nuevo León, 110 mil millones de pesos; Veracruz, 130 mil millones de pesos; Jalisco, 123 mil millones de pesos; Colima, 20 mil millones y Aguascalientes, 15 mil millones. Es decir, el presupuesto de estas 7 entidades federativas suma 491 mil millones de pesos, cantidad que no llega ni a la mitad del total de remesas enviadas por los migrantes en un año.

Si asumimos que, desde el inicio y hasta el término de la administración de la 4T, el monto de las remesas se mantendrá constante o incluso, pudiera aumentar, estamos en posibilidades de proyectar que la cantidad de dinero que llegará será aproximadamente de 6 billones de pesos, cantidad prácticamente igual al presupuesto de egresos de un año de toda la administración pública federal. 

Estos números muestran nuestra realidad económica nacional, las remesas son recursos que el pueblo de México tiene para satisfacer su consumo básico, y gracias a ellos, “la pandemia no ha desembocado en hambruna ni en escasez de alimentos”. Se han convertido, en un asunto de seguridad nacional, tan es así que el delfín Ebrard despacha en la Secretaría de Relaciones Exteriores y no en Bucareli. Quien por cierto, y ante el final de fotografía que se espera en las elecciones presidenciales del mes de noviembre en nuestro vecino país del norte, tendrá que poner en marcha una operación cicatriz, rápida y efectiva con Mr. Baiden.

Lo paradójico de todo esto es que el Sr. Presidente se la pasa un día sí y el otro también culpando a la política neoliberal, de frenar el crecimiento económico, del aumento de la pobreza y la corrupción, pero ¿adivine qué?, [email protected] lectores, ese país de dónde llegan esos exorbitantes recursos es el paladín de esa misma política económica neoliberal que tanto repudia el Presidente de la República. Esta realidad encierra su contradicción eterna, enfrentando al Presidente de la República a sí mismo. 

Según datos del INEGI, el número de patrones en el país es de poco más de 2 millones 500 mil, de los que el IMSS sólo tiene registrados menos de un millón. Esto significa que al menos 1 millón 500 mil patrones están en la informalidad. El artículo 31 fracción cuarta de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece que es obligación de los mexicanos el contribuir para el gasto público. 

Si en realidad el Presidente de la República busca que su 4T tenga como objetivo primordial, el combate a la pobreza, tendrá que diseñar políticas públicas encaminadas a ampliar el padrón de contribuyentes y combatir la informalidad para que cada mexicano cumpla con sus obligaciones fiscales. 

Para hacer esto, sólo se necesita voluntad política. 

¿Usted qué opina? 

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Luis Fernando Marroquin Espinosa
Empresario. Con estudios en Derecho y mención honorífica de su generación, con reconocimiento de posesión de la lengua inglesa, otorgado por la UNAM. Ciudadano guanajuatense interesado en la vida política nacional y del estado.

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