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martes, mayo 18, 2021

Una tarea de todos

La muerte de personas inocentes en hechos de violencia es reprobable desde cualquier ángulo que se le quiera ver y este punto se convierte en una coincidencia de toda la sociedad por igual. La crítica desmedida hacia el expresidente Calderón, y Peña Nieto después, más contra el primero por haber combatido de frente con las fuerzas armadas a la delincuencia organizada, en cualquiera de sus formas de manifestación, hizo aparentemente a este gobierno cambiar la estrategia y buscar un mecanismo diferente de combate de ese mal que nos aqueja. Pero no vemos resultados.

En el estado de Guanajuato, otrora un estado tranquilo, se han disparado los hechos violentos. Este fin de semana en Guanajuato capital también se tuvo una muestra de un acto de barbarie al encontrar personas mutiladas en bolsas de plástico. Varios comentan que todos los que mueren de esa forma tan sanguinaria están metidos en un negocio ilícito. No lo sabemos a ciencia cierta, lo que sí sabemos es que no debería estar pasando esto. ¿Por qué nuestros jóvenes hombres la mayoría y algunas mujeres, están involucrados en el narco, en el secuestro, en el robo? ¿Dónde están sus familias? ¿Dónde se nos fueron de las manos? ¿Dónde perdieron el rumbo positivo de estudiar y trabajar lícitamente? ¿Qué influyó o quienes influimos para que esto sucediera?

Esta semana estuvo envuelta de un luto especial por la muerte de niños y mujeres de la familia LeBarón en el estado de Sonora, en un ataque directo, con varios supuestos alrededor: que si los confundieron, que si los mataron para mandar un mensaje, etc., pero en Salamanca,Gto., también murió una mujer que viajaba en su vehículo y le tocó un disparo de un fuego cruzado. Estos y muchos más han causado una gran conmoción en la sociedad y todo esto es un verdadero reflejo de la descomposición social que estamos viviendo.

Sin duda, le doy la razón al presidente de López Obrador, cuando habla de que en los últimos 30 años se ahondó la brecha entre ricos y pobres, la corrupción en todos los sectores hizo que fallaran las instituciones en conseguir los propósitos para los que fueron creadas. Los salarios bajos, el mercantilismo que inunda los medios de comunicación que hace aspirar a tener bienes que si no se pueden comprar, hace que algunos los busquen conseguir por cualquier medio; la ausencia de educación cívica y la formación en valores desde la casa, etc., ustedes que me leen encontrarán más posibles causas del por qué esa generación ahora delinque. Pues si bien siempre ha habido delincuencia, hoy parece que rebasa a la autoridad.

Urge cambiar el discurso ya, vivir en el pasado sería catastrófico para todos, abona a la división nacional; mucho menos la polarización radical de ideas entre liberales y conservadores, amlovers contra fifís, todas son muy dañinas para el país.

En verdad que esta semana nos deja mucho que pensar, pues además de la violencia, el presidente denunció la posibilidad de un golpe de estado, lo cual llamó mi atención y vino a mi mente lo que un día escuché comentar a unos burócratas al inicio del sexenio, por cierto muy dolidos por la derrota electoral y el triunfo de Morena en el ámbito nacional. Dicho comentario era en el sentido de la apuesta que había, en que le fuera mal al presidente, además de que soltaron el rumor de un golpe de estado; aquella vez no le tomé importancia simplemente pensé ¡qué inmaduros! Ahora pienso ¿qué hay de cierto?

Los partidos de oposición que alguna vez tuvieron el gobierno deben de sacudirse el estigma de la corrupción que lacera su prestigio social, urge que realmente actúen como una verdadera oposición respetando la opinión y demostrando la altura política que algún día tuvieron, es decir la calidad moral para hablar y no apostarle  al fracaso del gobierno, porque muchos políticos no sufrirán las consecuencias de un fracaso, el que realmente se verá afectado es el ciudadano común que vive al día, que no tiene ahorros y que no puede huir del país con su dinero.

Los tres niveles de gobierno junto con la sociedad organizada deben invertir más en oportunidades de trabajo, educación, deporte y cultura para nuestros niños y jóvenes, principalmente; muchos le llaman “reconstruir el tejido social”.

Es urgente reflexionar sobre la importancia de la familia en la actualidad, urge poner atención en las nuevas generaciones de niños, adolescentes y jóvenes para que comience un cambio gradual en la forma de ver el mundo, tal vez no veamos el cambio rápido pero debemos comenzar ya.

Hoy termino con esta reflexión: “debemos buscar construir la paz en nuestra sociedad, erradicar la violencia, la crítica y la pelea, en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la calle, en el tráfico, en el día a día”. Esto debe ayudar a reinventar una sociedad nueva.

“La paz es un don de Dios y, al mismo tiempo una tarea de todos” Juan Pablo II.

Luis Guillermo Torres Saucedo
Luis Guillermo Torres Saucedo
Abogado con estudios en las Maestrías en Derecho Constitucional, Administrativo y Fiscal y profesor del SABES.

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