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viernes, abril 16, 2021

Reflexiones guanajuatenses sobre la pandemia de COVID-19

*Staff de Zona Franca

Guanajuato. La familia, el trabajo, la escuela, la economía, la salud, prácticamente todos los ámbitos de la persona y la sociedad se han visto afectados por la pandemia de COVID-19 y el parón de la actividad así como el distanciamiento social han provocado muchas dudas y reflexiones en las personas que sin duda han revalorado algunas cosas, redescubierto otras y le han dado dimensión y valor real a otras.

Sobre ello 45 personajes de diferentes esferas en Guanajuato compartieron con Zona Franca algunas opiniones y reflexiones sobre esta pandemia y periodo de distanciamiento.


“He reflexionado mucho en aspectos materiales que no necesito (…). Somos una especie muy soberbia pero altamente vulnerable. (…). Empezaremos a despreocuparnos por las cosas que nunca suceden y empezaremos a preocuparnos por lo que tenemos y no valoramos (…). La cuarentena nos ha traído la posibilidad de convivir y entender más a la familia (…). La sociedad aprenderá a ser más solidaria y menos egoísta, aprenderemos a convivir y socializar con responsabilidad, las sociedades serán más austeras. Apreciar la lamentable desigualdad que tenemos y que por lo mismo tenemos que enfrentar y disminuir entre todos”.

José Arturo Sánchez Castellanos, presidente del Consejo Coordinador Empresarial.


“La importancia de los trabajadores de la salud, la necesidad de contar con sistemas de atención adecuados, con derechos laborales que otorguen certidumbre. Lo poco que conviven las familias en México (…). el riesgo que corren las mujeres estando en casa, la dependencia de las tecnologías para la comunicación y las desigualdades de la sociedad (…). Somos una sociedad que busca más pretextos, para no modificar nuestra conducta (…). Las agresiones que recibieron los y las trabajadoras de la salud, mientras el discurso del heroísmo en las redes sociales, revela una sociedad que vive bajo la pretensión de la meritocracia pero en la realidad de la violencia (…) No necesitamos héroes ni heroínas, necesitamos derechos humanos”.

José Gutiérrez Cruz, representante del Colectivo Sembrando Comunidad.


‘El insólito miedo a tocar a los demás’, “Nuestra extrema vulnerabilidad, como todos los avances de la ciencia en este caso se reducen a que usar agua y jabón nos puede librar de la muerte, y el aprendizaje humano es inagotable (…). Habrá personas que en lo individual asuman cambios en su relación con los demás, en la convivencia social y laboral y ante la naturaleza, y también quiénes queden tocados por el miedo a volver a acercarse a otros. (…). Hemos invadido muchos espacios de otros seres de la naturaleza (…). Corremos el riesgo de habituarnos o que nos guste tener relación a distancia con los demás (…). Valoré mucho a mis mascotas, su compañía amortiguó emociones difíciles, di pasos por mi salud, comencé el hábito diario de hacer un poco de ejercicio”.

Verónica Espinosa, periodista y miembro del Consejo de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos.


“Los seres un humanos somos frágiles ante estas situaciones y que en cualquier momento podemos perder lo más valioso que es nuestra salud (…). La pandemia nos ha enseñado que la única manera de salir adelante es trabajar juntos (…). A hacer más con menos y ser más creativos (…). Nos cambiarán los hábitos en cosas cotidianas como el trabajo y con el simple hecho de hacer las compras”.

Marco Antonio Padilla Gómez, alcalde de Purísima del Rincón.

 

 

 


“El sistema internacional no se encuentra ni estructurado, ni preparado ante crisis de carácter global como una pandemia o el cambio climático (…). Habrá cambios en quienes ya venían reflexionando sobre la necesidad de cambiar (…). Creo que si la sociedad cambia es porque hay la voluntad de cambiar y no porque un virus nos apremie (…). Las cosas seguirán igual, tanto los grandes capitales y gobiernos harán todo que está en sus manos para volver lo más pronto posible a la normalidad (…). Hay mucha gente que se resiste a construir una alternativa”.

Gustavo Lozano, representante de la organización Acción Colectiva Medio Ambiental.


“Debemos estar preparados para los cambios, debemos saber adaptarnos (…). No somos los mismos antes de esta contingencia (…). Somos seres pensantes y eso nos hace tomar lo bueno y aprender de lo malo (…). Cambiará en muchos aspectos nuestras vidas, social en la forma de convivencia, económica al encontrar nuevos mercados y superar una latente crisis que repercutirá por años (…). Iniciamos nuestro año y década con muchas expectativas en diferentes ámbitos, y de la noche a la mañana el panorama mundial cambió, por enemigo invisible, debemos de disfrutar día a día y dar lo mejor de sí como personas (…). Como empresarias tuvimos que adentrarnos en la industria 4.0 y encontrar nuevas formas de hacer negocios. (…). ‘La flor que florece en la adversidad, es la más rara y hermosa de todas’”.

Leticia Venegas Ramírez, presidenta de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias (Amexme), capítulo León.


“Hay que reforzar el servir con amor a nuestros semejantes, y el personal del servicio de salud está demostrando de que estamos hechos(…). No debemos hacer medicina basados en ocurrencias, ya que debemos apegarnos a la ciencia y la tecnología, y debemos hacer investigación, ahora es el momento para poder aportar algo a la sociedad (…). Esta pandemia tomó desprevenido al mundo entero. Por ello debemos de prever (…). La sociedad debe tomar mejor en cuenta los hábitos saludables y sanitarios, seríamos una sociedad de menos riesgo, en todos los sentidos, tanto en la salud, la economía, y por supuesto como sociedad (…). La familia, que es el núcleo de la sociedad, recuperar el espacio con ellos y prepararnos juntos para enfrentar los retos que continúan”.

Daniel Alberto Díaz Martínez, secretario de Salud del Estado de Guanajuato.


“No estamos preparados como país y sociedad para cualquier contingencia (…). Cambiará muy poco pero a todos, aunque con el tiempo volverán o volveremos a los mismos moldes (…). Cambiará la manera en cómo vivimos, desde el tema económico y de salud. Pero a poca gente (…). No tenemos la cultura del ahorro, nos resistimos al cambio, somos necios y no sabemos lidiar con nosotros mismos. (…). La gente se ha acercado a las artes, se ha puesto creativa se ha acercado a apps de entretenimiento donde gastan su tiempo de manera creativa, han resignificado las artes y en algunos casos han hecho introspección (…). Estamos en una isla de oportunidad, La vida nos ha orillado a replantearnos la manera de vivir y percibir el mundo”.

Eduardo Hernández, director de la Compañía de Teatro Infantil de la Casa de la Cultura Diego Rivera, en León.


“Nos ha permitido regresar al origen, pero también nos ha demostrado como siempre que las mujeres somos una población en condiciones de vulnerabilidad alta (…). Son episodios en donde las personas nos descolocamos un poco, pero con el paso del tiempo entraremos de nuevo alas rutinas, pues hay quienes ni siquiera salieron de ellas, solo que si habrá una gran afectación psicoemocional y económica (…) Las personas tendremos que salir o no en las cuestiones que se vieron afectadas por la pandemia (…). Ampliar las posibilidades de conexión con las otras personas y ver las múltiples posibilidades”, en una frase es ‘Expectante y llena de incertidumbre'”.

Lucía Verdín, presidenta del grupo activista ‘Chicas Biless’.


‘Incertidumbre’, “Me ha enseñado que tenemos una mala cultura económica (…). Como ciudadanos somos egoístas porque al que le está yendo mal, está deseando que al de al lado también le vaya mal (…). La falta de respeto de los que no creen en el virus y ponen en riesgo a su alrededor al salir sin cubrebocas o no tomar las medidas necesarias(…). Cuando el tema vaya en decadencia creo que todos lo único que querrán es volver a como estaban.(…). Yo creo que se va a generar más autoempleo informal que el que ya había pues todos tratamos de sobrevivir(…). Nada es para siempre y todos unidos podemos lograr muchas cosas buenas, que aunque hay mucha gente que solo ve su propio beneficio, también hay gente buena siempre tratando de ver que le hace falta al de al lado, no estamos solos.(…). Valorar los buenos momentos con los amigos, familia, cualquier momento de felicidad pues todo es efímero, a dar lo mejor que tengamos pues todo se revertirá a nosotros”.

Vanessa Gómez, comerciante leonesa.


“Buscar nuevas maneras de resolver las situaciones de la vida cotidiana como la movilidad, nuevas maneras de trabajar, de producir y apegadas a la tecnología a lo que muchas personas no estábamos tan habituados (…). Desde la manera de pensar hasta la manera en cómo van a resolver sus situaciones laborales, (…). Eso de mantener la distancia es un cambio drástico por eso es que socialmente nos ha costado trabajo(…). De manera individual yo creo que vamos a buscar otras alternativas de cómo ganarse la vida (…). Cuestionarnos cuál es la posición que tenemos dentro de un ámbito social, personal y familiar, ahí incluye la parte laboral, donde tendríamos que valor nuestro trabajo(…).
Necesitamos estar aprendiendo de manera constante (…). Es un área de oportunidad para apostar a medios no motorizados de transporte para las condiciones económicos, laborales y de movilidad para las personas”.

Erick Cisneros, sociólogo y líder del colectivo ‘Ponte las Ruedas…Saca la Bici’.


“Sí, habrá un cambio en las personas, pero en diferentes niveles, (…). Cuidarse más en la salud, otro en valorar más a la familia, tus momentos y desde luego el mismo trabajo que tiene un individuo (…). Somos de corta memoria y esta vivencia jamás se olvidará, nos marcará, (…). La sociedad valorará más, pero no será un cambio radical como algunos piensan (…). Podemos tener todos los planes del mundo, pero siempre habrá variables que no están bajo nuestro control y eso nos debe enseñar a adaptarnos (…) .No dejar de ver, de admirarte todo los días desde el sonido de un pájaro, (…). Me ha enseñado a apreciar más los momentos, a conocer más a a mi familia, mis hijos, a mi nieta ahora, a disfrutar todavía más lectura que me gusta mucho, la música, el cine, a redescubrir muchas cosas y sobretodo me ha enseñado la parte positiva (…) una tolerancia, superviviencia y saber apreciar lo que somos, más que quejarnos de lo que nos hace falta”.

Guillermo Romero Pacheco, extitular de la SDES.


“Nos ha enseñado a apreciar lo que hemos dejado de apreciar, como la gente que es necesaria diario para esto funcione. (…). Las personas van a ser más solidarias, pacientes, con más imaginación y con más conciencia colectiva(…). Se tendrá una mayor higiene y más conciencia de la salud (…). Valorar a mi familia y a apreciar más lo que nos rodea y no lo material (…). He aprendido a luchar con el encierro, a ser más paciente, a ver todo de una manera más positiva, a darle mayor tiempo a mi familia (…). Es un reto, veo esta situación como algo complicado pero a la vez nos está enseñando a ver la vida diferente y más positiva”,

Marisol Gómez, maestra, madre de familia y ama de casa.

 

 


“Ha hecho que todo el sector salud nos capacitemos en distintos ámbitos. Ser muy cuidadosos en aspectos que muchas veces tenemos olvidados como son las medidas higiénicas, (…). Se ha logrado un cambio de conciencia en gran parte de la población, sin embargo, aún existe mucha incredulidad (…). La sociedad ya cambió, el mundo ha cambiado, no somos los mismos. Hoy nos valoran más al personal de salud, se ha tomado más conciencia del cuidado que deben tener todos los pacientes con diagnósticos importantes como obesidad, hipertensión o diabetes (…). Todos necesitamos de todos, hoy la sociedad nos valoramos aún más los unos a los otros. El trabajo organizado y en equipo (…). El mundo mundo no es el mismo y jamás lo volverá a ser”.

Juan José Moreno, médico cirujano.


‘Crisis mundial’, “Tanto en salud como en lo económico’ (…). Nos ha enseñado que México es un país ignorante, que no respeta las reglas, que le valen las demás personas y que importa más tener dinero que seguir vivo. (…). Solo va a cambiar algo en los afectados como el ser más cuidadoso y ver más por su salud. En el sector salud espero repercute el hecho de que tenemos que estar preparados para todos y que la sociedad entienda lo valioso que es el sector salud (…). Espero que cambie la visión que tienen del sector salud que siempre se expone a cosas peligrosas sin protección alguna, espero un aumento de sueldo.
He reflexionado sobre valorar lo que se tiene cada día, lo afortunado que eres porque no tienes problemas de salud y la cercanía con mis seres queridos por el confinamiento”.

Daniela Vargas, enfermera del IMSS T-51.


‘Frustración’. “En un país, como el nuestro la salud no es algo importante para la población, y lo hemos visto desde siempre, tenemos el primer lugar en obesidad infantil, nuestra población está llena de pacientes con enfermedades crónico degenerativas, que son prevenibles (…). Quisiera decir que a toda lo población le quedará la enseñanza de más medidas preventivas para combatir a una enfermedad, pero no será así, los únicos que aprenderán serán aquellos que resulten afectados, (…). Los cambios que llegara a haber será debido a medidas obligatorias que impondrá el gobierno, (…). Somos muy vulnerables, ya que una enfermedad puede detener el ritmo de vida que se tenía, detiene economías. Sin salud, no hay nada (…) Me ha dejado tiempo para convivir con mi familia, durante la fase 2,  pero al inicio de la fase 3 que fui llamada para volver a brindar atención, tuve que distanciarme de ellos para protegerlos”.

Ivette Santiago, médica residente IMSS T-58.


‘Aprendizaje’. “A pesar de que se nos da la recomendación de no salir, hacemos caso omiso a cualquier opinión o advertencia al juntarnos (…). Individualmente, tal vez cambie nuestro punto de vista acerca de ver las cosas, de cómo prepararse hacia el futuro y de cómo percibimos cualquier factor de riesgo (…). La manera de ver el trabajo, en situaciones como estas (…).  Las ventajas de trabajar y/o estudiar en casa (…). Convivencia familiar; en la economía de cada uno (sin perjudicar a nadie, al momento de trabajar en casa se pueden eliminar ciertos gastos innecesarios (…). Todos aprendimos algo; desde cómo se propaga el virus, cuáles son las personas que si lo toman en serio, las que solo dicen que fue un plan, una cortina de humo. Hasta los padres de familia, el trabajo de los maestros. Ya depende de cada uno si valora la importancia y el valor que tienen los profesores, hasta el personal de salud en una cuarentena”.

Jorge Carlos Montenegro, criminólogo.


‘Crisis es sinónimo de oportunidad’, “Nos ha enseñado que hemos regresado nuevamente al existencialismo que predominó en la posguerra (…). El análisis de la condición humana, tomando como valores preponderantes la individualidad (…). El entendimiento de la tecnología como precursor y catalizador de la productividad del hombre, con especial énfasis en la aplicación de la tecnología en el trabajo a distancia (…). La importancia del respeto del espacio interpersonal se traduce en prevención de conflictos (…). La oportunidad de invertir tiempo en mi persona”.

Laura Gutiérrez Muñoz, psicóloga.


‘Entre la desesperanza y la oportunidad está la vida, vale la pena cuidarla y vivirla’, “Nos ha enseñado a dimensionar la fragilidad del ser humano (…). Asociábamos a las “pandemias” como un fenómeno que sucedía en épocas pasadas, (…) también nos ha enseñado desmitificar el “poder”, (…). Parecía impensable que algunas potencias mundiales mostraran su impotencia ante este fenómeno (…). No recuerdo una vivencia tan elocuente de una preocupación tan globalizada (…). Algo cambiará en la gran mayoría de las personas (…) en la gran mayoría habrá cambios en orden cotidiano, nuevas prácticas y pautas de comportamiento (…). Será común escuchar: ‘antes y después del coronavirus’, (…) un cambio importante será en la manera de interactuar. El acercamiento físico como forma de expresión de la cordialidad creo que no volverá a ser igual. Otro cambio será en la mayor optimización de los recursos digitales (…). He reflexionado sobre cómo uno suele pasarse la vida planeando, y de repente sucede lo no previsto, lo impensable; esto hace que nos movamos a un lugar diferente, abandonamos algunas prioridades, mantenemos otras y adquirimos algunas nuevas (…) cómo la desventura es capaz de hacer que aflore lo mejor y lo peor del ser humano. (…). En lo personal, la posibilidad de estar más tiempo con mi familia; de valorar pequeños grandes detalles que nos deja la convivencia familiar. Nunca había estado tanto tiempo en casa (…). Desde hace tiempo tenía en mente la realización de un pequeño libro sobre los desafíos del Derecho Penal en la actualidad, por ejemplo, ante el desarrollo de la industria 4.0. He podido avanzarle.

Luis Felipe Guerrero Agripino, rector general de la Universidad de Guanajuato


“Somos vulnerables y finitos, nos ha sensibilizado para ser más conscientes de nuestro cuerpo, nuestra vida y la de los demás, nuestras interacciones con las personas que viven con nosotros, las relaciones intrafamiliares se han intensificado y al exterior es totalmente inverso. Esta distancia produce un efecto paradójico, poner nuestra atención en los otros nos ayuda a acercarnos a ellos con nuestra mirada, los gestos y los movimientos se han hecho más notables en nuestras interacciones, nos ha ayudado a salir de algunas de nuestras inercias de desinterés por el otro. Esta crisis ha expandido la consciencia de muchas personas, al regresar todo a la normalidad no se parecerá a la que vivíamos antes del COVID-19 (…). Como humanidad estamos todos vinculados e inseparables de este planeta. Veo venir otro cambio positivo relacionado al autocuidado de la salud. Habrá, a corto plazo, alrededor de los ámbitos de poder, confrontaciones más directas sobre la manera de abordar la ecología, la inseguridad, los derechos humanos y la pobreza, acelerará la evidencia de la inoperancia del modelo socioeconómico actual centrado en la producción y el consumo. La inmensa cantidad de mensajes en las redes sociales relacionados con que nos estamos acercando a cambios de paradigma en la humanidad (…). Percibo en estos mensajes que la vinculación con la experiencia y la vivencia personal por parte de quienes lo difunden no está presente,independientemente del COVID-19, lo que sigue para los seres humanos se relaciona con la congruencia y con actuar más que hablar. La encerrona me ha ayudado a recordar que en la vida hay múltiples aspectos interesantes y bellos que están allí, pero que no los observo por la actividad muchas veces arrolladora en la que me involucro cada día”, ‘Cuando te caes y estás en el suelo recoge algo al fin ya te encuentras allí’.

Ricardo Solórzano Zínser, psicólogo.


“Siempre debemos estar preparados y no bajar la guardia ante estos fenómenos, valorar el tiempo y su distribución, identificar la existencia de desigualdades y de patrones que la producen a fin de trabajar en su erradicación (…). Percatarnos que la sociedad genera un cambio en sus relaciones y dinámica, que la tecnología hoy se ha convertido en un referente que marca una forma de interrelación y que el reto es que esas dinámicas sean en condiciones de igualdad (…). Tenemos que ver la composición social y económica después de los estragos derivados de los impactos del COVID-19 (…). La situación de la generación económica, evitar una crisis de salud mental y estar preparados para atender todos estos casos (…). Las construcciones sociales son difíciles de desarraigar y las situaciones como estas las agravan (…). La desigualdad, la violencia y la discriminación es algo que sigue privando en el ejercicio de la construcción de las relaciones (…). ‘Hay algo liberador al verse en un nuevo contexto. La gente no tiene una idea preconcebida de quién eres y hay alivio al saber que puedes volver a crearte.’ -Carrie Brownstein, música y escritora estadounidense”,

Anabel Pulido López directora del Instituto de la Mujer Guanajuatense.


‘Situaciones complicadas pasan por algo y no duran. Vendrán tiempos mejores y si no, nos ajustaremos’, “Hay que tener conciencia de lo importante que es tener la libertad de salir a cualquier lugar, que ahora no podemos y que está afectando de manera individual (…). Apreciar más la importancia de la libertad que tenemos y espero seamos más precavidos en cuanto a salud e higiene (…). Para mí reforzó el hecho que creo que es más importante hacer lo mejor posible a diario en todos los ámbitos personales, laborales y metas u objetivos que tengamos, porque no sabemos lo que pasará en un futuro. Creo que es mejor vivir de la mejor manera posible cada día (…). Algo positivo que la cuarentena me ha dejado es pasar mucho tiempo con mi familia.

Laura Galván, atleta y medallista panamericana en Lima 2019.


‘Pensar más en un futuro mejor para todos los demás’. “Nos ha enseñado dos cosas: una que estaba desfalcado el sistema de salud, fundamentalmente por la corrupción política, y que se necesita fortalecer no nada más eso, sino para la sobrevivencia de los seres humanos; y como seres humanos creo que nos ha enseñado a pensar más en cómo construir un futuro donde no sean los derechos individuales los que imperen sino los derechos colectivos (…). Que el consumismo sea un tema central en la vida de las personas, creo que la pandemia nos ha enseñado también eso, que se puede vivir con poco, también, que hay una desigualdad brutal y que necesitamos luchar porque la redistribución de la riqueza sea un tema del futuro (…). Yo creo que va a cambiar la percepción de la vida en general, la gente qué quiere disfrutar de la vida y ser más solidarios con algunas otras personas que tienen menos, también tengo el temor de que salgamos a la ‘normalidad’ y todo siga siendo igual. Me parece que hoy la pandemia nos ha puesto que la sobrevivencia, que combatir al virus y que fortalecer al sistema de salud, requiere ahora de un segundo trabajo que va a ser reconstruir el tejido social con gente más saludable mentalmente. Eso es en lo que he pensado personalmente, en cómo se construye la salud mental. Pensar mucho, revalorar mucho a la gente cercana y construir más comunidad”.

Verónica Cruz Sánchez, activista y directora de Centro Las Libres.


‘Una experiencia para un renacimiento en todos sentidos’, “El poder de los medios de comunicación; la debilidad, subjetividad y manipulación del conocimiento y la falta de confianza en el sentido común (…). Algunas personas ganarán en resiliencia, otras perderán siendo más susceptibles a la manipulación mediática(…). La percepción del tiempo y del espacio; una distinta valoración del tiempo de trabajo, de familia y para la recreación (…). La riqueza no la crean los trabajadores con su esfuerzo, o los empresarios con su capital, mucho menos el estado con la política económica; la creamos todos con la confianza, el esfuerzo solidario y la legítima vocación de servir. Atributos tan escasos en nuestra sociedad (…). Resiliencia, la experiencia de vivir ligera (…). Como tanto se ha repetido: ‘después de ésta no podremos ni debemos continuar haciendo lo mismo'”

María Esther Arteaga, arquitecta, exdirectora del Implan de Guanajuato capital.


‘El confinamiento no es parejo’, “Espero que nos haya enseñado a que poder estar en casa, cercana a nuestros familiares, es un privilegio que no todas las personas tienen (…). Esperaría que se valore lo que consideramos común, que cambiemos la visión sobre lo que hacemos y vemos en la rutina, y que estemos conscientes que esta realidad es una consecuencia de los errores humanos(…). Esperaría que cambiara la relación con el medio ambiente y que se valorara la importancia del comercio local en el desarrollo de nuestra ciudad y región(…). Me he puesto a pensar más sobre la necesidad de los ejercicios de salud mental desde la infancia hasta la edad adulta; igualmente he pensado mucho en el impacto de la actividad humana en el medio ambiente(…). Lo más positivo que me ha dejado la cuarentena es la reflexión que he hecho, los momentos conmigo, la nueva apreciación sobre nuestro contexto”.

Alejandro Domínguez, director Gentileza, A. C.


“Nos ha enseñado a tener una tolerancia absoluta con nosotros mismos y el entorno. Vivimos dentro de un sistema que creíamos nunca podría detenerse y esto no solo hizo temblar una economía mundial también trajo una merma en nuestra nueva capacidad física, mental y espiritual, esperando tener como resultado que podamos adquirir como especie nuevas condiciones de vida (…). Creo, de forma muy sincera, que todavía como humanos nos hace falta algo más fuerte por vivir, ya que observo a mi alrededor, escucho noticias a diario y existe tanta incongruencia en nuestro actuar (…). Deseó que nazca en muchas partes del mundo una cultura más sensible a nuestra misma existencia (…). La especie humana creemos que vamos a pasos agigantados conquistando y manejando todo a nuestro alrededor, un sin fin de descubrimientos, sin saber que cada día somos más vulnerables como especie (…). La tolerancia de tiempos, espacios, procesos y por qué no, de emociones. Todos estamos en esta pandemia, pero cada uno la vive distinta desde su trinchera. Sin duda nada será igual (…).  Pensar en algo positivo es “tiempo”. Anhelaba tiempo y al detenerse unos días mi sistema laboral y de los que dependía este, pude voltear para apreciar lo que siempre pongo en segundo lugar (…). Tolerancia ha sido mi palabra clave para saber cómo se detuvo todo y cómo se pondrá en marcha el mundo”.

Paulina Abascal, directora de la Fundación Corazón Animal.


‘Una desgracia que pretende ser capitalizada por las esferas del poder para esclavizar aún más a la gente’, “Esta pandemia nos ha enseñado a poner en valor las cosas verdaderamente importantes de la vida, el tener que estar lejos de nuestra familia y amigos, de nuestros compañeros de trabajo es un costo alto que la naturaleza nos impone por olvidarnos del respeto que siempre debemos sentir por ella (…). El sentido de la importancia que tiene la interacción entre las personas (…). Espero que todos valoremos más el ser que el tener. La importancia del saber y el compartir sobre el interés material (…). No vamos a permitir que nadie nos robe nuestras libertades, ni nos domine por el miedo (…). Esto te obliga a interactuar a través de una pantalla y por lo mismo, valores lo que representan los espacios abiertos y la calidez de las personas”,

José Azanza Liera, músico y director de la Casa Museo José Alfredo Jiménez, Dolores Hidalgo, Gto.


‘Crecimiento’, “Considero que una de las mayores enseñanzas de esta pandemia ha sido el valor a la vida, al afecto y al amor, no solo para con los nuestros si no al mundo, a la naturaleza a lo que hacemos y a nuestra libertad (…). Las personas tendrán mucho mas valor a la vida, a su cuidado personal con lo que refiere a su salud, seremos más consientes en lo que refiere a compartir tiempo con la familia, amigos y hasta con nosotros mismos (…). Creo que los cambios en la sociedad son complejos, pero sin duda esto nos hará un poco más consientes, más humanos (…). La importancia de abrazar y la demostración de afecto físico para con los míos, no sabia lo importante que esto era para mí (…). He sido más constante en el cuidado de mi salud, intensifiqué mi vida deportiva y la convivencia con mi esposa y con mi reducido círculo de amigos”.

Adrián Hernández Alejandri, empresario dolorense.


‘Oportunidad’, “El ser más responsables con nuestro medio y tener medidas precautorias, porque la vida tendrá cambios en el comportamiento de la vida diaria, cambiaría los usos y costumbres (…). Valorarme y valorar a mis semejantes (…). Evolución y adaptación a las nuevas tendencias”.

Diego García Moncada, nevero y presidente del comité de Pueblos Mágicos.

 

 

 

 

 


‘Acción’. “La primera enseñanza que nos llevamos de esta epidemia es que sociedad en general, en realidad, no estamos preparados para una pandemia de este tipo (…). La mayor parte de las personas aprenderá a valorar de una manera mucho más más detenida cosas tan sencillas como el salir a caminar, el disfrutar a tus hijos, hasta el disfrutar una rica comida (…). Deben de cambiar muchísimas cosas, lo primero es que debemos de dejar de dar por cierto todo, me refiero no solamente al ámbito personal como no dar por cierto a nuestra familia, no dar por cierto a nuestro trabajo no dar por cierto nuestro ritmo de vida (…). Somos, como sociedad latina, una sociedad muy efusiva, pero también esta el tener los cuidados necesarios en centros públicos. En materia de servicios turísticos y aeronáuticos les deja también una enseñanza muy grande, en el sentido de la distancia que tienen que guardar los pasajeros uno de otro, tenemos que generar una conciencia de que todo lo que hacemos tiene un impacto directo en nuestro entorno (…). La principal reflexión que he hecho a nivel personal es el no postergar. He damos por sentado que siempre va a ver un mañana; los empresarios estamos acostumbrados a hacer planes a corto, mediano y largo plazo y en algunas ocasiones no vivimos el momento a nivel personal, el vivir el aquí y el ahora es algo muy importante (…). He tenido la oportunidad de reflexionar sobre la relación que tengo con mis hijos, yo los veía todavía como infantes y la verdad es que he descubierto unas personitas muy interesantes (…).  Los empresarios hemos tenido tiempo de ver realmente qué áreas tenemos de oportunidad en nuestro negocio, que es lo que va a subsistir dentro de algunos negocios, que va a cambiar, que no va a subsistir (…). Van a salir adelante empresas más fuertes, empresarios nuevos, nuevos empresarios y sobre todo que vamos a salir adelante”,

Benigno Torres Trujillo, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de San Miguel de Allende.


“Nos ha enseñado que somos seres humanos muy expuestos y vulnerables ante cualquier situación difícil, dado que nuestra salud está muy frágil por nuestra forma de vida, en la forma de alimentarnos, en las relaciones humanas, en la falta de una espiritualidad profunda, el deterioro de la relación con el universo y el deterioro ambiental que hemos provocado. También hemos aprendido a interiorizarnos más (…). Si, debe cambiar, porque hemos tenido más tiempo de reflexionar, de meditar, de convivir en familia y en general valoraremos más nuestra existencia, la razón de estar en este planeta (…). Todavía no podemos saber que va a cambiar en el orden establecido, pero si estamos seguras que deberá surgir el ser de las personas, que había estado tan olvidado, para formar una sociedad más humana (…). Hoy vemos que con esta pandemia se fortalece y tiene más importancia el proceso que venimos impulsando desde hace muchos años; en cuanto a organización comunitaria, soberanía alimentaria, el autocuidado para una salud plena, economía local y solidaria, la dignificación de las personas, la recuperación y valoración de la vida del campo y el cuidado de la vida de nuestro territorio (…). Es necesario fortalecernos para que las crisis actuales y venideras las enfrentemos de manera colectiva, solidaria, en un ambiente sano y armonioso (…). Valorar más la vida, el cuidado solidario entre los seres humanos, a pesar que de que es una situación contradictoria con mucha desinformación, nos ha permitido recontactarnos con nosotros mismos, con dios y el universo”.

Graciela Delgado Martínez, coordinadora general del Centro de Desarrollo Agropecuario y Social A. C.


‘Sorpresiva, retadora y aprendizaje’, “practicar la resiliencia, adaptarnos a la circunstancia que tenemos y a seguir adelante a pesar de todo. La solidaridad con los que no tienen, para trabajar a favor de ellos (…). Puedes planear, pero nunca sabrás qué ocurrirá y debes de ser rápido en las respuestas ante esta situación de cambio, crear alianzas fuertes para salir adelante, somos mejores de lo que creemos”.

Aurora Cárdenas, directora del Conservatorio de Música de Celaya.

 

 


“Resguardarnos, pero no tenemos un conocimiento sólido y socialmente nos ayuda a organizarnos mejor, así como atender a la gente pobre(…). A veces no nos damos cuenta de la magnitud de los problemas, pero lamentablemente se fomentó el miedo (…). Deben de cambiar las formas de producción y de consumo, estamos en una crisis del capitalismo neoliberal, es necesario cambiar formas de organización, no vivir aislados, atemorizados y tener participación colectiva (…). Me hace ver que se puede hacer otra cosa, porque la gente es solidaria. Ojalá sea el detonador del cambios social”,

Ricardo Contreras, sociólogo y antropólogo social.

 

 


‘Días de hiel’. “Nos cambió la realidad, vivíamos con cierta cotidianidad con ciertos valores y costumbres y a partir de este suceso tendremos que modificar nuestro actuar social, porque tendremos que valorar lo que tenemos y la solidaridad social, somos malos para aprender lecciones, esperaría que a partir de las lecciones que nos deja esta pandemia hubiera cambios positivos en la vida y relación con nuestros semejantes, pero no lo veo muy optimista (…). Tenemos que ser ahorrativos, estar consientes de nuestras provisiones y utilizarlas con raciocinio. Lo que Celaya históricamente tiene, lo que perdimos y aún tenemos, tenemos que ser mucho más solidarios sobre todo con las gente que menos tiene (…). Revaloración del personal de salud, y ver cómo los maestros, sin antecedentes de didáctica en línea, hicieron su mejor esfuerzo me deja motivos de reflexión de cambio del aprecio social a los diferentes sectores que merecen todo nuestro respeto y reconocimiento”,

Fernando Amate, cronista de la ciudad de Celaya.


“Tendremos una nueva forma de hacer el trabajo en las empresas, además que a los millennials les enseñó que no podemos vivir al día, necesitamos de reservas, y las empresas deberán ser más eficientes. Somos ahora pacientes, se valora la vida familiar y se dejará de valorar tanto el dinero. Será una oportunidad porque la dinámica cambió de un día para otro, y podremos adaptarnos a los cambios. Debemos de dedicarle más tiempo a tu persona y a las personas que están a tu lado, tener previsto ahorro para solventar contingencias.  Al final hay quienes en una tormenta hacen muros y otros hacemos molinos”,

Juan Yudico, presidente de Coparmex Celaya.

 


‘Oportunidad’, “Debemos de reflexionar de todo aquello que el ser humano puede prescindir y creíamos que era imprescindible, que es lo importante para subsistir como individuo y como sociedad, tenemos que regresar a los orígenes, tenemos más cercanía con nuestra familia (…). Nadie volverá a ser los mismos, nos relacionaremos de manera diferente, aprender a relacionarnos y convivir, donde nos enfrentaremos a una descomposición del tejido social dado que dejará a personas vulnerables, porque a regresar a la normalidad nos encontraremos una sociedad más desintegrada. Será una sociedad con mayores desigualdades económicas, puede haber repunte de delitos del fuero común ante la necesidad y más allá de procurar el bienestar individual, procurar el bienestar común (…). Algunos satisfactores no lo son y solo es costumbre al consumo, debemos replantear necesidades (…). Una convivencia mayor familiar, es un crecimiento personal importante ante una vida sin prisa, estar en casa sin tener ansiedad de los pendientes, cada padre de familia debe darle a sus hijos el primer lugar de importancia, y con eso la sociedad será mejor, porque en la familia se deben forman seres humanos íntegros”.

Mauricio Hernández. Doctor en Ciencias Administrativas.


‘Una llamada de atención al ser humano’. “Necesitamos revisar los consumos que realizamos como humanidad para la subsistencia, cuidar el medio ambiente para tener una mejor calidad de vida. Sobre el valor y la importancia de las personas que se dedican al ámbito de la salud, así como la necesidad de fortalecer los sistemas de salud. La labor de las instituciones educativas que nos enseñaron a diversificar y fortalecer los procesos de comunicación para que el proceso de enseñanza-aprendizaje no se detuviera ya que se vuelve un eje rector de la opinión y la labor diaria y adquieren una gran responsabilidad ante situaciones como esta. Y creo que las más importantes: el mantener una buena salud y cuidado de nuestro cuerpo, así como el apreciar más profundamente la convivencia y contacto con nuestros seres queridos (…). Creo que cambiaremos nuestra higiene, observaremos más nuestros hábitos y esperaría que aprendiéramos a respetar nuestra salud y el medio ambiente. Cambiar nuestra perspectiva de conocer y aplicar las tecnologías educativas, comenzar a ser más pacientes con los demás y a comprender las diferentes opiniones de los que nos rodean y dar la importancia al vivir poniendo en el centro nuestros valores. Cambiará la forma de interacción en eventos, la convivencia cercana o excesiva y el respeto por el espacio personal de los individuos. Creo que también cambiará la forma de trabajar. Algo positivo es el mayor tiempo en casa, aprender a organizarme para mi labor, mejorar la forma de comunicarme y colaborar con otros”.

Marcela de Fátima Beltrán Russel, directora del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Irapuato.


‘Nos evidencia la vulnerabilidad del ser humano y la necesidad de tener brújulas que nos orienten para vivir con menos egoísmo y menos orgullo’. “La pandemia me parece que puede ser ocasión para quienes tengan disposición de madurar socialmente, superar los egoísmos, abrirse a apoyar a otros en una perspectiva solidaria, particularmente porque va a tener daños muy graves en materia de empleo, en materia de condiciones de vida digna, en materia de ingreso. Para ese tipo de personas si hay elecciones, me parece que hay otra parte, y esto es el todo el mundo, de personas, precisamente que, por egoísmo por indiferencia por falta de sensibilidad pues no tendrán (…) seguirán viviendo como vivían (…) habrá quién revalore desde su ambiente familiar, para haya reencuentros, hay quien no, lo que creo que será más revalorado es tener un empleo, cuidar ese empleo (…) los agentes de información y de formación, empezado desde la familia, las escuelas, las iglesias y las empresas, pues algunas creo que entenderán que no podemos mantener este modelo de convivencia mundial que tenemos, tenemos muchas cigarras y pocas hormigas trabajadoras, muchas cigarras cantando y con ingresos desmesurados como los cantantes, artistas, deportistas, especuladores y políticos. Yo creo que es parte de lo que no puede seguir  es ese mundo de tanta retribución desproporcionada (…). Hay muchas cosas positivas, desde tener a mis hijos nuevamente en casa, pues hay la oportunidad de convivir en esta mayor perdurabilidad de tiempo, también en este escenario de no salir, y de tener que encontrar dinámicas lúdicas, tomas de baile, clases de piano, dentro de la familia”.

Juan Miguel Alcántara Soria, analista político, experto en seguridad, y extitular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.


‘Desesperante’. “La importancia de la solidaridad, la importancia de la vida en el día a día que a veces no consideramos, nos enganchamos en cosas que son a veces superfluas, yo creo que en una buena proporción de las personas sí habrá cambiado esa idea de tener un buen balance entre trabajo y esparcimiento, por ejemplo y el aprecio a los seres queridos (…). Es difícil que cambie la sociedad, estamos demasiado viciados y el cambio será difícil de percibir, a menos que sea realmente una súper tragedia (…). Sobre mi vida personal, por decir, deja de trabajar 16 horas al día y trabaja 8 o 9, aprovecha más tu vida. Algo positivo ha sido el acercamiento a la familia”.

Alfredo Herrera Estrella, investigador y director del Laboratorio Nacional de Genómica y Biodiversidad (Langebio).


‘Todo en la vida, todo lo que pasa en nuestra vida es para aprender.’, “Creo que nos ha enseñado a hacer un alto en nuestro camino, que llevábamos una vida muy apresurada, que nos ha permitido reflexionar, volver a poner nuevas metas, y a entrar un poquito en nosotros mismos para que analicemos hacia dónde queremos llevar nuestra vida (…). Yo creo que sí va a cambiar algo en las personas, porque sinceramente antes sentíamos que teníamos el control de todas nuestras actividades, de nuestra vida y terminando esta pandemia nos hemos dado cuenta de que somos tan vulnerables, que en cualquier momento nos cambia la vida (…). Veo que habrá muchos cambios, pero yo intento verlo desde el aspecto positivo y pienso que también esto nos ha hecho un poco más sensibles porque además no nada más el COVID, tenemos una situación económica fuerte que está viviendo nuestro país y creo que nos hará más conscientes (…). La reflexión que he hecho es que, pues yo lo veo como una oportunidad para convivir más con mi familia, con mis hijos, para poder tener una mayor comunicación, para conocernos más profundamente, ese encierro es lo que nos ha permitido. A algunas familias nos han dado ese regalo dios (…). En lo personal me ha dejado, el poder compartir, el poder aprender a hacer cosas nuevas que antes a lo mejor no tenía tanto tiempo de hacer”,

María Eugenia Torres de Leal, activista y fundadora de la ‘Casa del Migrante’, galardonada con el ‘Vasco de Quiroga de Plata’ en el 2015.


“Hay una estructura un poco frágil, tanto económica como social, que tiene ciertas inconsistencias en la conciencia del otro, o del prójimo, pero por otro lado también hay un entusiasmo que se puede siempre manejar (…). La televisión, los medios tradicionales se convirtieron otra vez en un foco de atención. En cuestión particular de COVID o el asunto del confinamiento, de la información en general, todos tenemos cierta necesidad de certidumbre que pensábamos que no teníamos (…). Ha evidenciado que hay muchas conductas, hábitos muy accesorios que pueden cancelarse con cierta facilidad, y en ese sentido es la toma de conciencia de que estamos en un mundo un poco vertiginoso ante la necesidad de consumo (…). Pues uno es hijo del tiempo, lo cual sugiere que efectivamente se transformará, eso no quiere decir que nos podamos vaticinar algo bueno o algo bondadoso (…) con muchas reservas, pero todos sabemos que después de ciertas crisis uno queda con ciertos traumas. Habrá ciertas medidas que se tomen y que no hubieran tomado antes de COVID. La sociedad ha cambiado, yo podría decir que a partir del 10, 8, 5 de marzo cambiamos absolutamente todos, desde no salir, de considerar que como una especie de aventura de ciencia ficción ir al supermercado, hasta las cuestiones básicas de acercarte o no a tus familiares, tu pareja (…) hay una conciencia de cierto rubro que me gustaría, y que sí tendría que cambiar, me refiero por ejemplo al asunto de la educación y cómo se valora relativamente poco el sitio de la educación de los profesores en general (…). Otro ámbito que me parece evidente son los trabajadores de la salud en general, han tenido cierto lugar que normalmente no tendrían. (…) Hay muchas cosas accesorias que de pronto la banda no se ha preguntado que podría no tener o que podrían no necesitar, pienso mucho vértigo en la sociedad por eso necesitaba una pandemia, un confinamiento para notarlo (…). La reflexión profunda o la reflexión evidente es que se refleja mucha desigualdad en todos los ámbitos, necesitamos mucha piedad frente al otro. Hay cosas muy emocionantes o esperanzadora respecto el confinamiento y de la manera en la enfrenta todo mundo las cosas, cuando digo todo mundo, pues pienso más bien en mi comunidad y como es evidente que la gente se preocupa por los otros, hemos tenido que hablar con los vecinos, veo un ánimo que entusiasma. Templanza y conciencia nos ayudaría a distinguir como y qué pensar”,

Luis Felipe Pérez Sánchez, escritor y ensayista. Premio Nacional de Cuento Efrén Hernández 2012. Becario de la Fundación para las Letras Mexicanas.


Opino que no hay nada que se pueda aprender si antes no estábamos dispuestos a aprender de nuestras experiencias. Creo que este mundo nos manda “pandemitas” con frecuencia: Los amores y rompimientos, los triunfos y los fracasos, las enfermedades, los accidentes, los descalabros de todo tipo. Creo que en esta etapa nos hace ver la vida, un descalabro global, nos pone en la pantalla la oportunidad de entender lo que siempre ha sido, que ni nuestro dinero, auto, ropa o casa nos va a cuidar (…). Ni toda la “gran ciencia”, ni el dinero, ni el poder, ni los ejércitos son suficientemente grandes para vencer a un enemigo minúsculo (…). Podremos llegar a entender que es peligrosísimo menospreciar, no solo a los enemigos sino también a las personas, a los animales, a la naturaleza. Podremos llegar a entender el mensaje, no hay enemigo pequeño (…). No hay cosas nuevas que aprender, los aprendizajes ahí estaban y seguirán, lo nuevo que sí hay que hacer, más que aprender, es tener nuevas, mejores, más humanas actitudes (…). Veo, por ejemplo, pobre al rico que está en un respirador, o que se tuvo que despedir por videoconferencia de sus familiares, que no pudo tener un entierro en forma, que tal vez no se encuentre nunca en la fosa común en la que quedó, Veo rico al pepenador, al que le dio la enfermedad pero ni síntomas tuvo y puede seguir adelante con su vida. Me muero de ganas de ver, tratar y saborear a todos aquellos que abran sus ojos. Mi conclusión: No hay hechos para ver, hay actitudes por tomar (…). Estoy convencido de que vivimos en un planeta que también es un organismo vivo que se rasca cuando le damos comezón, no sé cómo sucede pero creo que así es, con el agravante de que a ciencia y paciencia hacemos mucho, unos, todo lo que pueden, para provocarle comezón al planeta”.

Julian Gaxiola, abogado y ecologista.

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