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sábado, febrero 27, 2021

La voz, el grito, el coraje de las que ya no están (Crónica)

León, Gto.- Es imposible evitarlo, la piel y el corazón se alteran, no hay miedo, ni temor, están juntas.

La protagonista no es Martha, Viridiana, Verónica, Lucía, Juana, Joana, Lourdes, Ana, Fátima. Son todas.

No es tarde, no está oscuro, tampoco hay que voltear atrás por si alguien te sigue o tomar un puñito de llaves para defenderse y correr. Pasa todo lo contrario #LasCallesSonNuestras

El contigente de mujeres invadió todos los carriles del Adolfo López Mateos Para exigir lo que la calle dice:Libertad. FOTO: Vania Jaramillo

Es Guanajuato uno de los Estados que no transparentó las causas de muerte de mujeres, reportó 147 feminicidios oficiales y 769 homicidios dolosos según una investigación reciente de Mexicanos Contra la Corrupción (MCCI). La realidad es otra.

“Somos la voz de las que ya no están”, porta una mujer la leyenda en su pancarta, va a mitad del contigente que como nunca se vio en León, la ciudad más grande del Estado.

A su lado hay caras con diamantina morada y verde en la cara, hay pañuelos en el mismo tono amarrados en las muñecas, en el cuello, en la cadera, en el cabello.

 

 

No hay hueco alguno en la Prolongación Calzada, chocas con el hombro de la otra, con el respiro de la que sigue, con la sonrisa de la que está atrás.

No es una fiesta, no hay motivo, hay pura valentía.

Nadie puede creer lo que ve, porque siendo francos, en marchas anteriores los reclamos por los cientos de casos de desaparecidas y mujeres asesinadas eran reducidos a las mujeres que no llegaban a ser cien, y que cansadas debía intentar otra convocatoria para taladrar consciencias.

Hay un grupo de chicas uniformadas en negro y cintos morados, se preguntan el camino de la marcha : “Dicen que por Madero y haremos parada en el Expiatorio y ya hasta la presidencia- otra le responde- ¿Cuál expiatorio? solo es por esta misma calle y ya, porque sino la policía la hará de jamón”… ningún plan quedó a lo que aquello fue.

FOTO: Vania Jaramillo

Puños arriba. Silencio. Comienzan los gritos…

Al frente de la marcha, están ellas en el recuerdo, ellas en playeras y en lonas sonriendo. No van caminando, no pueden. Las mataron.

La familia de Francia Ruth, Dulce Ivanna y Nadia Rodríguez van al frente de todo el contingente que aunque autoridades calcularon en 2 mil, los ojos de todas vieron más de 5 mil mujeres.

Es Nadia la razón más reciente, ella podría ser parte de esos gritos de justicia pero le arrebataron la vida una madrugada antes.

Autoridades de gobierno intentan persuadir a las organizadoras para que tomen la calle Pedro Moreno, no hay acuerdo. ¿Por qué lo habría? nos están matando.

“No estamos todas, nos falta Ivanna, no estamos todas, nos falta Ruth, no estamos solas nos falta Nadia”, suena como trueno, enchina la piel, causa enojo y cristaliza los ojos.

Lo logran, saltan al Adolfo López Mateos ante la sorpresa de los conductores y de usuarios del transporte, no aceptan recomendaciones; si siempre hay que ir por calles alumbradas y a prisa, esta vez los cuatro carriles del bulevar les pertenecen.

Es un mar de mujeres, codo a codo, quedándose afónicas y desgarrando esa voz por las que callaron y siguen callando.

El sol que no quiso asomarse tanto este domingo y mientras marchan hacia el centro, da un pestañeo, quizá muestra la esperanza ante sus pasos, ante su lucha.

Las mujeres tomaron los cuatro carriles del Adolfo López Mateos. FOTO: Vania Jaramillo.

La diamantina cae por todos lados ya, las pintas en algunos muros también, el coraje sigue a tope.

Giran por la calle Hidalgo, ni ellas lo creen; son cientos hacia atrás, gritan emocionadas y claro, contagian. Sin saberlo, se llenaron de fuerza para lo que vendría una calle siguiente.

Es Catedral, hay una valla con manos entrelazadas y rosarios, son grupos juveniles y católicos que rezan, sí, aves marías, padres nuestros y avientan bendiciones porque aseguran todas “éstas proabortistas”.

La furia sale, pero sin agresión, y lloran de impotencia. Nos están matando.

Grupos católicos “defendieron” la catedral ante el paso de la marcha. Foto: Alfonsina Ávila

La plaza principal se inunda, ya llegaron todas.

Las voces con micrófono no son Francia Ruth, ni Dulce Ivanna, ni Nadia, pero son los de su sangre.

El papá de Francia rompe los huesos de cada una, porque recuerda que su hija fue asesinada, descuartizada y el caso sigue impune. Las caras son rojas, el nudo en la garganta terminó por explotar. Pese a ser una marcha separatista le demuestran que no está solo.

“Me dicen (autoridades) si hablo dará esto pie a un amparo, quisiera sacrificar el caso de mi hija a veces y que se escuche lo que hay detrás de él” -agarra aire y aunque crudo narra lo que se imagina dijo Francia antes de ser asesinada, “Papito me están haciendo pedazos, ven”.

Poco a poco las playeras negras van dispersándose, hay que tomar un trago de agua y tomar un respiro, hay demasiada energía.

Van de regreso a casa, algunas van juntas y otras no. Van con el miedo apagado, ese que los feminicidios les han quitado.

Ya gritaron y exigieron, ya marcharon, lo lograron. Hoy no estarán, toca parar.

FOTO: Vania Jaramillo

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Vania Jaramillo
Reportera en Zona Franca. Graduada en Periodismo Digital/ ex colaboradora en Periódico AM. Twitter @VaniaJaramilloS Cualquier información @vanjaramillo@gmail.com

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