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viernes, junio 18, 2021

12 años de cárcel a empleados de anexo que mataron a un interno, en León

León, Gto. Un juez del Poder Judicial del Estado de Guanajuato, sentenció a doce años de cárcel a los siete empleados de un centro de rehabilitación de la colonia Loma Bonita, que estaban involucrados en la muerte a golpes de uno de los internos que buscaba superar su alcoholismo.

Los hechos donde le quitaron la vida a Jorge Iván Macías Ríos, originario de la capital del estado, ocurrieron la madrugada del 6 de septiembre de 2018, en el también llamado anexo ‘Semillas de la vida, esperanza, amor y fe”, A.C.

El padre de familia de dos niñas fue llevado al centro de rehabilitación por sus familiares, con el fin de que lo encaminaran por el camino de una vida sin adicciones, pero en su lugar fue asesinado a unas horas de haber ingresado a sus instalaciones de la calle Costa Rica.

Gracias a las cámaras de seguridad del anexo se pudo determinar que Jorge Iván fue llevado a la fuerza a uno de los dormitorios donde los trabajadores del anexo, inmovilizaron de pies y manos y lo dejaron amordazado.

Los momentos antes de su muerte quedaron grabados cuando lo tenían sostenido y uno de ellos se subió encima de Jorge, lo que provocó que sufriera un traumatismo en el tórax, resultado de diversos golpes que había recibido el fallecido.

A pesar de que Jorge Iván fue llevado a una clínica por los trabajadores del anexo, argumentando que había padecido una comorbilidad por su alcoholismo, más tarde murió y autoridades ministeriales comenzaron las investigaciones.

El lunes 8 de julio de 2019, la Fiscalía General del Estado anunció la captura de Josué, Víctor, José, Sergio, Rigoberto, Víctor y Carlos, por la muerte del interno de un centro de rehabilitación cuyo caso apenas se reveló del hermetismo de las autoridades.

La causa penal 1P2019-1131, instruida en contra de los siete hombres durante la audiencia de juicio abreviado, resolvió sentenciarlos por el delito de homicidio calificado.

Al aceptar su culpabilidad, el juez impuso una pena de prisión de 12 años a cada uno de los sentenciados, además se les condenó al pago de una multa y la reparación del daño.

De igual manera, se les negó los beneficios de ley y sustitutivos de la pena de prisión por lo que su condena la pasarán tras las rejas en el Centro de Rehabilitación Social (CERESO).

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