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jueves, abril 22, 2021

Enredados

Cuando en la alcaldía de León todo el estamento gobernante festejaba la defenestración de José Arturo Sánchez Castellanos y el arribo a la coordinación priista de Chavita Ramírez Argote, la siempre sorprendente Bárbara Botello dio una nueva vuelta de tuerca.

Con una llamada telefónica, la ex candidata, que insiste que no tiene nada que ver en el asunto,  puso a disposición del dirigente municipal del PAN, Miguel Ángel Salim Alle, a la fracción priista que encabeza Ramírez Argote, para “trabajar juntos”.

Controlador de muy pocos regidores panistas en el cabildo shefielista, el líder partidista y aspirante a candidato a la alcaldía recibió, cuando menos lo esperaba, un regalo que viene a fortalecer su posición en el Ayuntamiento.

Los preocupados ahora deben ser el alcalde Ricardo Sheffield y Mayra Enríquez, pues, para sus ambiciones, su correligionario Salim es un peligro de mayores proporciones que el que pudo representar Sánchez Castellanos en sus peores pesadillas.

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