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sábado, abril 17, 2021

Agronegocios o agrocampañas

La Secretaría de Desarrollo Agropecuario fue inventada por Vicente Fox para hacerle un espacio a Javier Usabiaga, el poderosos agricultor del Bajío que fue mentor y aval de la familia de San Cristóbal en algunos momentos difíciles.

Que aceptara formar parte de la burocracia fue una suprema consideración de un exitoso hombre de negocios a quien el tiempo de oficina le costaba, literalmente, millones de pesos. Después, tan le halló gusto que acompañó a Fox en sus posteriores aventuras y allí sigue.

Además, había materia. Aunque de extracción priista, algo normal hasta los años 80 del siglo pasado, Javier Usabiaga se emocionó con la posibilidad de cambio que representaba la transformación de hombres de empresa en políticos de tiempo completo que podían ganar elecciones.

La nueva secretaría estatal, una dirección general hasta entonces, no logró incrementar las cifras de productividad de un agro local que al poco tiempo se vio afectado por la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio firmado por Carlos Salinas de Gortari con Estados Unidos y Canadá, pero en cambio sí logró inflar los presupuestos destinados al campo.

Tres lustros después de su creación, la dependencia destinada a fortalecer las actividades de un estado que, pese a todas las vicisitudes, no ha dejado de ser poderosamente agropecuario, vive uno de sus momentos más bajos con la dirección del agrónomo cortazarense José María Anaya Ochoa.

Discípulo y protegido de Usabiaga, de quien fue suplente en una diputación, primero; y delegado federal después, cuando aquel fue titular de la Sagarpa con el propio Fox, Chema Anaya le dio un sonoro esquinazo a su mentor al jugársela con Juan Manuel Oliva contra el propio Usabiaga, en las elecciones internas del PAN en el 2006.

La traición de Anaya no sólo fue personal, sino también programática. Ya como titular de la SDAR, su premio político por el respaldo a Oliva, el nuevo funcionario le dio la vuelta a los programas impulsados por Usabiaga y volvió a los tiempos del clientelismo político, donde los apoyos de diverso tipo se cambiaban por lealtades cobrables en tiempos electorales.

Si bien los esfuerzos de las anteriores administraciones, tendientes a aplicar la lógica del capital privado para erradicar el paternalismo priista, no tuvieron impactos decisivos, las cosas han empeorado con el neocorporativismo azul que ha impulsado Anaya y que, entre otras hazañas, logró desaparecer 300 millones de pesos en un esquema fraudulento de apoyos a la comercialización, el famoso caso Iagrocen.

Hoy, ese expediente se encuentra en manos de la Procuraduría de Justicia que dirige Carlos Zamarripa Aguirre y, aunque las investigaciones apuntan a una complicidad entre funcionarios de la SDA y el acaparador de granos J. Dolores Camacho, la acción penal se ha detenido por consideraciones políticas, aparentemente.

Entre tanto, Chema Anaya se desentiende de la situación, toma cursos en el extranjero y compite por un asiento en el consejo estatal del PAN, mientras la dependencia que en alguna época fue bandera de modernización de las administraciones panistas y símbolo de cambio contra el anquilosamiento priista, ve como disminuyen sus presupuestos programáticos y se pierde no sólo su capacidad de impacto en el agro estatal, sino hasta su posibilidad de incidencia electoral.

En muy pocos años y de la mano de Anaya, la política agropecuaria en Guanajuato se ha convertido en un pasivo panista, justo cuando el activismo de sus adversarios priistas recibe el impulso de ver a un político local, el salvaterrense Gerardo Sánchez, al frente de la CNC nacional, por si algo faltara.

 

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Arnoldo Cuéllar Ornelashttp://arnoldocuellar.com/
Arnoldo Cuéllar Ornelas. @arnoldocuellaro. Periodista, analista político. Reportero y columnista en medios escritos y electrónicos en Guanajuato y León desde 1981.

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