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sábado, abril 17, 2021

ENTREVISTA | Las bocas a las que el narco da de comer mañana no hablarán, dice Roberto Saviano

Ciudad de México, (SinEmbargo).– ¿La pandemia del coronavirus (COVID-19) beneficia al narcotráfico? En las últimas semanas han circulado imágenes de personas entregando despensas a nombre de diversos cárteles mexicanos, incluso el Presidente Andrés Manuel López Obrador mostró su rechazo a estas acciones. Para el periodista y escritor italiano Roberto Saviano, las mafias en México y el mundo están en campaña y cuando termine la emergencia y todo vuelva a la normalidad, encontrarán mucho apoyo entre las familias que están ayudando. “Una boca alimentada hoy es una boca que permanecerá en silencio mañana o una mano que los ayudará en sus intercambios”, dice.

“Las mafias, no solo italianas, sino también mexicanas, actualmente están invirtiendo en consenso, es como si estuvieran en una campaña electoral para el futuro: cuando termine la emergencia y todo vuelva a comenzar, incluidos todos sus negocios ilícitos que tal vez ahora están sufriendo, los cárteles encontrarán mucho apoyo entre estas familias que están atravesando dificultades”, asegura el autor de novelas como Zero, Zero, Zero [un análisis del negocio de la cocaína a nivel mundial y el rol que la droga juega en las finanzas internacionales] y Gomorra [que narra la violencia en una zona de Italia derivada del dominio de la organización criminal mafiosa Camorra].

Roberto Saviano es un experto en temas del narcotráfico y lleva años estudiado de cerca el movimiento de las organizaciones criminales en su país, Italia, y en el mundo. En estos meses de aislamiento por la crisis sanitaria del coronavirus, el escritor ha alertado sobre el apoyo de estos cárteles a las familias que se han quedado sin empleo.

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Savieno alerta sobre el apoyo de estos cárteles a las familias que se han quedado sin empleo por el aislamiento. Foto: EFE.

El diario The Guardian reportó la semana pasada que en Italia la mafia estaba distribuyendo alimentos a los residentes de las ciudades más pobres del sur de Campania, Calabria, Sicilia y Apulia. Una situación que se replica en México, como lo muestran los videos que circulan en la redes, en los que se observan a personas entregando cajas de despensa en nombre de los cárteles de Sinaloa y del Golfo.

El propio Presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció este día que los cárteles de la droga repartían despensas y ayudas a las familias durante la pandemia del nuevo coronavirus en el país.

“Aprovecho para decirle a los que están en las organizaciones que se dedican a la delincuencia. He estado viendo que reparten despensas. Eso no ayuda”, dijo en su conferencia matutina del lunes. “Ayuda que dejen sus balandronadas, ayuda el que le tengan amor al prójimo, ayuda el que no le hagan daño a nadie, ayuda que no se sigan enfrentando y sacrificando. Que no vengan a pensar como el potentado que piensa que con una limosna ya está perdonado”.

Para Roberto Saviano, quien abandonó Italia en 2008 después de que el clan Casalesi –una organización criminal italiana– quería asesinarlo a él y a sus escoltas en un atentado antes de Navidad, los cárteles de la droga mexicanos están aprovechando la burocracia del Gobierno, la lentitud con la que están repartiendo la ayuda a las personas y se adelantan. Van de casa en casa repartiendo apoyos.

“La máquina estatal es lenta y pesada, la de las organizaciones criminales es ágil y racionalizada. Para recibir los subsidios estatales proporcionados a las personas necesitadas se lleva tiempo, en cambio la ayuda de los clanes (del narco) llega directamente a casa, bajo forma de pasta, leche, carne y drogas. Una boca alimentada hoy es una boca que permanecerá en silencio mañana o una mano que los ayudará en sus intercambios”, señala el escritor italiano en entrevista, vía correo electrónico, para SinEmbargo.

Si bien es cierto que la pandemia está afectando el ritmo de estas organizaciones criminales, pues con el cierre de fronteras se está eliminando las cadenas de suministros en China, de las que dependen para obtener químicos y fabricar drogas como la metanfetamina y el fentanilo, los narcotraficantes saben diversificar sus negocios, asegura Saviano.

“Es cierto que la producción de algunas drogas se detiene debido a la falta de precursores, pero no olvidemos que una de las peculiaridades de las organizaciones criminales es su capacidad de adaptación y diversificación del mercado, lo estamos observando con los clanes italianos: con las escuelas, los parques y los lugares de diversión cerrados debido al cierre, han perdido sus plazas comerciales favoritas y han caído en la entrega a domicilio y las colas frente a supermercados y farmacias”, afirma el escritor de 40 años.

Incluso advierte que después de la pandemia, las organizaciones criminales pueden fortalecerse, pero eso dependerá de cada Gobierno, de que la ayuda del Estado llegue antes que la del narco.

Sobre la desigualdad que ha creado el capitalismo y que las organizaciones criminales han aprovechado, Roberto Saviano detalla que el coronavirus ha demostrado la fragilidad de este modelo económico y la necesidad de un cambio: “La gran cantidad de dinero que mueve a Wall Street o la ciudad de Londres cada año no ayudó a salvarnos de esta pandemia porque el dinero y el poder de compra no está disponible para todos”.

“En muchos países se están dando cuenta de que necesitan personas que el mercado (y los recortes en el gasto público) ha llevado al hambre en un juego perenne de reducir sus salarios: enfermeras, transportistas, trabajadores de almacenes, limpiadores. Solo recuerdan lo olvidado ahora que lo necesitan”, puntualiza Saviano.

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–Un artículo publicado por el diario The Guardian revela cómo la mafia italiana distribuye alimentos a los residentes pobres en Italia en plena crisis por la pandemia por COVID-19. Según sus estudios sobre estos grupos criminales, ¿por qué razón las mafias actúan de esta forma en épocas de crisis?

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Roberto Saviano, periodista y escritor italiano, y uno de los más reconocidos estudiosos del crimen organizado. Foto: Cortesía para SinEmbargo.

–Las mafias, no solo italianas, sino también mexicanas –como hemos visto en la distribución de paquetes de cárteles del narco en Tamaulipas en los últimos días–, actualmente están invirtiendo en consenso, es como si estuvieran en una campaña electoral para el futuro: cuando termine la emergencia y todo vuelva a comenzar, incluidos todos sus negocios ilícitos que tal vez ahora están sufriendo, los cárteles encontrarán mucho apoyo entre estas familias que están atravesando dificultades y que ahora se están beneficiando con las compras de sus casas o de sus préstamos (que por cierto están proporcionando tasas de interés muy bajas, a menudo más bajas que las de los bancos, porque la demanda de dinero es demasiado alto que ganan mucho incluso sin aplicar los intereses usurarios habituales).

También porque muchas de estas personas (que están recibiendo ayuda del narco) habrán perdido sus trabajos y convertirse en un trabajador de la mafia será la única alternativa para sobrevivir (después del COVID-19). La máquina estatal es lenta y pesada, la de las organizaciones criminales es ágil y racionalizada. Para recibir los subsidios estatales proporcionados a las personas necesitadas se lleva tiempo, a menudo no son simples pasajes burocráticos, en cambio la ayuda de los clanes (del narco) llega directamente a casa, bajo forma de pasta, leche, carne y drogas. Una boca alimentada hoy es una boca que permanecerá en silencio mañana o una mano que los ayudará en sus intercambios.

–Usted ha hablado de que cuanto más frágil es una economía, más festeja la mafia, en el caso de México, ¿qué beneficios les puede dejar la crisis del COVID-19 a los cárteles mexicanos?

–El crimen organizado siempre prospera en tiempos de crisis económica. La razón principal es que durante las crisis, la liquidez (o dinero en efectivo) se convierte en un problema y los únicos que tienen liquidez siempre disponible y en grandes cantidades son las organizaciones criminales. Como reveló el entonces director de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), Antonio María Costa, durante la crisis financiera mundial de 2008 el dinero de las organizaciones criminales, resultado del tráfico de drogas y otras actividades ilegales, fue el único capital de inversión líquido disponible de algunos bancos para esquivar la bancarrota.

Entonces, en la crisis económica generada por la pandemia, ¿quién salvará a las empresas y negocios si los estados no lo hacen? Muchas compañías mexicanas, estadounidenses y europeas sanas necesitarán una inyección de liquidez para poder comenzar de nuevo, de lo contrario se arriesgarán a cerrar: los carteles y los clanes ya están listos para intervenir ofreciendo efectivo a cambio de acciones de las compañías u otorgando préstamos de usura que, si no se pagan, verán a toda la empresa terminar bajo el control de la organización. Si el estado no actúa ahora con las compañías en crisis, será demasiado tarde: donde el coronavirus no ha llegado, llegarán las mafias.

–Siendo México un país en vías de desarrollo y que en algunos lugares la pobreza es mucha, ¿cree que algunos gobiernos de ciertos poblados puedan aliarse con estos cárteles para salir de esta crisis?

–La alianza ya está allí, de hecho, cuando las organizaciones criminales pueden gestionar su bienestar. Cualquier paquete donado a familias pobres, cualquier préstamo otorgado a bajo interés o cero interés también se convertirá en votos que los carteles podrán dirigir a éste o aquel político.

En esto, preparémonos: su gestión del flujo de consentimiento ha aumentado considerablemente con el COVID-19 y, por lo tanto, muchos partidos políticos buscarán su alianza. Probablemente lo harán con apoyo indirecto, no debemos creer que la política que se alía con los narcos es solo la que va a cenar con ellos o recibe sus sobornos. Existe un apoyo indirecto para las organizaciones que es el más peligroso porque es el menos detectable: es suficiente para reducir las inversiones para el contraste y es suficiente cuidarlas poco para obtener votos. Tengo más miedo de eso.

LOS CÁRTELES DESPUÉS DEL COVID-19

–El COVID-19 ha paralizado prácticamente la economía mundial, las empresas han registrado pérdidas millonarias y muchos han perdido empleos. ¿Cree que los cárteles de la droga también verán sus ganancias mermadas?

–No creo que haya una caída en sus ganancias por varias razones. En primer lugar, si es cierto que los movimientos y el transporte se reducen considerablemente, la distribución no se ha bloqueado totalmente: las drogas están ocultas en un montón de necesidades básicas transportadas, por ejemplo, en camiones que pueden viajar precisamente porque transportan mercancías básicas.

En segundo lugar, los cultivos que ya estaban en marcha no se detuvieron por la pandemia: la marihuana, las plantas de coca o las amapolas de opio continuaron creciendo. Y esto significa que los carteles, tanto en América del Sur como en México, todavía están produciendo, solo que en lugar de distribuir de manera inmediata o completa, están almacenando, esperando que terminen los bloqueos y que los movimientos comiencen nuevamente.

Es cierto que la producción de algunas drogas se detiene debido a la falta de precursores que, procedentes de China, no llegan actualmente a América Latina, pero no olvidemos que una de las peculiaridades de las organizaciones criminales es su capacidad de adaptación y diversificación del mercado: siempre encuentran una manera de reinventarse, y lo harán ahora también. También lo estamos observando con los clanes italianos: con las escuelas, los parques y los lugares de diversión cerrados debido al cierre, han perdido sus plazas comerciales favoritas y han caído en la entrega a domicilio y las colas frente a supermercados y farmacias.

–Ya hemos visto cómo actúan los cárteles de la droga en México y el mundo en la pandemia, pero después de que pase la pandemia, ¿qué pasará con ellos?, ¿serán más fuertes?

–Es en la recuperación que realmente veremos su fuerza. Mientras más tiempo se detengan con la distribución de medicamentos debido al coronavirus, mayor será la demanda de medicamentos en la reapertura, y esto conducirá a un aumento en el precio mayorista y mayores ganancias para ellos que antes. Además, cosecharán los frutos del consenso que están obteniendo hoy al proporcionar a la población más débil el bienestar que las instituciones no pueden proporcionar.

Pero, como dije, será la liquidez disponible para ellos en el momento del reinicio: dinero sucio listo para comprar compañías saludables y contaminar el mercado. La “post-catástrofe” siempre ha visto a las organizaciones criminales fortalecerse y ganar poder, desde el post-terremoto hasta el post-diluvio y la post-epidemia. Sin embargo, ¿cuánto aumentará su fuerza?, eso depende de cuánto esté presente el Estado, si estará listo para anticiparlos y contrastarlos.

LA DESIGUALDAD DEL CAPITALISMO

–¿Cree que el COVID-19 podrá cambiar el modelo económico y la desigualdad en el mundo?, ¿cree que sea el momento de cambiar el modelo que llevó a un puñado, el 1 por ciento de la población, a acumular toda la riqueza?

–El coronavirus ha demostrado la fragilidad del capitalismo. Esta pandemia no solo se ha propagado debido al mundo globalizado, al mundo rico, y ha afectado a los países que son las primeras potencias económicas mundiales (como los Estados Unidos y China), sino que ha demostrado cómo las multinacionales sólidas, consideradas “gigantes” del mercado, pueden colapsar después de solo un mes paradas.

Toda la riqueza de Nueva York o Londres, el flujo continuo de inversiones multimillonarias, la gran cantidad de dinero que mueve a Wall Street o la ciudad de Londres cada año no ayudó a salvar a los Estados Unidos y el Reino Unido de la pandemia. Y esto se debe a que el dinero y el poder de compra y toma de decisiones que se deriva de él, no está disponible para todos.

En estas horas, los Estados Unidos, como ha sucedido en Italia y en muchos otros países occidentales, se están dando cuenta de que necesitan personas que el mercado (y los recortes en el gasto público) ha llevado al hambre en un juego perenne de reducir sus salarios: enfermeras, camillas, transportistas, trabajadores de almacenes, limpiadores. Solo recuerdan lo olvidado ahora que lo necesitan.

El COVID-19 ha sacado a la luz todos los defectos del capitalismo contemporáneo y corre el riesgo de que el capitalismo vea su fin como la caída del Muro al comunismo: aquí terminará el tiempo que hemos vivido, de aquí nacerá algo nuevo.

Me gustaría un nuevo movimiento socialista (nada que ver con los sistemas criminales chavistas) capaz de redistribuir la riqueza y hacer transporte escolar, de salud y no comercial sobre el cual especular. Mientras digo esto, confieso que ya siento que no sucederá. Pero siempre lucharé, por supuesto, contra el sistema actual del cual las mafias representan la vanguardia.

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