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martes, abril 20, 2021

Educación a distancia: la difícil tarea del aprendizaje en casa

Guanajuato. Padres de familia, estudiantes de nivel medio superior y superior e incluso docentes de nivel básico reprobaron el proceso de enseñanza, que involucró el uso de internet como una herramienta indispensable para continuar la educación a distancia. 

Esto, a un año de que la pandemia por COVID-19 obligó  al cierre de escuelas de todos los niveles educativos para evitar contagios entre la comunidad estudiantil y docentes.

Padres de familia reprueban la educación a distancia

Los padres de familia se adaptaron a un proceso educativo, que implicó gastos, tiempo, carga de trabajos y tareas con la nula garantía de haberse cumplido los objetivos de aprendizaje.

Es el caso de Mariana González, quien tiene un hijo que actualmente cursa segundo grado de secundaria.

Foto: especial

“Las tareas en WhatsApp, es difícil porque el gasto del internet no estaba planeado ni nada, sale de tu bolso. En mayo contrate el internet porque les dijeron que sería en línea”.

Consideró que su hijo no tuvo complicaciones para cumplir con sus trabajos, pero se vio afectado con el confinamiento, ya que  tenía que quedarse solo en casa y cumplir con sus obligaciones académicas con un celular.

Para Paola Pérez, quien tiene dos hijas, tampoco  se cumplieron los objetivos de aprendizaje de los dos grados que cursan las menores de nivel primaria, pero aseguró que tampoco el sistema estaba preparado para ese cambio drástico.

Foto: especial

“Toman con poca responsabilidad o seriedad el conectarse a tomar clases virtuales. Tuvimos que contratar internet, lo que implica un gasto extra, además al inicio compramos tabletas para cada una y resulta que esas tabletas no contaban con la memoria suficiente”.

Por lo anterior a una de sus hijas le tuvo que comprar un celular, mientras que su hermana tiene que conectarse con un dispositivo móvil de su negocio, por  lo que asume el aprovechamiento de la estudiante es bajo. 

“Las redes son un espejismo en la manera de educar. No hay compromiso, los niños se conectan a la hora que quieren y se desconectan igual. No prenden cámaras para estar haciendo lo que quieren, se distraen fácil, siempre participan los mismos niños y otros que son más tímidos no lo hacen. Se interrumpen entre ellos, a pesar de que el maestro intenta imponer reglas no siempre se respetan”.

Para Paola, otro de los problemas es que las clases virtuales ventilan conflictos familiares que giran entorno de los compañeros de clase de sus hijas. 

Foto: especial

“También las clases virtuales ponen al descubierto el entorno familiar de los niños. Se ha escuchado como los papás regañan horrible a los niños, diciendo cosas bien feas o hirientes y todos escuchan. O empiezan las comparaciones sobre las casas de ellos mismos. Que si la niña era bien creída y vive en una casa fea o así”.

De acuerdo con las mamás entrevistadas, los maestros solo dieron clase tres veces a la semana por una hora. El resto, eran trabajos. 

“No hubo evolución educativa porque la enseñanza fue muy “atípica” y deficiente. El promedio de mis hijas bajó mucho. En este punto también debo decir que a los papás se nos asignó una responsabilidad muy grande. Antes cuando iban a clases presenciales eran pocas las dudas que tenían mis hijas y podían hacer las tareas ellas solas y ahora me toca a mi entender el tema, investigarlo para que ellas puedan realizar su tarea”.

Para los padres de familia, la situación fue frustrante pero consideran hay áreas de oportunidad que podrían mejorar como internet gratuito, apoyo con herramientas tecnológicas  pues señalan que desde marzo, todo fue una improvisación.  

La evolución de las clases fue forzada e involucró gastos: Docentes de secundaria

Pero los gastos extra no solo afectaron el bolsillo de padres de familia, pues también los maestros tuvieron que invertir en su trabajo para adquirir equipos y tecnología que permitiera soportar las diversas plataformas digitales empleadas; auto-capacitación para aprender cada una de ellas, y planes de internet. 

Es el caso de Mónica Villafaña , docente de secundaria.

“Nada estaba preparado, todo se fue adecuando a marchas forzadas y haciendo uso del recurso propio”. 

La evolución de clases fue forzada principalmente por parte de las familias que no se conectan a las clases ni envían actividades, pero los motivos son infinitos. Muchos de los niños han enfermado; ellos o familiares, han tenido que salir a trabajar en lugar de los padres, algunos han quedado huérfanos y otros más se encuentran en busca de empleo. Todo ello afecta” 

Derivado de lo anterior, asumió que la economía de las familias de sus alumnos fue un reto, dado que hay estudiantes que carecen de celular para enviar sus trabajos  por WhatsApp.

Foto: especial

 

“Familias enteras quedaron sin fuente de ingreso, pero otros en cambio  simplemente no lo hacen porque no quieren conectarse ya que algunos papás salen a trabajar todo el día y los niños se quedan solos en casa, sin supervisión alguna. El apoyo por parte de padres de familia es parte esencial en la educación y aprendizaje de los niños. Cuando un niño es guiado y orientado por sus padres durante las clases, el resultado es mucho más favorable, lamentablemente el tener a al menos uno de los papás en casa, al cuidado de los hijos, es un privilegio del que muy pocas familias gozan”.

Detalló que la relación entre docentes, padres de familia y estudiantes es complicada. 

“En un 20% fluye sin problema, en otro 20% se torna complicado porque cambian de teléfono constantemente y nos es complicado ubicarlos. En algunas otras ocasiones no nos contestan las llamadas. 

El porcentaje restante es con una comunicación intermitente. Es decir, en ocasiones se conectan, otras no, pero mantienen el esfuerzo por continuar tomando las clases”.

Para los docentes el trabajo aumentó dado que se tenían que buscar estrategias y capacitación, pero a ello habría que añadir, la carga administrativa relacionada con el seguimiento de cada alumno, sobre su situación familiar económica, de salud y emocional.

Foto: especial

“Los horarios de trabajo y los días de descanso han quedado en el pasado.  Estamos conectados todo el tiempo a un celular o una computadora. Nuestra privacidad en números de teléfono, redes sociales también ha quedado a la deriva por la necesidad primordial de facilitar y mantener un contacto con nuestros alumnos”.

Para la profesora, se trabajó en base a un plan de actividades basadas en los aprendizajes esperados de todo el ciclo escolar, no obstante: 

“Se han tenido que sintetizar los contenidos para hacerlos menos pesados y cuidar que el diseño de las actividades sea  atractiva para el educando. Se cuida y recomienda  no saturar a los alumnos de trabajo ya que en algunos casos presentan casos de estrés y ansiedad”.

Consideró que debe haber empatía ante las dificultades que tienen profesores, alumnos y padres de familia. 

“Contar con los dispositivos electrónicos adecuados y estar capacitado para su correcto uso, fue un reto que docentes y padres de familia tuvimos que solventar casi de la noche a la mañana. Hemos tenido que aprender a la par, todos hemos sido alumnos y todos hemos sido maestros en esta contingencia sanitaria, teniendo claro que nuestra prioridad es preservar la salud de toda nuestra comunidad escolar”.

El reto a enfrentar fue el desinterés de los alumnos: Catedrático

Rodrigo Saucillo es maestro de una universidad privada de Irapuato, institución que señaló, contaba con la infraestructura para impartición de clases virtuales, pues se comenzó a usar ocho meses antes. 

Sin embargo, el cambio a redes digitales por completo requirió de acciones de emergencia para cambiar la mentalidad de alumnos y profesores de años, pues precisó que la tecnología dejó de ser un pasatiempo, para convertirse en una obligación.

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“El principal reto a enfrentar en las clases virtuales es el desinterés en los alumnos, algunos alumnos no tan comprometidos tenían la ventaja de las clases presenciales en que los compañeros los “jalaban” a hacer los trabajos, pero en esta forma a distancia se deja de ver la falta de autocontrol y dedicación de estos. En relación a los profesores ha presentado el reto de que algunos no estaban familiarizados con las tecnologías de la información y se volvió un reto que pudieran hacer sus clases con la misma calidad que en el aula”.

Muy al contrario de un profesor de secundaria, el catedrático señaló que que la evolución de las clases fue gradual, pero en los últimos días regresa el cansancio a los alumnos para continuar con esta forma de aprendizaje. 

“Considero que los objetivos de aprendizaje se han cumplido, pero depende mucho de que cada alumno tenga la disposición de aprender. Por mi parte se les ha ofrecido nuevas formas de interacción y temas referentes a los avances tecnológicos, con los que ven que el trabajo a distancia está presente en el ambiente profesional y que esta es una buena oportunidad de aprender a trabajar a distancia”.

Rodrigo Saucillo coincide que la carga de trabajo fue mayor, pero se debió al proceso de adaptación. 

“El principal aprendizaje en este año es que existe un interés genuino por parte tanto de alumnos como profesores en que las nuevas generaciones de profesionistas estén bien preparadas a los retos que se les presenten”.

Estudiantes universitarios coinciden en reprobar proceso de enseñanza

Para tres estudiantes de dos diferentes universidades  tener internet y el conocer el manejo de redes sociales implicó un reto, pero no mayor, como el carecer de las herramientas tecnológicas.

Lorena estudia una ingeniería en el ITESI y señaló: 

 

“Está claro que no todos manejamos las tecnologías de la información de la misma manera, a esto se le suma que no todos poseen los mismos recursos para poder trabajar o estudiar desde casa. No todos podemos pagar internet”.

Por lo anterior, la universitaria aseguró que la carga de trabajo aumentó, pues los trabajos y tareas han sido excesivos.

Lorena al igual que Delia Pérez estudiante de la carrera Gestión Empresarial señalaron que no todos los profesores se desempeñaron de manera adecuada y aunque hubo quienes evolucionaron,  otros descargaron su responsabilidad en pedir  trabajos. 

“Hay profesores que no dan clases, solamente dejan tareas”.

La falla del internet, la vista cansada, clases aburridas, y extrañar el contacto humanos, señalaron las jóvenes son otra parte del reto. 

Delia asegura que el aprendizaje no fue el mismo, por lo que duda que se hayan cumplido con los objetivos de este ciclo escolar, mientras que Carlos, también estudiante de Gestión Empresarial, todo depende del alumno. 

“No puedo hablar de manera general pues así como en las clases presenciales, depende mucho del profesor y de la manera que imparte la materia, lo que sí puedo decir es que, los recursos para el aprendizaje en pandemia o no, siempre han estado, pero sí puedo considerar que muchos profesores no han logrado que los objetivos de aprendizaje se cumplan”.

Y es que desde su propia experiencia, el universitario detalló que en la relación de docente y alumno, hubo de todo: 

Foto: especial

“Profesores que no dan la cara durante todo el semestre y solo dejan actividades, hasta profesores que se vuelven mucho más cercanos a los alumnos y aprovechan el acceso al internet para buscar cómo mejorar las clases y el aprendizaje para nosotros”.

 

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