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sábado, noviembre 27, 2021

Se están meando fuera de la olla…

“México dejó de confiar en sí mismo; llegó al convencimiento -guiado por sus dirigentes- de que su único papel en el mundo era ser subordinado. Nos convertimos en los niños aplicados del Consenso de Washington”.

Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores de México.

 

Duras palabras de nuestro canciller pero que son una realidad en la historia de nuestro país. México se distinguió por muchos años en especial durante los gobiernos del PRI en aplicar la política internacional conocida como la “Doctrina Estrada”.  Ésta toma su nombre del entonces secretario de Relaciones Exteriores, Genaro Estrada Félix, quien expuso sus bases en un comunicado publicado el 27 de septiembre de 1930. En ella manifestó que nuestro país jamás se pronunciaría sobre la legitimación y/o formas de gobierno de otros paises.

Tal doctrina decía: “México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimientos, porque considera que ésta es una práctica denigrante que, sobre herir la soberanía de otras naciones, coloca a éstas en el caso de que sus asuntos interiores puedan ser calificados en cualquier sentido por otros gobiernos, quienes, de hecho, asumen una actitud de crítica al decidir, favorable o desfavorablemente, sobre la capacidad legal de regímenes extranjeros”.

Asi que mi apreciable lector lo que está sucediendo en estos tiempos de la 4T no debe ser motivo de escándalo, más bien debería ser de análisis, puesto que desde que Carlos Salinas fue presidente, pasando por  Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, poco a poco la política exterior de nuestro país fue cambiando al grado de ser sumisos  y de cuidar intereses, lo que propició un factor potencial para tener relaciones económicas más estrechas con nuestro vecino país del norte, olvidándose la libertad que tenemos como país independiente.

Los cambios siguen permeando en nuestro país, para bien o para mal, más adelante nos daremos cuenta, puesto que la historia no perdona. Por lo pronto en Guanajuato, uno de los estados más conservadores del país, en concreto en su capital vimos una nueva forma de protestar. Una veintena de opositores al endeudamiento del museo de las momias lo hicieron, cuatro de ellos desnudos, siendo una de ellos la regidora electa de Morena Paloma Robles Lacayo, frente a la entrada principal del Congreso Local. Ella ex directora del Museo, a quien le tenemos que reconocer que conoce del tema y que tiene los argumentos para disentir y los hace notar ante una sociedad de tradiciones rancias y añejas, que en otro momento se quejaron amargamente porque un regidor del PAN le vendó los ojos a Juárez frente a la presidencia. Por lo pronto lo que si podemos esperar será una regidora mucho más radical y dispuesta a llamar la atención a toda costa. Esteremos atentos.

Por cierto hablando de independencias y libertades, la que corre un grave peligro de ser coartada es la del político y columnista Carlos Arce Macías, quien en pleno uso de sus libertades y garantías, en específico al hacer uso de su derecho humano a la libertad de expresión y criticar de manera fuerte y dura el actuar del tan controvertido alcalde de Guanajuato, Capital. Le platico que los actuales dirigentes panistas están errados en su estrategia “si no te callas y te incas te voy a expulsar” pues han decidido lanzar un proceso interno para sacarlo de las filas del partido. Pareciera pues que estamos en el mundo del revés, que para acceder al poder y ser protegido necesitas ser acosador, violador, corrupto (ratero, pedir moches, etc.) y las que se puedan acumular. A mi parecer y como diría el dicho popular. “Se están meando fuera de la olla”, pues Carlos Arce es de los panistas que tiene una trayectoria intachable, que en su momento ha pasado por puestos públicos de elección popular y de designación, como diputado federal y procurador federal del consumidor, por mencionar algunos. Es un hombre honesto y preparado. Quien debería ser reconocido y no satanizado por señalar lo que a su juicio y el de muchos, es a todas luces una actuación reprochable del alcalde y de otros panistas en el poder.

Lo que si me queda claro es que ningun estatuto y/o reglamento pueden estar por encima de los derechos humanos; en concreto de la libertad de expresión. Mi solidaridad con el panista, el columnista y el hombre honesto Carlos Arce Macías.

Luis Guillermo Torres Saucedo
Abogado con estudios en las Maestrías en Derecho Constitucional, Administrativo y Fiscal y profesor del SABES.

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