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lunes, febrero 26, 2024

Viviendo más allá de la diabetes

Por: Eugenia del Carmen Araiza Marín

Hoy quiero platicarles sobre la diabetes. Pero no lo convencional, lo técnico… no lo de siempre. Quiero contarles de una forma diferente de vivir con diabetes, aquello que te convierte en lo que llamamos: “Persona empoderada ante la diabetes”.

Durante los muchos años en que he acompañado a pacientes con diabetes en la adquisición de aprendizajes, planes de alimentación, creación de nuevos hábitos y eliminación o disminución de aquellos poco o nada saludables, me he encontrado con un común denominador: siempre existe un abismo entre lo que dicen los libros sobre la diabetes, y lo que se siente tenerla.

Vivo con diabetes tipo 1 desde hace 24 años y he confirmado que la educación en diabetes es fundamental para el adecuado control de la misma. Pero la información está ahí: Existen miles de libros, revistas y páginas sobre diabetes y sus respectivas complicaciones, pero también sus tratamientos; de igual forma, cuando asistimos a un profesional de la salud, éste nos indica qué y cómo debemos llevar nuestro día a día, qué medicamentos tomar, qué alimentos comer (y cuáles no) y las posibles consecuencias de no seguir el tratamiento al pie de la letra.

¡Lo sabemos! Sabemos todo lo que implica vivir con diabetes.  Sin embargo, hay una pregunta que me han realizado algunos colegas y que todavía me cuesta trabajo responder: “y… si saben todo eso, o no es tan complicado tener acceso a esa información, ¿por qué los pacientes no siguen las indicaciones?”

No hay una respuesta, ni una fórmula para solucionarlo (ya se estaría haciendo) sin embargo, en mi experiencia, así como en lo que escucho de mis pacientes durante su acompañamiento, una parte muy importante en el seguimiento y control de la diabetes es el cómo nos sentimos.

Y ese “¿cómo te sientes?” va más allá de una respuesta simple como “bien”, “mal” o “regular”.

La diabetes es una enfermedad con muchos estigmas y miedos alrededor, los cuales solamente pueden ser evitados o eliminados mediante información. Pero mientras tanto, esos miedos que cubren a la diabetes llevan a los pacientes a tomar malas decisiones basadas en información incorrecta inducida por vendedores de productos o medicamentos milagro que no están avalados ni tienen sustento científico, porque, ¡claro! ¿a quién no le gustaría dejar de tener diabetes?  Y entonces, hacemos caso de lo que pudiera ser más fácil y que promete resultados inmediatos, alejándonos cada vez más de un control adecuado. Aceptémoslo, la diabetes es un gran negocio para muchos que manipulan la información prometiendo curas o mejoras en las glucosas.

La diabetes tiene una connotación de enfermedad limitante, incapacitante y mortal. Lo que no ha llegado a nuestra mente como pacientes es que sí, todo eso es cierto, pero la diabetes NO es la que nos controla. Nosotros podemos controlar la diabetes y prácticamente decidir a dónde queremos que nos lleve, independientemente de que hayamos visto familiares o amigos cercanos terminar de forma poco afortunada su tiempo con esta condición. Ese no es “el deber ser”.

He conocido a personas que viven con diabetes desde hace más de 60 años y no presentan ninguna complicación. También he conocido personas que con menos de 10 años ya presentan dificultades en la vista o en sus riñones. ¿En qué radica esa diferencia? En que las personas con diabetes que toman el control tienen una mejor calidad de vida, porque la diabetes con la que viven es de ellos y de nadie más. En pocas palabras, lo que a uno le funciona, a otro podría no funcionarle y por ello existen infinidad de modalidades de tratamientos. Algunas personas se pueden controlar solo con alimentación y ejercicio, otras con medicamentos orales e insulina y muchas otras con insulina únicamente (y dentro de cada categoría de tratamiento se abre una amplia variedad de tipos  y combinaciones de medicamentos, efectos, etc.).

Las personas que tienen control de la diabetes se apoyan con los profesionales de la salud (doctor, nutrióloga, educador en diabetes, psicólogo) y suelen tener mejores cifras de glucosa, mayor sensación de bienestar y menor riesgo de complicaciones que aquellos que “le encargan” su diabetes al médico o a quien puedan.

Las personas que vivimos con diabetes la tenemos 24 horas al día durante los 7 días de la semana. No hay nadie mejor que nosotros para saber cómo se siente que el azúcar se suba o bien, que baje,  o cómo es tener que inyectarnos o tomar la medicina a tiempo, revisar las glucosas para identificar cómo estamos y tener herramientas para actuar. No es fácil y tampoco es divertido, pero es algo con lo que vivimos. La diabetes no debería ser un determinante para dejar de hacer cosas, para vivir como deseamos vivir,  disfrutando de aquellos que amamos sin sentirnos relegados porque no podemos comer esto o aquello como los demás pueden. La diabetes, bajo esta visión, es un motivo para cuidarnos más, realizar actividades saludables (cosa que no es exclusiva para las personas que vivimos con diabetes sino deberíamos todos hacerlas), en fin, el control de la diabetes es una muestra de amor propio y hacia nuestra familia porque con el ejemplo les estamos enseñando a amarse.

Como persona con diabetes y como nutrióloga y educadora en diabetes recomiendo enormemente acercarnos con los profesionales de la salud, adquirir la mayor cantidad de herramientas posibles y asumir la responsabilidad que tenemos frente a esta condición de vida. Debemos tomar decisiones valientes y conscientes sobre aquello que nos hace bien y lo que no, haciendo elecciones a veces difíciles y buscando siempre la más saludable. Esto, en mi consulta, lo llamo: “una persona empoderada ante la diabetes”. Aquella que va más allá de lo convencional, que entiende o quiere entender su condición y buscar cómo ciertas comidas funcionan en su cuerpo, cómo mejorar las glucosas con la actividad física y cómo modular o trabajar ciertas emociones para que no impacten tanto en la glucosa. En fin, alguien dispuesto a controlar su diabetes y no dejar que ella le controle.

La diabetes no somos nosotros, es algo que tenemos y con lo que vivimos. Vivir diabetes no nos define pero el balance entre las cosas que hago o dejo de hacer sí definen mi futuro con la diabetes.

Eugenia del Carmen Araiza Marín

Miembro del Colegio de Nutriólogos de León A.C.

Licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos y Educadora en Diabetes por la Universidad Iberoamericana.

Maestría en Nutrición Pediátrica por la Universidad de Cádiz, España.

Especialista en diabetes.

Fundadora de Healthy Diabetes

 

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